Artes Escénicas
/ Teatro - Crítica

"Estación de fallecimiento": Entre muertos y sombras
por Jimena
C. Trombetta jimenacecilia83@hotmail.com
Autoría: Luis Cano Dirección y Puesta en Escena: Julio Molina Intérpretes: Germán de Silva, Mercedes Fraile, Lucas Lagré, Eduardo Ramoni Voz en Off: Lorenzo Quinteros Vestuario: Mercedes Arturo Iluminación: Alejandro Le Roux Diseño sonoro: Guillermina Etkin Realización escenográfica: Eduardo Ramoni Música: Guillermina Etkin Fotografía: Tatiana Sandoval Asistencia artística: Tatiana Sandoval Asistencia de dirección: Ana Laura Urso Prensa: Claudia Mac Auliffe.
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Niño rata sufre la perdida de su padre, madre mata al padre y se acuesta con el tío. Niño rata desespera, enloquece y baraja las distintas posibilidades de muerte.
“Estación de Fallecimiento”, de Luis Cano, con dirección de Julio Molina, puede hacernos recordar a “Hamlet”, no sólo por la gran similitud de la trama, sino también desde la alusión a la obra por medio de algunos objetos como la copa de vino envenenada. Más allá del homenaje a la tragedia de William Shakespeare, tanto la elección estética del texto dramático como la puesta en escena recorren y se construyen desde la ruptura de las estructuras clásicas. Así como el texto dramático se arma a partir de fragmentos discursivos que si bien formulan una historia no dejan de resaltar lo inconsciente, lo onírico o surrealista de la misma, la puesta en escena tomará esa misma fragmentación para dilatar la acción con el fin de generar la detención del tiempo; casi una metáfora de la muerte.
Espacialmente, la muerte se instaura desde las sombras. Mediante la iluminación y la ubicación -notoriamente pautada- de cada uno de los personajes, la muerte se agranda o se achica generando distintos climas, apoyando el dramatismo de la historia. El acercamiento del niño rata a su padre muerto, agiganta la inmovilidad del mismo que se deposita desde su sombra en la pared del fondo, volviéndose aún más pregnante que el cuerpo físico.
Así como las sombras juegan un papel importante en la puesta atestiguando la presencia de la muerte, la narración de los hechos lejana de distanciar al espectador, lo captura volviéndolo juez, interpelándolo sobre sus propias sombras. Los momentos de la obra donde la narración se retrotrae a la interacción de los personajes actuando activamente los hechos, el espectador curiosamente descansa y recobra un lugar pasivo que será una y otra vez perturbado. Entonces, el niño rata (Lucas Lagré) será el personaje encargado de manipular al espectador incomodándolo con miradas directas cargadas de tensión, como también le hará recobrar su pasividad.
“Estación de Fallecimiento” se rearmará en definitiva entre emociones y descansos, elaborando un espacio frío, lúgubre, con la plena presencia de la muerte acompañada de las sombras, la detención temporal y la persecución onírica de los discursos.
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20/06/2008