La persuasión

A una mujer se le ocurre que su marido fue secuestrado por terroristas, no tiene ninguna prueba pero lo afirma hasta creérselo. Comienza a salir en la tele y de pronto es candidata a presidente. Este es el puntapié inicial de La persuasión.En esta o…

Leer nota completa La persuasión

La persuasión

A una mujer se le ocurre que su marido fue secuestrado por terroristas, no tiene ninguna prueba pero lo afirma hasta creérselo. Comienza a salir en la tele y de pronto es candidata a presidente. Este es el puntapié inicial de La persuasión.En esta o…

Leer nota completa La persuasión

La persuasión

A una mujer se le ocurre que su marido fue secuestrado por terroristas, no tiene ninguna prueba pero lo afirma hasta creérselo. Comienza a salir en la tele y de pronto es candidata a presidente. Este es el puntapié inicial de La persuasión.
En esta oportunidad Luciano Cáceres lleva a las tablas una profunda reflexión acerca de todo aquello que generan los discursos de los medios de comunicación sobre la opinión pública. En un tono ácido de sátira y con mucho humor negro logra evitar las zonas trilladas sobre las que se han generado un sinfín de discusiones en estos últimos meses, ofreciendo una mirada aguda y reflexiva pero con momentos realmente hilarantes.
Sí, la obra es muy graciosa, de eso no hay dudas, siempre está el que puede indignarse y condenarse a la seriedad pero salvando estas excepciones podríamos decir que es una obra con risa garantizada. Ahora bien, no todas las risas son iguales y no todos los espectadores están tan dispuestos a recibir la risa ajena. Ya desde el comienzo de la obra se sentaba entre las filas del fondo una joven acompañada por un muchacho. Hasta aquí, nada raro. Pero en cierto momento comienzan a venir desde aquel lugar unas risas fuera de lo común. Femenina, grave, fuerte, seca y rotunda. Todo el público comenzó a mirarse de reojo, buscando complicidad en silencio. Los actores seguían con su performance de lo más bien. Luego de ocho o nueve irrupciones violentas de esta risa tremenda una señora ubicada en la primera fila, haciendo uso de la mayor de las impunidades, se da vuelta y le dice “¡epa! No te rías así”. Silencio absoluto en la platea, la obra seguía.
En ese momento el pensamiento general debe haber sido de sorpresa a juzgar por los rostros, sin embargo esa señora había logrado poner en palabras la intolerancia de un porcentaje alto de la platea. La frase generó gran polémica interna en más de uno. ¿Intolerancia u honestidad bruta?
Sin duda la risa es un elemento fundamental en el teatro ya sea como protagonistas en las comedias o como catarsis liberadora en los dramas. Ahora bien, ¿cuán tolerantes somos a la risa ajena? ¿Tenemos la capacidad de ser tolerantes con todas las formas de expresión? ¿Hay un rango correcto de risa?
Como condimento especial hay que agregar el hecho de que la obra está haciéndose en una sala pequeña del Cervantes, con lo cual desde la llegada al teatro el panorama es realmente bello. En definitiva, y más allá del este episodio particular la gente salió entre sonriente y reflexivo, uno de los combos más felices de la salida del teatro, con lo cual parece que el tema de la carcajada grave fue totalmente soportable.

Jazmín.Carbonell&Sol.Santoro

Leer nota completa La persuasión

Archivos