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Entrevista a Gerardo Hochman: "El
circo lo que te permite es generar un universo poético,
de imágenes, de sonidos; esa es la potencia del circo"
por Diego Braude
dbraude@imaginacionatrapada.com.ar
Fotos por Diego Braude
De chico, recuerdo la llegada del Circo de
Moscú como un evento. Asistía casi religiosamente
al Luna Park y siempre me sorprendía (cuando algo no me quedaba
atragantado en el suspenso de algún equilibrista o algún
trapecista volando por los aires). También me queda el recuerdo
de algún circo Rodas con el que quedé fascinado y
otros varios cuyos nombres han quedado escondidos en algún
rincón de mi memoria. También tengo impregnado por
ahí el olor tan característico de la carpa, ese olor
tan “a circo”. Años más tarde volví
para hacer una nota a una carpa ubicada en Quilmes, pero ya no era
lo mismo.
Sin embargo, en los últimos años
ha habido un resurgimiento del arte circense, en una línea
muy distinta en varios aspectos de la tradicional familia circense.
La idea de espectáculo total reemplazando a la vieja sucesión
de simples episodios, acomodándose a los nuevos públicos.
Otros países con mayor tradición circense multiplicaron
sus ofertas de forma más veloz. Acá, con esfuerzo,
perseverancia y tiempo, uno de los que pudo ir abriéndose
paso fue Gerardo Hochman con el grupo La Arena.
Es enero, se acaba de reestrenar “Sanos
y Salvos” y también están los proyectos para
el resto del año. Llego en medio de un entrenamiento y espero
unos minutos mientras Hochman termina de trabajar unos detalles.
Mientras sigo pensando si sería capaz de lanzarme como los
que están entrenando a sólo unos metros, comienza
la entrevista:
¿Por qué “Sanos
y salvos” en forma de circo? Digo, estoy acostumbrado a ver
ese tema más quizás en un formato teatral más
tradicional…
- Mirá, todos nuestros espectáculos,
si bien no tienen un argumento o un guión, un “libreto”
como el que se reconoce en un espectáculo teatral, son muy
teatrales. El circo no está sólo ahí para que
admiren a los artistas por la habilidad que tienen, sino que está
en función de comunicar ciertas emociones o ciertos estados
de ánimo, o de contar algunas relaciones humanas. Realmente
es como un contexto muy teatral, por eso en algunos casos, no sólo
en nuestra compañía, algunos espectáculos de
circo “se tratan de algo”. Es una cosa rara, pero en
general el circo no tiene un tema, es ir a ver proezas humanas.
Este Nuevo Circo, en la modalidad
que le imprimen ustedes, es como que permitiría trabajar
con el cuerpo de una manera que ha quedado fuera del teatro o de
la danza, digo… ¿Qué sentís que permite
el circo en ese sentido?
- El circo lo que te permite es generar un
universo poético, de imágenes, de sonidos; esa es
la potencia del circo. Es un lenguaje que te permite crear los universos
poéticos que vos quieras transmitir y por los que vos quieras
hacer viajar al espectador.
¿Y cómo trabajan las
obras?
- En general, primero, cuando me pongo a trabajar
tengo muchas imágenes como del espacio en el que quiero que
suceda, la atmósfera, cómo quiero usar el espacio,
etc. Después, trabajo mucho con el mismo elenco. Yo tengo
algunas ideas previas y, sobre esas ideas, los hago improvisar,
los hago componer frases y después yo organizo. También
me baso mucho en los deseos de los integrantes de la compañía.
Es decir, con qué se quieren meter, y trato no sólo
de respetarlo, sino de armarle como el caldo para que ese deseo
personal crezca y se desarrolle.
¿Y
en este caso?
- En este caso, claramente acá pasó
una cosa muy particular. Nosotros estrenamos muchos espectáculos,
todos tienen motores distintos… este pasó que no queríamos
hacer un espectáculo. Dijimos “vamos a tomarnos un
año de no hacer, vamos a volver al laboratorio, a jugar,
a investigar”. Mientas estábamos haciendo eso, iban
varios meses, se nos acercaron los productores y nos dijeron que
querían hacer algo… y yo les dije “bueno, nosotros
no estamos ensayando, estamos investigando, pero si quieren lo convertimos
en un espectáculo”. Y bueno, le dimos esa forma a algo
que no nació con esa intención.
El tipo de cuerpo que trabajan ustedes
es distinto al que uno está acostumbrado a ver en circos
más tradicionales, ¿cómo es el trabajo que
hacen?
