Teatro en el verano

Llega el verano y con él se terminan las clases, los exámenes y la gran mayoría de las actividades regulares del año. Hay recreo de todo tipo, inclusive el laboral en sus variaciones de 10 días a un mes y medio (sí, hay gente más afortunada que …

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Teatro en el verano

Llega el verano y con él se terminan las clases, los exámenes y la gran mayoría de las actividades regulares del año. Hay recreo de todo tipo, inclusive el laboral en sus variaciones de 10 días a un mes y medio (sí, hay gente más afortunada que otra). En principio, y solamente con esta porción de realidad, podríamos pensar que sería este el momento ideal para estrenar una obra de teatro.
Si los públicos –que son varios– están libres pueden asistir a las funciones de todos los circuitos y para todas las edades, podría pensar algún ser medianamente ingenuo. Sin embargo, sucede totalmente lo contrario, en verano la oferta teatral desciende terriblemente y no son tantas las posibilidades espectaculares para quienes se quedan haciendo un verano porteño.
En primer término podemos encontrar una razón parcial para explicar este fenómeno y es que son muchos los elencos que aprovechan las vacaciones para irse de gira. ¿Por qué? Para las compañías más sustentables a nivel económico, desde el popular y conocido teatro de revista hasta los grupos conocidos subvencionados por grandes marcas, viajar significa buscar nuevos públicos que, también de vacaciones, se prestan a abonar una abultada entrada aprovechando la visita a sus ciudades. Pero para los grupos más bien independientes hay otras ventajas o condicionantes para salir en el verano a recorrer nuevos escenarios y tienen que ver con la posibilidad de tomarse vacaciones de sus otros trabajos. La mayoría de los actores de teatro off o under sostiene labores más o menos ligadas al teatro como forma de generar un ingreso asegurado de dinero mientras realiza su recorrido artístico, por lo cual esta época del año es la más maleable para poder salir de gira sin interrumpir otras tareas.
Ahora bien, por esta razón o por cualquier otra se ha generado la costumbre de estrenar mucho menos en verano, incluso mucho menos que en las vacaciones de invierno que es cuando explotan sobre todo las propuestas para niños. Entonces hay como doble movimiento en el cual el público ya sabe que hay poco y los productores o directores, por su parte, tampoco se animan demasiado a estrenar.
¿Estamos completamente seguros de que no es para nada conveniente estrenar en estos meses acalorados? ¿Una sala con un lindo aire acondicionado no es una buena alternativa para estas noches calurosas? ¿Estamos dispuestos como público a apoyar a los valientes que se animen?
Es cierto que en diciembre la energía está puesta en los eventos sociales típicos de la época y que las fiestas, con Papá Noel a la cabeza, le hacen sombra a cualquier evento artístico, pero quizás no estaría mal estimularnos un poco a los espectadores e invitarnos a asistir a las salas y dejar así de corretear alienados por los pasillos de los shoppings en busca de regalos y más regalos.

Jazmín.Carbonell&Sol.Santoro

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