Artes Escénicas / Teatro - Crítica

4 Hermanos - Pedro Antony

“4 Hermanos”. Deconstrucción de los lugares comunes

por Nadia Isasa nisasa@imaginacionatrapada.com.ar

Dirección: Pedro Antony Dramaturgia: Cristian Scotton Intérpretes: Fernando Sayago, Gerardo Otero, Luciano Correa, Lionel Arostegui. Actriz Invitada: Piñín Holgado. Diseño Gráfico: Martín Lavini. Arte y Video: Mariana Ruiz y Ezequiel Galeano. Cámara: Maurico Heredia. Fotografía: Carolina Herrera. Escenografía: Daniel Bumbalo y Federico Fernandez Coria. Asistencia General: Hernán Letini. Web: www.cuatro-hermanos.blogspot.com. Ciudad Cultural Konex. Sarmiento 3131. Capital Federal. Teléfono: 4864-3200. Web: www.ciudadculturalkonex.org Entrada: $ 25,00 y $ 20,00 – Funciones: Sábados 23:00 hs - Hasta el 29/11/2008

La Ciudad Cultural  Konex no es santa de mi devoción. Perdonen la honestidad. Tantas salas, tantas funciones en simultáneo, los sonidos se filtran de un espacio a otro, interfiriendo en la recepción de los espectáculos. Mientras entraba a la función de “4 Hermanos” sonaba, a un volumen indescriptible la música de “Rent”, que venía de la sala de arriba. Respiré profundo y me senté en mi butaca. Inmediatamente se despliegan ante nuestros ojos y el resto de nuestros sentidos los hilos invisibles de cada actor, director, trenzados de modo tal que, como si ocurriera de repente, uno no puede dejar de prestar atención a lo que ocurre en el espacio escénico, y ya no hace más frío en la sala, los sonidos del afuera dejan de entrometerse… Absolutamente aquí y ahora.

Cuatro actores sentados en una mesa de frente al público .Cuatro sillas. Cuatro hermanos. Mismos padres. Misma sangre. Otra vez la familia ocupa el centro de la escena y en  la cornisa de los estereotipos, sin caerse nunca para el otro lado. A sus espaldas, cuatro paneles blancos. Y nada más. El despojo opera en lo escenográfico y en lo actoral. Teatralidad con lo mínimo.

Un acontecimiento familiar reúne a los cuatro por primera vez en ¿Cuánto tiempo?

Se respira la tierra mojada que precede a una tormenta. ¿Quién se murió? Aparentemente, papá. Mamá en una casa tan grande… vendemos o no vendemos…qué va a ser de la vida de mamá sola. Peleas por la herencia: compartamos las ollas Essen, no es justo que te las lleves todas vos.

Baja la luz. Sobre los paneles del fondo se inicia una secuencia de proyecciones que, a la vez que renuevan el ritmo de la obra, completan el álbum familiar: juegos y juguetes de la infancia, fotos de antaño, los asados del domingo, todo ese tiempo pasado que, según cuentan, fue mejor. A veces las proyecciones son recuerdos: alguien  recuerda, los demás, son espectadores de las memorias proyectadas.

Genealogía bíblica: los une la sangre y la letra “J”. Jesús, Julián, Javier y ¿Germán? Bueno, en ese caso la G suena como J. Lo que pasa es que Germán iba a llamarse Jimena. Pero salió varoncito. Y todavía vive en la casa de “mami” (así la llama el cuarteto)

El que se casó y tuvo hijos. El que trabaja en la multinacional. El que se dedicó al arte y vive cagado de hambre. Y Germán, que no toma cerveza, toma Pepsi y estudia ingeniería en algo.

Alrededor de una picada, discuten ¿La casa se vende o no se vende? Diálogos cruzados, silencios que construyen los pequeños abismos que separan a unos y otros. Suena el teléfono. Es mami. Julián no tiene ningún aparato en la mano. Habla con su madre al aire. Y claro, mamá está en todas partes.

Y resulta que no. No se murió nadie. “Mami” y “Papi”, a sus sesenta años, decidieron separarse. Porque papá tenía otra, bah, tenía, no sé si la sigue teniendo. Porque mamá está loca, como su madre y como su abuela. Una especie de Rafaela Carrá sexagenaria que suele cantarle en italiano a “la nostra casa”

Hablan. Escuchan. Callan. Vendemos o no vendemos, y mientras tanto, incrustadas, historias de otros tiempos, que empiezan, en su conjunto y por partes separadas, a generar un juego de espejos, de parecidos y distanciados, de “¿Quién es quién?”. Misma sangre, claro, con sus variantes. Retazos de vida que se ensamblan, se superponen, se tapan, se anulan, se potencian.

La obra está plagada de lugares comunes. Sin embargo, texto y actuaciones pican las paredes de lo conocido, resignificando tiempos y espacios mítico-familiares. La anterior y primera producción del  Grupo Unno fue  “UNA SOLA, comedia naif acerca de tu madre”. n el medio, un  crecimiento en la búsqueda de lo estético y los caminos de la dirección se fue trazando.

Lo exagerado y lo casi esperpéntico tienen también su minuto de protagonismo.

Existe un tránsito narrativo que va del despojo al desborde
¿Terminó?
Si. ¿Obra inconclusa? ¿Final abierto?
Como siempre, en cuestiones de familia, finalmente nada es tan grave.

www.imaginacionatrapada.com.ar
16
/9/2008

 
   

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