“La Aurora. Existe por el vacío que la Rodea”: La explosión del gesto en lo límites del cuerpo

Poblar el tiempo y el espacio de gestos, transitar lo eterno, sin finalidad ni efectos, sólo transitar. El recorrido se compone de tres momentos entrelazados en un tiempo suspendido. La contemplación es casi estática, el sentimiento bombardea contra las paredes del cuerpo. (¿Llorar?, quizás hoy sí.)

Nos detenemos en cada instante, junto a ella, la seguimos, y la vemos transformarse, lentamente, como si todo el tiempo fuera todos esos seres, que por momentos avanzan sobre los límites para ser vistos. El cuerpo es tomado por el gesto, devenido en muchos otros, habitado por fantasmas. Ella se fuga por los bordes y aligera sus contornos. Ahora, ¿quién aparece?

Una transición, un deseo, un poema. Nunca el mismo, siempre cambiante en un circularidad que envuelve el espacio y que lo marca, que atraviesa el cuerpo y que delimita el recorrido, porque no existe un punto de cierre, sino que siempre circula una y otra vez, hacia el infinito.

Y en esa circularidad, el instante del nacimiento y de la muerte, de la aparición y el olvido. Diferentes líneas que la atraviesan y le van otorgando riqueza y vida. La transición eterna y el corte transversal que irradia por todos lados, un instante

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“La bahía de San Francisco”: Un rompecabezas de raíces hitchcockianas

Entramos al teatro a ver cine. No, no nos hemos equivocado de lugar aunque, quizás, estemos anunciando mal nuestro fin. Entramos al teatro a ver un trabajo exhaustivo de descomposición y recomposición de un fragmento cinematográfico. Pasemos a explicar. El fragmento en cuestión es la escena de “Vértigo”, la película de Alfred Hitchcock, “donde Kim Novak (Madeleine) simula un suicidio arrojándose en la Bahía de San Francisco. James Stewart (Scotty), engañado por ella, corre a rescatarla, se arroja al agua de cabeza, la toma entre sus brazos y la deposita en el auto.”[1]

Los protagonistas de esta exploración están vestidos con trajes de neopreno y zapatillas. Por un lado, nos hace pensar en cierta neutralidad y disposición para llevar a cabo cualquier acción que sea necesaria. Por otro, nos remite constantemente a la idea del agua, como si ellos estuvieran en esa bahía ya sumergidos o a punto de hacerlo.

El cine, la danza y el teatro se unen aquí para provocar este objeto reiteradas veces. Primero, aparece la palabra distanciada de cualquier efecto o emoción. Un discurso, que reproduce y juega con

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Entrevista con Marina Gubbay: Un recorrido por los vericuetos de la creación

Una obra surge desde muchos lugares: imágenes, cuentos, recuerdos, etc. Es cierto que el proyecto puede haber nacido desde una única idea, pero ésta, al final, se pierde o queda muy atrás, producto de los infinitos elementos que la van poblando y transformando. Intentamos explorar un poco esos recorridos. Quizás, las palabras se repitan o retomen, porque este recorrido no es lineal, sino que se compone de múltiples capas. La obra, en este caso, es “Derivada”

Caminamos hacia una mesa mientras ella me cuenta…

Realmente es una creación de los tres, por más que la idea y la dirección general sean mías. Para mi, eso es algo importante de marcar, porque hace también a un trabajo en equipo interdisciplinario que yo valoro mucho, y que creo que las obras, hoy en día, tienen que tener estas distintas interdisciplinas. El dramaturgo le dio un hilo conductor a la obra que, por eso, la creación fue de los tres.

(…)

Siempre la obra intento dejar al espectador lo mas vacío

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“La bailarina de Degas: un díptico”, o aproximaciones a una disyunción imposible

Dos bailarines parten del mismo lugar para componer una obra. La imagen disparadora es la pequeña bailarina de Degas. La propuesta consiste en llevar a cabo dos obras diferentes sobre el mismo escenario, por eso, en el programa, se presentan como: “solo 1″ y “solo2″. Durante toda la obra(o las obras), los solos se suceden una detrás de otro, esperando una de ellas sentada de su lado del escenario, o yuxtapuestos. Si bien el escenario aparece dividido simétricamente para que cada una cuente con un espacio determinado para su representación, a manera de marcos de cuadros de un museo, los limites, a veces, se borran y las bailarines pasan de un lado a otro, aunque la pregnancia respecto al lugar que ocupa cada una es tan fuerte que siempre remitimos su accionar a ese espacio recortado del encuadre o marco.

