Artes Escénicas / Teatro - Crítica

Círculo Maiacovsky - Marcelo Subiotto

“El Círculo de Maiacovsky”: Soñar como alimento

por Diego Braude dbraude@imaginacionatrapada.com.ar

Autoría y Dirección: Marcelo Subiotto Intérpretes: Oscar Albrieu Roca, Jimena Anganuzzi, Julian Bloch, Ornella Galeota, Julieta Graziani, Fernando Llosa, Marcelo Subiotto Vestuario: Mercedes Arturo Escenografía: Alejandro Bracchi Diseño de luces: Sergio Costessich Fotografía: Alejandro Zanga Diseño gráfico: Diana Rutkus Asistencia de vestuario: Julieta Sandez Asistencia de dirección: Sylvia Tavcar Prensa: Carolina Alfonso. Puerta Roja, Lavalle 3636, Teléfonos: 4867-4689 Web: http://puerta-roja.blogspot.com Entrada: $ 20,00 y $ 15,00 - Funciones: Sábados - 20:30 hs - Hasta el 08/09/2008

Una recomendación para alguien que pretende escribir una crítica teatral, o lo que se le parezca, es tomar notas o escribirla poco después de haberla presenciado. Los detalles están más frescos y, al poder pasarlos al papel (o a la pantalla, para el caso), permite luego volver sobre ellos para efectuar correcciones al análisis. Pero, ¿qué ocurre si el tiempo transcurre?

El momento particular en que uno está delante de la obra lo encuentra a uno en un determinado espacio y tiempo, con un bagaje y un estado emocional también puntuales. Al pasar las horas, los días o las semanas, todo eso cambia; uno se modifica. Si no hay texto previo escrito, no hay sobre qué volver más que el recuerdo de aquello donde una versión de uno estuvo. Pero esos recuerdos, a veces más, a veces menos, ya están teñidos por el nuevo yo. Nuevas vivencias, o viejas reactivadas por eventos presentes, pueden producir otra lectura u otra relación por completo diferente de la que se hubiera pensado en un primer momento. La obra se vuelve apertura, donde es uno mismo el cincel que se clava sobre el material explorándolo ya con otros ojos.

¿Para qué traer a la vida a un poeta muerto, suicidado? Poeta de una revolución también  fallecida, sepultada por algunos de sus propios protagonistas. ¿Por qué es un loco que balbucea incoherencias oníricas el que debe buscar el cuerpo y no otro? ¿Por qué es un viejo desencantado del mundo quien debe tocar su instrumento para despertarlo?

No tengo respuestas, señores, sino sólo preguntas, dudas, deseos. Como el músico, soy un falso escéptico, que espera siempre el momento de dar el beneficio de la duda, que quiere creer que siempre hay lugar para lo poético y que, sin ello, es como estar muerto. Creo en la lógica y en la necesidad de destruirla como se hace añicos una botella cuando se guarda un océano adentro. Creo en las líneas del camino recorridas causalmente y en aquellas otras guiadas por sueños que a primeras vistas son como piezas sueltas de un rompecabezas carente de sentido. Imaginar mundos posibles que no son este, o que son y no son, ¿quién habla ahora?

Con el tiempo y la distancia, es una niebla difusa. La obra, ¿qué obra es ahora? ¿a quién debo traer a la vida? ¿qué es lo que estoy trayendo? Una mujer recibe a Maiakovski en su cuerpo. Intento fallido, cuerpo equivocado. ¿Por qué ella sufre? ¿Por qué su piel parece a punto de estallar, médium de algo que la excede? ¿No es la crisis la necesaria ruptura, la revolución que se espera?

La memoria hace del recuerdo tripas. La obra, si queda, se siente, escribe sobre los órganos, se multiplica, se esparce. La melodía que por ahí se pierde, la que habría de traer a Maiacovski de vuelta a la vida, queda sólo como reflejo perceptivo; el texto alambricado que retorna en forma de mensaje oscuro y deseado, como idea y emoción. Personajes que buscan un poeta que los lleve a la revolución, personajes, irónicamente, en busca de un autor.

Hay gente que muere en vida y no lo sabe, que están ciegos, sordos, insensibles, para quienes el llanto es una respuesta y no saben a qué, para quienes el odio es un alimento, para quienes el cuerpo del otro es simplemente algo más que devorar, sin que ello tenga ningún sentido. Hoy es un día extraño, hoy me siento solo, como el cuerpo equivocado, condenado, sin embargo, a soñar, como el gitano. Hoy es un día extraño; necesito resucitar a un poeta.

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2/07/2008

         
 
   
         
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