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Entrevista a Alejandro Casavalle: "Me parece que lo necesario es romper con ciertos mitos"
por Sol Salinas
msolsalinas@hotmail.com
Calurosísimas tardes porteñas: Buenos Aires me parece una trampa de cemento, gris y pesada, densa, laberíntica…
Tantas personas, tanto movimiento, tantas actividades, tantas pero tantas posibilidades.
Y es que me da miedo de que tanto sea nada.
Y es que las uniones comienzan a parecerme imposibles.
Y es que no entiendo si todo esto se dirige hacia algún lado.
En el subte me descubro un tanto claustrofóbica y mareada. Pero el Parque Chacabuco me salva un poco.
El Centro Cultural Adán Buenosayres está justo en el centro y entonces me siento fuera de esta ciudad. Como si estuviera en un espacio desconectado que no quiere relacionarse con el resto.
Otro viento, otros ritmos, otros colores y sin embargo…
- El Colectivo Teatral se está reuniendo acá, en el Adán Buenosayres…
Sí, en realidad es un punto de reunión, me llamaron y me pidieron el espacio. Y a mí me pareció bueno… el Adán es un referente escénico de la ciudad de Buenos Aires. Pero el Colectivo Teatral tiene una impronta en la misma Internet. Todos nos conectamos a través de Internet y ese es el lazo concreto, diario. Después hay reuniones que son de vez en cuando, el punto de encuentro es el Adán y calculo que esas reuniones seguirán… las puertas están abiertas. A mí me gusta mucho como actividad, un centro cultural es más que un proveedor de espectáculos.
- ¿Te parece que esta propuesta surge en este momento por algún motivo en especial?
A mí me parece que es una propuesta necesaria, este momento es hoy… siempre es importante. Me parece que lo necesario es romper con ciertos mitos, encontrarse con lo real y trabajar sobre lo real. Y a partir de ahí accionar. Para esto es importante encontrarse, a veces en la comunidad teatral está cada uno encerrado en su burbuja… es necesario escuchar a los demás, ir a ver a los demás… muchas veces se dicen cosas sin considerar la realidad. El Colectivo Teatral va a la ley de Proteatro, a la ley de Mecenazgo, va a lo concreto, a lo que sucede en las salas y en cada una de las salas. Está bueno que nos reunamos y que cada uno cuente sus experiencias porque a veces lo que le pasa a uno es lo que le pasa a todos. El conversar y analizar los distintos espacios es bueno y sano. A veces hay poca información, o algunos grupos se mueven por intereses individuales, imaginarios o modas… por poner de ejemplo un lugar, El Callejón y todos quieren estar ahí. El Callejón tiene un determinado perfil, te puede servir o no, quizás no es un buen espacio para esa obra. Cada sala tiene un perfil diferente, entonces la idea de comenzar a aclarar esto, de poder entender cómo se mueve la comunidad teatral y sobre todo sentirse parte. Es muy importarte saber y sentir que al teatro lo hacemos todos, todos lo fines de semana. A veces está cada uno tan metido en lo suyo que no se da cuenta de esto. Es importante parar un poco y mirarse, y mirar a los otros. Porque a veces por ejemplo pasa que un actor trabaja en varias obras y no puede ir a ver otras. Entonces armar un espacio para juntarse a hablar clarifica, mata fantasmas.
- En Buenos Aires se produce mucho teatro, más de lo que se consume. Entonces, ¿cómo se sostiene toda esta maquinaria?