- Sí, es distinto al circo tradicional,
porque nosotros nos dejamos influenciar mucho y nos nutrimos de
la danza contemporánea y de expresiones del teatro contemporáneo.
Entonces, eso lo hace muy diferente al circo tradicional, que se
nutría del music hall, por ejemplo.
Por ahí leí que trabajás
con el concepto de “tensión mínima”, ¿cómo
es eso?
- Todo nuestro aprendizaje, nuestro entrenamiento
acrobático, intentamos movernos con la tensión mínima
necesaria. Quiero decir, nunca vas a escuchar en un entrenamiento
nuestro “¡dale! ¡dale más fuerte!”,
“¡dale, pateá con más fuerza!”,
sino que intentamos trabajar dominando la energía del cuerpo
y no empujando. Y así lo aprendemos, así lo entrenamos,
así lo enseñamos en la escuela. Eso permite que, a
la hora de actuar, al acróbata le queda resto para expresarse,
porque si está todo puesto, toda la fuerza puesta en la ejecución
técnica, la expresión queda relegada.
¿Y
cómo se hace para mantener la mística grupal?, porque
mantener algo así durante tantos años no es lo más
fácil, precisamente… ¿cómo se dio?
- Y… se dio, pero no se dio tan simple.
Es una construcción que lleva un tiempo y que no está
exenta de porrazos que uno se dio, de golpes, de peleas, de traiciones
(risas) y todo eso. Pero, por ahí, por un lado, lo interesante
es capitalizar esas experiencias, ¿no? No repetirse sobre
los mismos líos que uno genera cuando genera una actividad
grupal. Y, por otro lado, estar muy atento a los deseos y a las
necesidades de todos los que componen el grupo, ¿no? Es un
trabajo en sí mismo generar esa mística grupal.
¿Cómo se dan cuenta
cuando la escena está? Por ejemplo, una directora de teatro
me comentaba que a ella le tenía que “sonar”
(ella viene de la música), que, si no, había que seguir
o había que largarlo…
- Hay mucho de este tema que hasta que no
cotejás con el público no te das cuenta qué
hiciste (risas). Eso por un lado. Lo que nosotros hacemos necesita
mucho de la respuesta del público, no solamente las partes
actuadas, más clownescas que necesitan de la risa, si no
también las partes físicas… la sorpresa, el
aplauso…
¿Pensaste en transformar al
espectador en “jugador” al estilo De la Guarda?
- Hace unos años hicimos un espectáculo
que se llamaba “Vibra”, en el mismo espacio donde ahora
estamos haciendo “Sanos y Salvos”, pero sin platea y
sin escenario. Era un espectáculo que sucedía en diferentes
lugares de ese espacio y público medio que tenía que
moverse para encontrar el foco. Y en “Sanos y Salvos”
esa frontera está también bastante diluida: los artistas
cuando esperan, esperan entre el público, conversan, opinan.
Pero yo también soy muy respetuoso del convenio con el espectador,
que quiere ir a ver, a emocionarse, creo yo, ¿no? ir a divertirse…
y yo nunca me propongo incomodar o “traicionar” ese
convenio.
Y un espacio ideal para trabajar,
¿cuál sería?
- ¿Un espacio ideal?... no hay espacios
ideales. Para mí, las limitaciones de un espacio son muy
estimulantes, inspiradoras.
Cuando uno ve un espectáculo
de ustedes, en el caso de “Sanos y Salvos”, por ejemplo,
suele hacer la conexión con el Cirque du Soleil. Pero mientras
que el Soleil es muy barroco, los espectáculos de ustedes
son como más despojados. ¿Por qué preferís
esta suerte de minimalismo escénico a la recarga de recursos?
- Primero, el minimalismo es un inevitable,
casi te diría que no es una elección, sino una condición
(risas). Y, segundo, que me gusta conseguir mucho con poco y, de
esa manera, estimular la imaginación del espectador.
La
pregunta que ya han hecho millones de veces… ahora te la hago
yo: ¿dónde ha quedado el circo de carpa y trailer?
- En mí, ni idea, yo ni siquiera soy
de familia de circo. Así que nunca hice espctáculo
en una carpa ni viajé en un trailer (risas). Así que
esos no son signos para una posible melancolía. Digamos,
yo no añoro nada porque soy un bicho de ciudad. Me formé
artísticamente en una ciudad, hice mi formación circense
en otra ciudad.
¿Y a vos qué te parece
que propició este viraje?
