Teatro

“Hermosura”: Yo se que te
gusta... y por qué no...
por Diego Braude
dbraude@imaginacionatrapada.com.ar
Dirección: Carlos
Casella, Ana Frenkel Intérpretes: Gabriela
Barberio, Carlos Casella, María Ucedo. Intérpretes
invitados: Daniel Cúparo, Juan Minujin, Griselda
Siciliani (en reemplazo de Mayra Bonard) Escenografía:
Alberto Negrín Iluminación: Gonzalo
Córdova Realización de video: Gonzalo
Pampín Musicalización: Diego Vainer
Música original: Diego Frenkel, Diego Vainer
Diseño de sonido: Martín Menzel Vestuario:
Tramando Fotografía: Urko Suaya
Producción ejecutiva: Alejandra Menalled
Colaboración artística: Daniel Cúparo,
Juan Minujín Dirección vocal: Diego
Frenkel. Prensa: Colombo-Pashkus Paseo La Plaza,
Av Corrientes 1660, Teléfono: 6-320-5350. Web:
http://www.laplazaconvenciones.com.ar. Entrada: $22
Viernes - 00:00 hs Sábado - 00:15 hs. Este
espectáculo formó parte del evento: III Festival Internacional
de Buenos Aires
“Hermosura”, junto con la más
reciente “Patito Feo”, se reestrenó ayer en el
Complejo La Plaza para festejar los 15 años de “El
Descueve”.
A manera de espectáculo, “Hermosura”
versa esencialmente sobre la relación entre los dos sexos
a la hora de la seducción y de pasar a los hechos más
concretos que suceden a dicha seducción, así como
de lo volátil de las relaciones amorosas.
“Hermosura” está armada
en forma episódica, alternando escenas donde los personajes
interactúan con otras musicales/coreográficas, que
hacen de separadores al tiempo que introducen temas musicales que
hablan (de forma más directa o indirecta) del conflicto en
cuestión. De esta manera, actuación y baile se complementan
para un montaje dinámico que nunca decae (ya que cuando baja
el tempo físico, se mantiene a través del humor de
los textos o las situaciones). Lo erótico se yuxtapone como
el erotismo en tono de humor. Los cuerpos de los intérpretes
juegan desde la corporalidad sensual (los cuerpos aparecen como
flexibles, se acercan, se tocan, se rozan, se atraen y se rechazan,
músculos y curvas se exhiben), a la que le oponen la situación
humorística, donde la misma gestualidad se exacerba para
quedar en ridículo y así lograr la comicidad.
La obra pareciera basarse un poco en que las
mujeres son de Venus y los hombres son de Marte, ya que las fantasías
eróticas ven su imposibilidad de concretarse en una falta
de sincronización a la hora de combinar los ritmos de los
deseos de ambos sexos. Lo perfecto de lo imaginado se enfrenta entonces
a la cruel realidad de los malos entendidos. Encender el fuego del
otro toma trabajo (donde en “Hermosura” es el hombre
al que le toca el trabajo duro y arduo de elevar el fuego de la
libido femenina), y a veces se acaban los fósforos o se apantalla
demasiado y el “fuego se ahoga”. ¿Cómo
hacer para entender cuál es el momento justo? ¿Cómo
hacer para que ese esquivo deseo se quede? Los intérpretes
tienen parejas asignadas, pero en las secuencias coreográficas
se las intercambian, como si se plantearan si están con la
persona correcta... o también puede ser que entiendan que
el deseo es dinámico y no estático, “hoy contigo,
mañana sintigo”...
De todas maneras, El Descueve toma mucho cuidado
en no ser demasiado edulcorado (o sea, no excederse en busca de
la risa), ni caer en un dramatismo que quedaría desubicado
en esta propuesta. El final, previo al epílogo, logra una
imagen de vigorosa poesía, una forma distinta de la del resto
de la obra (y quizás uno se queda deseando que hubiera un
poco más de eso), para terminar cerrando de forma más
descontraída. “Hermosura” se plantea como espectáculo,
como inteligente entretenimiento, basado en la potencia física
y expresividad de sus intérpretes así como de su capacidad
histriónica. El Descueve se acerca a la sexualidad quitándole
lo solemne, volviéndolo placentero a través del juego
y no de la seriedad ceremonial.
www.imaginacionatrapada.com.ar
6/1/2006 |