Justamente, uno de los temas que trató el Colectivo Teatral fue esto del público, de cómo llegar al público. Parecería que la única manera de llegar es a través de la prensa y de los medios más grandes. Y esto no es así. El mismo Adán Buenosayres lo muestra cotidianamente, acá hay espectáculos que no aparecen en los medios pero atraen a muchas personas porque el espacio es un espacio familiar y a las obras aptas para todo público asiste mucha gente. Para mí, una de las cosas que hay que establecer es los diferentes estadíos en los que está cada grupo y cada persona, poner orden. No es lo mismo una persona que sale de un taller, o de dos o tres talleres. Que alguien que está trabajando desde hace más tiempo y tiene más permanencia. El teatro también tiene que ver con la permanencia. Hay un público formado desde la endogamia. Por ejemplo: los estudiantes de artes, el profesor les dice vayan a ver Veronese y la obra se mantiene por ese público, que luego quizás se extiende un poco al medio y a la gente de teatro pero suele quedar en algo endogámico y se pierde la búsqueda de otros públicos. El mismo Veronese luego realiza otro espectáculo como el que hizo en el Paseo La Plaza, no recuerdo el nombre…
- "El Método…"
Sí, ese. O justo hoy leía que Daulte está trabajando en una obra - por llamarla de una manera - comercial. Donde sí se pasa a otro tipo de público. También son importantes los espacios donde se trabajan con la investigación, con lo experimental y es importante apoyarlos con subsidios o de otras formas. Entonces creo que con respecto a los subsidios hay que salir del populismo, hay que dejar de cortar en todas partes iguales, hay que ver, elaborar, estudiar. Somos muchos y esto hay que pensarlo entre todos. Hay que pensar en la permanencia y en el público. Ahora por ejemplo, se ve de una manera mágica que Muscari lleve gente. Yo me acuerdo de Muscari a los 17 años repartiendo volantes. También hay que pensar en otros grupos, por ejemplo el Periférico de Objetos, llevaba a 8 personas y no le importaba, además ellos eran titiriteros del Teatro San Martín y podían hacerlo. Estaban en Babilonia que se bancaba por las fiestas que hacían a la noche y ellos hacían teatro quizás con otras intenciones, como políticas. Y por supuesto que es tan válida la obra que convoca a 8 personas como la que quiere convocar a 150. Cuando fui a Nueva York, ví una revista - en todos lados te daban la misma - en la que salían todos los espectáculos del off… algo que unifica. Uno de los grandes temas es cómo comunicar cada espectáculo, a veces se comunica mal un espectáculo y asiste un público que no es para ese espectáculo. Es como en el cine, podés ir a ver una película clase B o elegir una de Bergman. Tiene que ver con los horarios, con las salas: las salas tendrían que ser también gestoras. No es lo mismo un espectáculo a las 6 que a las 12 de la noche, o un domingo a las 6 de la tarde, hay que ver cómo llegar. Lo único que llega a todos los hogares es la televisión que justamente no habla del teatro. La revista Gente también llega pero no habla de teatro, por política no habla de teatro, parece que no interesa. Entonces es importante que nosotros y el Estado cuidemos este espacio, que es muy importante. Y nuestro teatro es diferente. Ayer hablaba con un actor coreano que en Corea el que estudia teatro piensa en ser famoso. Y yo me acuerdo que viajé hace poco a Brasil y me contaron lo mismo. Nosotros hacemos teatro por el hecho de investigar y aprender, por el hecho de ver qué pasa con una obra y qué pasa con el público. Estos puntos son importantes y hay que analizarlos. Esto es muy amplio y no puede ser sintético. Para mí es fundamental el tema de los subsidios, tienen que interrelacionarse las estructuras. Por ejemplo, el Adán Buenosayres pertenece a un circuito de espacios que se llama circuito de espacios culturales que pertenece al Gobierno de la Ciudad. Pero si nosotros queremos traer obras subsidiadas por Proteatro, no podemos por ley y yo creo que eso hay que revisarlo. Estos espacios son oficiales pero subsisten con presupuestos muy bajos. Entonces tienen que existir zonas que cuiden a los jóvenes, a los grupos nuevos para que se puedan desarrollar y puedan crecer. Es un trabajo que se viene haciendo hace mucho, de Alejandra Boero, desde los independientes, de todo el trabajo que hizo Fernandes, Alezzo, Gandolfo, Cossa, personas que han peleado y gracias a eso hoy existe el Instituto Nacional de Teatro, Proteatro. Hay que trabajar sobre la unidad de los artistas, las salas se han unido y los artistas aún no.
- Esta necesidad de unirse, ¿éste es un momento de expansión, de crecimiento?
Tiene que ver con los momentos, con el movimiento. Quizás se produce la saturación de algo y surge la necesidad de replantearse cosas. Cuando trabajás en un espectáculo estás con el sueño de que va a ir mucha gente y estrenar a sala llena. Pero luego te das cuenta de que a la cuarta función ya no asiste gente y tenés la necesidad de expandirte. El tema es trascender. A veces el éxito es en una sala que da para 15 personas, una media de 10 o en una sala que da para 500, una media de 350. Depende de la proyección de lo que vos hagas, no se puede medir por rating, se mide en relación al objetivo, a cómo logré ese objetivo. Lo importante es permanecer, yo se lo escuché decir a Daniel Veronese. Hay que hacer pero sin dejar de profundizar, concentrarse y también mezclarse. Realmente es un esfuerzo enorme. El arte es una disciplina de conocimiento, uno va madurando si está dispuesto a escuchar. Si sólo estás dispuesto a mirarte narcisamente… ¡Ay! ¡Salí acá! ¡Y me pusieron muy bueno!, y sólo ves las estrellitas…
- ¿Pero se puede calificar una obra de teatro con un sistema que va de 2 a 6 estrellitas?
La gente mira eso, quizás ni se toman el tiempo de leer la nota.
- Quizás falla el puente que va de los artistas al público, ¿de esto se tiene que hacer cargo el artista?