- A mi me parece que desde la creación
de las escuelas de circo, se acercó gente, gente “urbana”,
que no venía de familia de circo, que su modo de vida era
vivir en una ciudad. Entonces, me parece que eso también
cambió un poco el perfil del arte, del cómo se presentan
los espectáculos. Antes, la única manera de entrar
a un circo era escaparse con la trapecista que pasaba por tu pueblo,
o ser de familia de circo, cosa que ya “nacías”
en el carromato. No era que vos te “ibas” a vivir en
el carromato, sino que ya “nacías” ahí.
Ahora se dedica al circo gente que viene de ciudad y que, si quiere
el carromato, tiene que cambiar su estilo de vida, y eso no es tan
simple.
¿Te parece que va a desaparecer
este otro modo?
- No, no. Me parece que conviven ambas ascensiones
del circo. De hecho, el circo está muy desarrollado en Francia
y, si bien hay versiones de espectáculos con un lenguaje
renovado, se siguen haciendo en carpas y viajando de giras en trailers
y carromatos. Ahí hay una mixtura de estilo de vida con lenguaje
renovado.
La sensación un poco es que
el circo, después de muchos años, ha comenzado como
a resucitar – ya en el último tiempo hubo varios espectáculos,
incluyéndo la venida de compañías como las
del Soleil o Balagán -. ¿Qué lugar ocupa el
circo acá en comparación con otros lugares que ustedes
han visto?
- Acá hay mucha gente practicando circo.
El circo se hizo como presente en obras de teatro, en desfiles,
en discotecas, en programas de TV… pero no hay tantas compañías
como la nuestra, que viene hilvanando trabajos distintos que se
sostienen en el tiempo, como vos decías, que tiene un sistema
de trabajo profesional, con mucho entrenamiento, con mucho ensayo,
con mucha constancia y demás… Yo no lo veo acá
muy desarrollado. Digamos, lo veo expandido, pero no desarrollado.
No lo veo profundo…
¿Y en los otros países?
- Los países francófonos, Canadá
– la parte francesa de Canadá, todo el estado de Quebec
-, Francia, Bélgica inclusive.
¿Y ahí qué se
puede encontrar?
- Muchas compañías como la nuestra
(risas). Compañías más grandes que la nuestra,
de mayor escala, otras como la nuestra, y compañías
más pequeñas, de tres-cuatro artistas.
¿Hay intercambio o algo con
todos estos grupos?
- Nosotros traemos muchas veces entrenadores
de estas compañías a darnos clases, a darnos entrenamientos.
Lo otro que hicimos fue un workshop con el Cirque du Soleil, un
trabajo conjunto donde ellos se aprendieron partes de “Sanos
y Salvos” y luego hicimos una velada un lunes a la noche en
el teatro Lola Membrives en octubre-noviembre pasados. Y después
no, no tenemos demasiado intercambio. Nosotros vivimos en el culo
del mundo, ¿viste? (risas) Intercambio fluido no tenemos,
no. Estamos un poco aislados acá.
Para terminar, ¿ahora qué
sigue?
- Ahora, el 8 de febrero, estrenamos otro
espectáculo que se llama “Milagros”, que va a
estar en el Centro Cultural de la Cooperación con una camada
de alumnos que se acaban de graduar en nuestra escuela. Por otro
lado, unos días antes, el 2 de febrero, se reestrena un espectáculo
que yo le dirigí a Los Cuatros Vientos, “Sudestada”,
en el Teatro de la Comedia. Y… después, la verdad es
que tenemos muchos proyectos en carpeta: “Fulanos”,
que es otro espectáculo que hicimos, se repone en junio en
el Teatro de la Ribera, y con “Fulanos” nos vamos a
Monterrey al Forum Internacional a fin de octubre.
¿Da el físico para todo?
- No sabemos, por ahí no terminamos
sanos y salvos (risas)
Recursos Web:
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/11-3215-2006-07-25.html
- Entrevista realizada en Página 12
http://www.me.gov.ar/monitor/nro4/conversaciones.htm
- Entrevista realizada en Monitor
http://www.circoarena.com.ar/
- Sitio de La Arena
http://www.educaweb.com/
- Nota sobre el Nuevo Circo, publicada en La Vanguardia de Barcelona
http://www.grancirco.com.ar/
http://www.circoenaccion.com.ar/
http://www.circodelsol.com.ar/
http://www.circoburlesque.com.ar/
http://www.circoservian.com/index1.php
www.imaginacionatrapada.com.ar
19/1/2006 |