Artes Escénicas
/ Teatro - Crítica

"Desdichado deleite del destino": Círculo vicioso
por Diego Braude dbraude@imaginacionatrapada.com.ar
Autoría: Roberto Perinelli Dirección: Corina Fiorillo Intérpretes: Belén Brito, Nelson Rueda, Nacho Vavassori Vestuario: Julieta Risso Escenografía: Julieta Risso Iluminación: Soledad Ianni Fotografía: Soledad Ianni Asistencia general: Claudio Santibañez Prensa: Carolina Alfonso Producción ejecutiva: Claudio Santibañez Web: http://desdichadodeleitedeldestino.blogspot.com
La coda rompe un poco, aliviana, hace que la obra se ría un poco de sí misma. Antes, atravesada por el humor, una historia de sometidos...
Una mujer que jamás vemos, cuya rebelión frente al marido es ponerle a todo volumen la música que él detesta, la cual apaga al momento en que él levanta la voz. Una hija encorvada, doblada, callada, que sonríe con una mueca y retira la sonrisa ante el primer gesto de desaprobación. Un vendedor ambulante tullido y un dueño de casa déspota oculto detrás del macho de barrio que dirige un equipo de fútbol y... cría rosas.
Es el patio del dueño de casa, todo sucede ahí. Sus flores han muerto, y él no se explica por qué. Mate, fútbol, cumbia, las chancletas.
La cuestión es que de las rosas sabe lo que los libros le indican, y el equipo lo dirige a la distancia. Si las rosas se mueren, de alguien es la culpa, y lo mismo si el equipo pierde. Él, por supuesto, se las sabe todas, así que el error debe ser de otro.
Si el mate está caliente, se enoja. Si está aguado, también. El dueño de casa es eso, dueño. Decide y su voz debe ser obedecida sin miramientos. Si algo sale mal, es el destino que se ensaña.
La pregunta es cómo este ser patético puede tener tanto ascendente sobre aquellos que lo rodean. Cómo es que puede ejercer semejante autoridad. En el transcurso de la representación, su violencia es su grito y, quizás, la amenaza de una violencia mayor. Detrás de la sonrisa compradora, ¿está el golpe esperando que se lo libere?
Toda situación de opresión genera una resistencia. El giro, en este caso, es que esa misma resistencia reproduce el ciclo anterior, anulándose a sí misma. Todo cambia para que nada cambie. ¿Con quién es, entonces, que se ensaña el destino?
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8/4/2009