Todo el sistema. Los artistas, los críticos, los teóricos… Volvemos a lo mismo, lo único que llega a todos los hogares es la televisión, que ningunea al teatro porque no le conviene, “estar en casa es muy bueno”. Dice, mejor quedate porque afuera es peligroso, no salgas: generadores de agorafobia, de miedo, de depresión. Entonces por ejemplo luego de diciembre de 2001 la gente se lanzó al teatro, en el Adán hubo mucho movimiento en el 2002 porque la gente dijo bueno, salgo y ya está. Es decir, existe la violencia como en todas partes, pero hay que salir. Osmar Nuñez daba clase acá y más allá de ganar el Trinidad Guevara y el premio de Revelación Clarín, se quedaba trabajando en el medio del Parque Chacabuco hasta la 1 de la mañana. Hay algo de voluntad en eso, de militancia cultural, si nos juntamos nos damos cuenta que esa pasión que uno tiene la tienen otros y que es una fuerza económica mucho más grande de lo que uno cree. Es mucha la gente que trabaja mucho en teatro. Nuestro teatro independiente es nuestro Actor Studio, nuestro lugar de aprendizaje.
- ¿Pero cómo se sostiene esto? ¿Quién lo sostiene? ¿Los artistas?
Todos, también el Estado y es que el Estado también somos nosotros. El Estado, el estado, el estado de nuestras cosas, ahora, ¿cómo convivir con esto? También son necesarios los distintos momentos… Pienso en lo dionisíaco, las fiestas dionisíacas se hacían en dos momentos porque Eros todo el tiempo puede ser devorador. Existe el momento de la reflexión, del ensayo y el momento del encuentro, de la fiesta. No está bueno tener que trabajar en 5 obras al mismo tiempo, se acerca al modo de producción capitalista y puede volverse tipo televisión. Esto tiene que ver con las temporadas, podríamos pensar bueno a ver, cómo hacemos un lanzamiento total, empieza tal temporada, termina tal otra, unos estrenan y otros ensayan, tenemos que ponernos de acuerdo. El punto es empezar a hablar de estas cosas y uno de los puntos del Colectivo Teatral es pensar en el largo plazo.
- Es sano… no es sano que nadie hable.
Claro, se manda un e mail apocalíptico como el que envió Casabé y después aparecen otras personas. Aparece un amigo de ella (tengo entendido), Schumacher como director del festival y uno dice ¿pero cómo es esto?... Es necesario que haya claridad, reflexión y frenos. Ahora, estos frenos tienen que ser bancados. En Nueva York para estrenar una obra diseñaron un sistema especial. Y allí viven muchos del teatro, del cine y también de la televisión. Daniel Varone, por ejemplo, él es un gran director de actores en la Televisión y siempre gana premios porque transformó, según las posibilidades del medio… y que tiene que ver Daniel Varone director de Polka, bueno, es un tipo que salió del Teatro Independiente, es más, montó una obra en el Teatro del Parque Chacabuco, en sus inicios… Tiene que ver con el medio, con la comunicación. La televisión también puede ser muy amplia y no va a reemplazar al teatro porque es un hecho vivo, es distinto. Pero es necesario encontrar una actividad artística que sea económicamente sustentable. Y para eso es necesario hablar, pensar, reflexionar y salir de la endogamia y del narcisismo. Que quiero decir, que no hay una estrella, dos o tres es un Universo donde hay millones de estrellas con vida propia y que brillan. Esto nos trasciende, nos saca de nuestra aldea, para pensarnos mejor. Y si ese es el espíritu del Colectivo Teatral, en buena hora, yo quiero se parte, de esa estrella que nos trasciende. ¡Si! A uno en el Teatro y de ninguna manera “El teatro en uno”
- ¿Este es un momento especial para la cultura de esta ciudad?
Ja, ja, ja, ya me lo preguntaste varias veces y no te lo contesto.
- Ja, ja, ja… no me contestás, ¿es que ahora no se puede ver?
Y… es un momento de transición. Hay que ver bien qué es lo que pasa, ver bien cómo se trabaja. Este gobierno parece ser funcionalista, hay que ver, es necesario ver qué pasa, es necesario no apurarse con las opiniones. Volvamos a lo del festival, primero el e mail de Casabé, luego velozmente lo de Schumacher director del festival que habla de lo latinoamericano (cosa que me agrada). Pero cuando para él por lo que sé “el teatro era Alemania”, una cosa por supuesto no elimina la otra, pero ¿será un cambio, su amplitud de criterio? ¿Solo le importará la calidad de un espectáculo? Mmm no sé y justo en este momento… Uno piensa qué raro es todo... Creo que esta ciudad está buscando su identidad…