Pero, ¿para hablar de esta obra debiéramos tratar los dos solos como entidades autónomas y así analizarlos, es decir presentando dos notas diferentes? ¿O debemos analizarlas en conjunto, como una totalidad donde las partes suman en la construcción de un sentido diferente respecto del que

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“Derivada”: de un frágil acontecer

de la presentación de las cosas

Una mujer junto a una mesa, con el torso algo inclinado sobre la misma pega puntadas sobre una tela. Al finalizar, guarda la aguja en el cajón de la mesa. La acción marca el recorrido, un límite que pronto será quebrado, una sutura que nunca llega a sanar y que se abre continuamente. Pero no hay herida, el cuerpo no sangra. Un camisón gigante, unas botas blancas. Olvidamos la gran tela, solo vemos los contornos por detrás. Una puesta sobria, un cuerpo liso en la superficie. Un vestuario liso, un cuerpo fraccionado por dentro. ¿Por dónde fuga el quiebre?

de la fragilidad del ser

Exponer un cuerpo, proyectar una sensación, verlo desplazarse y acompañarlo con la vista, con el cuerpo. No un sentimiento, antes que un sentimiento, un estado: sucesivos modos de ser y de estar de alguien que se encuentra en una determinada situación. ¿Cómo volver material un estado?

de cuerpo y voz

Frágil, se cae y se estrella literalmente contra el piso. El sostén se deshace en si mismo y fuga hacia el espacio. El cuerpo tiene un andar diferente, resguardado en

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“(De mi)”: Quiero, deseo, sueño, anhelo… que mi máscara caiga

Ser feliz……….…………si/no………………………………………

Despertar, exposición…….…..hora:…….…….fecha:…………

Ser feliz……..….nunca…..…..a veces….….siempre………….

Miseria, encuentro…….colectivo..….subte…….ascensor……

Feliz………chocolate…..…helado….…sol en invierno……….

Roce, lucha………campestre….….citadina…….a muerte…….

Ser………………………………………………… ¿junto a alguien?

Amanece y entramos en la sala. Ellos, ya despiertos, se preparan para comenzar el día. Seis personajes, uno junto al otro, nos muestran sus rituales, sus miserias. No se relacionan entre ellos, sino que se dirigen a nosotros. Ellos exhiben su intimidad, su estado, su modo de ser, sus secretos…

Los pequeños espacios estallan, y el ritual acaba. Ahora es momento de tapar, de esconder y de no mostrar. El sobretodo tapa hasta el rostro. El espacio se reduce aunque la superficie de acción sea más amplia. ¿Entrar en el espacio del otro, significa entablar una lucha?

El espacio personal se circunscribe al cuerpo, nuevas barreras se arman ante el avance del otro. ¿Por qué somos tan temerosos al encuentro? ¿Qué nos asusta de ese momento? Caminamos por la calle en una suerte de alienación autoinfligida, avanzamos mecánicamente. No nos miramos. El contacto con el otro nos pone incómodos, nos altera,pero cuando chocamos

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“Octubre (un blanco en escena)”: Un cuerpo invadido por palabras

La representación existe y no existe como tal,  porque eso que nunca llega a representarse es la obra. Todo se desencadena como una sucesión inesperada de eventos que dan cuenta del antes de la representación, y eso es la representación. La escena se desnuda y queda un esqueleto que,  por momentos, se desarma y cae para volverse a armar de otra manera.

“Octubre” propone un metalenguaje como obra.  El mismo director interviene en la escena para llenarla de frases vacías de proyección trascendental, o sea nada. Se reflexiona sobre la acción antes, durante y después de ser ejecutada. La obra se enmarca dentro de una red de contenidos del imaginario del mundo de la danza, algunos de los cuales quedan plasmados en las devoluciones que realiza el director a sus intérpretes (“- hace la forma por la forma, sean mas efectivas.”) El lugar del director, del bailarín, del público, de la representación y de la danza es cuestionado,  siendo este ultimo uno de los grandes cuestionamientos que funciona de base: ¿Leer nota completa “Octubre (un blanco en escena)”: Un cuerpo invadido por palabras

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