Artes Escénicas / Teatro - Crítica

Frío - Martín de Goycoechea

“Frío”: “La muerte no es algo que me asuste, son los muertos los que me molestan”

por Diego Braude dbraude@imaginacionatrapada.com.ar

Dramaturgia y Dirección: Martín de Goycoechea Intérpretes: Antonella Apollonio, Nicolas Bellati, Josefina Luchessi, Mariana Padial, Yanina Rabbino Diseño de vestuario: Luz Quinn Diseño de luces: Ricardo Sica Fotografía: Clara Muschietti Asistencia de dirección: Celeste Veleda Prensa: Luciana Zylberberg Producción: Borrar Borrar.

Finalizó funciones 2007 -- Abasto Social Club, Humahuaca 3649, Teléfono: 4862-7205 Web: http://www.abastosocialclub.com

"Ver sus ojos pegados, su boca pegada, boca arriba, las manos cruzadas"

La frase del título pertenece a uno de los personajes de la obra.

Asociación Libre:

--- “Ejecutor 14”: Preguntas en escena - por Diego Braude

--- "Pequeñas torturas de la vida cotidiana”: Pegame que me gusta, ¿o no? - por Diego Braude

En una habitación llena de ropa, adivinamos una escena dramática; un velorio. La habitación funciona como escenario dentro del escenario. Los personajes quedan casi como ratas de laboratorio, incluida en un espacio observable.

Cada protagonista llega. Solo. Acompañado. La situación básica no cambia. Alguien ha muerto, y eso no se modifica. Ahí radica el conflicto. ¿Qué hacer con ese cuerpo que no está, que ya no es cuerpo sino carne inerte con el rostro antes familiar?

Son todos jóvenes, muy jóvenes. Quizás eso también es un problema, porque la muerte es un concepto con el que se juega, se fantasea, pero como hecho es ajeno. Normalmente, el cuerpo es a prueba de balas. Pero ahora hay otro, ahí, que ya no es.

"Es raro. Algo con mucha vida se transforma en algo con mucha muerte"

En off, suenan, se escuchan, textos… los personajes (¿los actores?) hablan de su relación con la muerte, con un / el muerto. Son profundos, dramáticos (salvo uno, el de Nicolás, que prefiere la ironía de ser tan nuevo en la vida pero ya tener una parcela en un cementerio privado – yo también tengo una y, como time is money y todo se cobra, una vez de hecho se agregaron dos urnas más – que esperaban su turno hacía décadas - con un nuevo fallecido, optimización del tiempo que le dicen; la situación triste se combinó en algo bizarro). Las acciones comienzan también así, pero van mutando hacia la violencia y lo tragicómico (como si uno de los diálogos de Woody Allen se transformara en acción física pura).

"Ayer pensaba ¿Por qué hay que hacer todo esto público?... no sé"

El muerto es apenas un saco, un fragmento que habla de una totalidad ya ausente. Estos personajes lo abrazan, lo miran, pero, en algún punto, se encuentran sin respuesta. En ese momento, se atacan unos a otros en el silencio del velorio. Velorio como puesta en escena silente, duelo y morbo, todo en un mismo paquete, cajita infeliz de una situación en la cual estos personajes se sienten fuera. Se agreden, porque no se pueden hablar, pero también porque, probablemente, no sabrían qué decir. El velorio, como el funeral, es una fórmula, un rito, una repetición. No hay sentido alguno, salvo el que cada uno, a nivel individual o como grupo, quiera o pueda darle.

Un poema de Girondo decía “se tocan se lamen se desean” y seguía describiendo sin puntos ni comas. Acá, los personajes hacen lo mismo, pero no por deseo, sino para llenar lo que ha quedado hueco. Ellos entran a escena evidentemente trayendo un bagaje para chocar con los otros. Es parte, si se quiere, del ejercicio actoral, es lo que les permite encontrarse en el espacio escénico y preparar la anécdota. Pero, en algún punto, no importan realmente esos detalles, no es lo que cuenta, son apenas distractores en función del conflicto de fondo. Lo que los separa es lo que les permite explotar unos contra otros. Pero esa explosión sólo es posible frente a lo que ha caído en el vacío. Llega un momento en que el propio saco es violentado; deja de ser “el muerto”, para ser, simplemente, una prenda gastada, un pedazo más de escenografía.

En el medio, un tema de Lou Reed (para quienes la hayan visto, será una referencia automática a “Open House”, la obra dirigida por Daniel Veronese de la cual Martín de Goycochea fue parte, obra también obsesionada con la pérdida y lo irrecuperable). También otra alusión a una obra anterior del propio director, “Pequeñas torturas de la vida cotidiana”, donde la muerte rondaba, pero era la muerte de otra cosa. Indefectiblemente, la existencia es ambas cosas, vida y muerte, como el evento teatral mismo, que nace y muere cada función.

"Comencé a moverme para evitar morirme. Así de ridícula era la situación. Así de extrema"

La violencia escala, sin cruzar los límites de esa caja en que han sido colocados los personajes, trasciende a la platea. Se vuelve incómoda, intolerable, esencial. Los textos más personales chocan… no, es al revés, las acciones físicas chocan salvajemente contra los textos personales, sin alcanzarlos realmente. Brazos, piernas, bocas abiertas que no emiten sonido y se buscan, piel caliente huyendo de la fría. Ellos (los textos) están ahí, así como también lo está el absurdo que pasa a habitar el espacio físico de los actores.

Miro hacia mi alrededor. Hay gente indignada, emocionada, intrigada. Es una función, una entre muchas, pero las reacciones son diversas, no unificadas. Antes, en uno de los textos, he visto alguna lágrima correr (si la desconexión con lo que ocurre en escena fuera tan grande, pienso, eso no debiera poder ocurrir). “Frío” arriesga con alienar al espectador, en convertirse en un espectáculo sin más sentido que una exhibición de choques, pero genera al mismo tiempo, potencialmente, un vínculo visceral. Las líneas narrativas individuales de los personajes en escena se disipan, se disuelven en un “puro cuerpo” que busca expresar lo que no puede decir.

El teatro se vuelve danza de cuerpos doloridos, dolientes.

www.imaginacionatrapada.com.ar
13/7/2007

 
   

¡IMPORTANTE!: Este artículo que está/s leyendo, los listados a continuación y los que se encuentran en este link, pertenecen a la sección de Artes Escénicas de Imaginación Atrapada discontinuada el 15 de mayo de 2009 . Las notas publicadas luego de esa fecha se encuentran en la nueva sección. Para ir a la nueva sección, clickear aquí o en el menú superior en Artes Escénicas

"Quienquiera que hubiera dormido en esta cama": Te recuerdo, amor - por Diego Braude

"124": Cuerpos en rearme permanente - por Enea

"B": Representación en potencia - por Enea

"Dos mil treinta y cinco": La corrosión va por dentro - por Diego Braude

"Tren": Viajantes se buscan - por Diego Braude

“Mecanismos del cortejo”: ¿De quién es este cuerpo? - por Jimena C. Trombetta

“Dolor Exquisito”: Representando el dolor... - por Nadia Isasa

  Buscador de Notas (no incluye productos del E-Shop):

E-Mail:

 
 
 
 
 

Sobre el sitio ------- ------- Contacto

© Imaginación Atrapada 2005 - Prohibida la reproducción de los contenidos sin autorización previa o cita de autor y procedencia del material