Teatro

“Harina”: Murmullos del recuerdo
por Diego Braude
dbraude@imaginacionatrapada.com.ar
Dirección: Roman Podolsky
Autoría: Roman Podolsky, Carolina Tejeda
Intérprete: Carolina Tejeda Músicos:
Leandro Cicconi, Norberto Moreno Escenografía:
Alejandra Polito Diseño de vestuario: Alejandra
Polito Diseño de luces: Eli Sirlin Diseño
sonoro: Norberto Moreno Fotografía:
Carolina Tejeda Prensa: Walter Duche, Alejandro
Zárate.
Este espectáculo formó parte del evento: Fiesta del
Teatro de la Ciudad de Buenos Aires 2005
Finalizó Funciones 2007 -- Teatro del Abasto, Humahuaca 3549, Teléfono:
4865-0014 Web: http://www.teatrodelabasto.com
Finalizó Funciones 2006 -- Teatro del Abasto, Humahuaca 3549, Teléfono:
4865-0014 Web: http://www.teatrodelabasto.com
Finalizó Funciones 2005 -- Teatro del Abasto, Humahuaca 3549, Teléfono:
4865-0014 Web: http://www.teatrodelabasto.com
Viajar por el país, meterse en los
diferentes pueblitos que lo conforman, es encontrarse con cientos
de vías abandonadas. Trenes fantasmas recorren estaciones
ahora imaginarias, trayendo y llevando pasajeros inexistentes. De
esas leyendas (las de trenes que conectaban lejanos puntos del país),
sólo queda el relato, alguna memoria perdida, o sólo
esos fierros que sobresalen del piso y molestan el paso. Seguir
esas vías es un poco como recorrer el camino amarillo de
Dorothy en “El Mago de Oz”, llegando a otras poblaciones,
ligando puntos en un mapa mental.
Entre los fantasmas de ese pasado ferroviario
están muchos de los pueblos mismos, enterrados vivos al dejar
de circular los trenes. La incomunicación como uno de los
factores que llevó al exilio masivo; las historias de esos
pueblos se perdieron en el viento junto con los rastros de los vagones
al pasar.
“Harina” es una mujer que recuerda
mientras cocina, es un fantasma que narra. Nos resulta simpática,
entradora, porque gran parte de sus relatos los dice con encanto
y gracia. Pero su música es una baguala, y una alergia crónica
al recuerdo indecible nos indica algo más…
La escenografía es la de una casa de
alguno de estos pueblos, pero a medida que avanza la obra podemos
tomarla como un lugar suspendido en el tiempo, una isla que flota
en el limbo luego de haber perdido sus raíces. Los silencios
y los ruidos son tanto la compañía como la soledad
de la protagonista, la narradora, la fantasma…
Y lo que queda de la obra es un murmullo poético,
suave, del texto, del recuerdo, ese que se disuelve como huellas
en la lluvia, como el traqueteo de trenes que ya no pasan.
www.imaginacionatrapada.com.ar
3/2/2006 |