Artes Escénicas
/ Teatro - Crítica

"Corbatas Chinas": El crimen de Parque Chas
por Jimena
C. Trombetta jimenacecilia83@hotmail.com
Autoría: Alfredo Megna Dirección: Leonardo Odierna, Armando Saire Intérpretes: Gabriel Dopchiz, Pamela Marmissolle, Néstor Navarría, Enrique Porcellana Escenografía: Daniel Prieto Diseño de luces: Jorge Merzari Realización de escenografia: Leticia Oneto Música original: Cristian Puz Operación de luces: Mariano Tosi Gagnoulet Asistencia de dirección: Alejandra Egido Prensa: Tehagolaprensa. IFT, Boulogne Sur Mer 547, Teléfonos: 4962-9420 / bol. 4966-0173 Web: http://www.teatroift.org.ar Entrada: $ 25,00 - Funciones: Viernes - 22:30 hs - Hasta el 28/11/2008
Corbatas chinas que van y vienen de terraza en terraza, palomas indecisas que buscan un lugar para empollar, una historia de amor, muerte, amantes, una peluquería en el barrio de Parque Chas y hasta una máquina para calentar toallas con vida propia. Todo eso es la obra de Alfredo Megna, quien vuelve con su grupo teatral Sin guardia, para contar, esta vez, una historia inspirada en una crónica policial que daba cuenta de la muerte de una pareja. Y de la obturación de una tubería, por parte de una paloma que anidó en un calefón.
En “Corbatas Chinas” la historia se rearma por partes, a su vez, estas se coordinan con el espacio desde una escenografía más bien despojada, que se construye más que con lugares precisos, con sectores de recuerdos. El único sitio representado es la peluquería, con su asiento, su máquina de calentar toallas y su suelo de ajedrez, propio de la estética de barrio. Este espacio se extiende mediante baldosas metálicas redondeadas como las calles de Parque Chas, hacia dos cubos de un aparente yeso blanco -que se comprenden mediante el discurso de los actores- representantes de las dos terrazas comprometidas.
Y allí, cuatro personajes: Nano, el peluquero experto en disparar cerbatanas envenenadas a palomas demasiado movedizas; Eliseo, un hombre indeciso obsesionado con las moléculas, que descuida afectivamente a su esposa; Adán, un ferviente enamorado de Wanda que compone poemas de amor con corbatas chinas, nidos y palomas; y ella, una mujer conquistada por las distintas particularidades de cada uno de los hombres, sea dinero, amor o confidencia.
Estos cuatro personajes irán interactuando de diversos modos. Adán y Wanda se entenderán una y otra vez desde las metáforas de las corbatas que pasean, desde la metáfora de las palomas, desde el contacto corporal. Nano y Adán, dialogarán sin mirarse, reforzando por un lado un pasado vivido y por el otro el recuerdo del mismo. Eliseo y Nano lucharán por una amistad que requiere callar ciertas palabras y jurar otras mentiras, hablándose a los ojos, jugando con la mímica. Además, los movimientos corporales y los gestos de Eliseo también cobran sentido, al tratar de interponerse entre el fatal enamoramiento de su esposa con el hermano de su mejor amigo. Lo mismo sucede con los movimientos y gestos entre Nano y Adán que duplican, como ya hemos comentado, el tiempo.
Entonces, quizás “Corbatas chinas”, además de brindar una infinidad de recursos cómicos, que varían desde lo que se dice hasta la gesticulación, proponga un modo de contar distinto que tiene por objetivo representar en el mismo momento dos tiempos distintos: un tiempo pasado real y un tiempo del recuerdo presente; algo que el espectador debe aprehender y reformular a lo largo de la obra.
Frase extraída del programa, escrita por el propio autor.
www.imaginacionatrapada.com.ar
2/07/2008