Teatro

"El Aliento": Todo por un sueño
Lix rlix@fibertel.com.ar
Autoría y Dirección:
Bernardo Cappa Elenco: Macarena Albalustri, Alejandro
Alvarez, Diego Benedetto, Cynthia Yanina Canteros, Luis Contreras,
Haydeé Del Carril, Javier Dubra, Vanina Falco, Valeria
Franchi, Anibal Gulluni, Sebastián Mogordoy, Noelia Prieto,
Carla Segalini, Valeria Zylberberg Vestuario:
Catalina Rautenberg Fotografía: Marcelo
Aquilio Asistencia de dirección: Cecilia
Salinas Cerdeira Prensa: Cecilia Salinas Cerdeira
Producción general: Lucho Bordegaray Web:
http://www.elalientoteatro.com.ar.
Finalizó funciones 2007
-- Teatro del Abasto, Humahuaca
3549, Teléfono: 4865-0014 Web: http://www.teatrodelabasto.com - Nota 2006
Finalizó funciones 2006
-- Teatro del Abasto, Humahuaca
3549, Teléfono: 4865-0014 Web: http://www.teatrodelabasto.com
- Nota 2006
Dos compañías,
una argentina de teatro y una rusa de cine, desean realizar un
film independiente. Pero en el proceso se encuentran con imposibilidades
de todo tipo para llevar a acabo este objetivo en común,
desde una cuestión presupuestaria hasta cuestiones de fuerte
desorganización, peleas, y sobre todo el problema del lenguaje.
Durante la puesta vivimos todos los contratiempos y experiencias
que giran en torno a una película de bajo presupuesto.
Por momentos nos identificamos
con los actores que funcionan como observadores de la representación
en ruso, haciendo alusión directa al salto entre espectador
y actor. Llevado en este caso al paroxismo, claro, ya que el idioma
que utilizan no es el mismo y esto enfatiza la ausencia de códigos
en común. Este recurso se maneja con extremo cuidado para
no caer en una mera burla pobre de tipos sociales identificados,
pero donde parece que cada actor fue creado para sostener esos
personajes, cada uno defiende el suyo, como las chicas que hablan
durante la función de cualquier tema ya que no entienden
nada, o que dicen comentarios sobre los actores que no tienen
nada que ver con lo que está sucediendo en escena.
Podría pensar sobre
el nombre de la obra y su relación directa con lo que la
obra narra y relacionarlo directamente con lo que nos sucede como
seres a la hora de llevar adelante un proyecto común, no
solo artístico sino como país. Esta palabra que
se esconde detrás de todo, “el aliento”. Se
necesita poner todo lo que tenemos para realizar un proyecto común,
en este caso filmar una película. Sobre todo lo que se
resalta en este obra es que el trabajo que se llevaba a cabo es
colectivo, para nada individual, donde todos los miembros son
necesarios, cada vez que alguno de los miembros decide abandonar
el proyecto todos los miembros del grupo intentan convencerlo
de lo contrario. Y puedo pensar este tema que se desarrolla como
la tesis que propone Cappa de su obra, la necesidad de unirnos
y de poner todo, hasta el aliento para cumplir con nuestros objetivos.
Pero la obra de Bernardo Cappa
exige otra mirada, puesta sobre la construcción de una
determinada teatralidad a partir de un trabajo actoral especifico,
ya que es en ese momento, en el que el cuerpo del actor se apropia
del texto dramático y construye su propia virtualidad en
contacto con el espectador. Situación tan claramente teatral,
pero tantas veces olvidada. La satisfactorio de ver “El
Aliento”, es ver el trabajo desgastante de los actores,
la manera en que crean los espacios y los personajes. Apoyándose
en la creación de escenas cinematográficas, la escena
teatral mutaba constantemente, un movimiento continuo frente a
los ojos de los espectadores. La mitad del grupo se ve obligado
a trabajar durante toda la puesta en ruso, o mejor dicho una construcción
escénica de la repetición del sonido del ruso, donde
todos les creemos que es dicho idioma, porque lo defienden desde
sus cuerpos. Pero no sólo logran sostener esta idea (“ellos
son los actores rusos”), sino que también que todos
los actores construyen poéticamente a partir de ese lugar,
se permiten construir una obra desde elementos tan básicos
como el tener un proyecto en común pero no entenderse para
realizarlo. No se entienden los rusos con los argentinos, pero
tampoco se entienden los que manejan un mismo idioma.