Artes Escénicas
/ Teatro - Crítica

"Hotel Melacólico": Sobrevivir
viviendo
por Enea enea@imaginacionatrapada.com.ar
Dramaturgia, diseño
de escenografía, puesta en escena y dirección:
Mariela Asensio Intérpretes: Maria Laura
Kossoy, Darío Lipovich, José Marquez, Silvia Oleksikiw,
Federico Schneider, Leticia Torres Diseño de vestuario:
Constanza Palou Flórez Diseño de luces:
Leandra Rodríguez
Música original: Darío Lipovich
Prensa: Debora Lachter Director musical:
Darío Lipovich Este espectáculo formó parte
del evento: Festival de Teatro Rafaela 2005 Este espectáculo
formó parte del evento: Septiembre Alternativo.
Finalizó Funciones 2007 -- La Carbonera, Balcarce 998, Teléfono: 4362-2651
Finalizó Funciones 2006
- La Carbonera, Balcarce 998,
Teléfono: 4362-2651
“Hotel melancólico”,
triste, dejado, abandonado, sucio. No hay muchas puertas, no por
lo menos en los lugares más necesarios. La intimidad se
vuelve un anhelo y aquello que debe ser escondido se encuentra
bajo mil llaves en el cofre de la mente. La convivencia parece
signada por el ocultamiento hacia el otro. No quiero estar
solo, pero me es inevitable.
Sólo vemos un gran ambiente, con
dos salidas en los laterales tapadas con cortinas, un baño
completo sin puerta y una zona superior que resulta ser como un
entrepiso de la sala. Éste posibilitará la creación
de diferentes planos de nivel en simultáneo, aunque sea
sólo utilizado por uno de los personajes en sus entradas
y salidas. De cualquier manera no podemos evitar mirar hacia arriba
cuando alguien se asoma en actitud totalmente contrapuesta a lo
que sucede en el plano inferior.
Los sueños y proyectos compartidos
no existen porque cada personaje parece transitar por un canal
diferente. La comunión se da ante la sofocación
de la propia existencia. La verdad del personaje se esconde tras
un discurso armado y vacío, y aun cuando se muestran auténticos
en su proceder las palabras no parecen brotar de forma natural,
sino que se ven obligados (debido a su incapacidad de manifestarse
libremente) a recurrir a poesías, llantos estereotipados,
o algún otro artilugio de esa lata inacabable de mentiras
de conserva. Una manera de salirse recae sobre el hábito
de una comida compartida, un juego o un chiste. La explosión
(= liberación) y paradójicamente la total negación
parecen ser lo único que los salva de ellos mismos.
Los personajes irán mutando a lo
largo de la obra, dándonos a conocer sus verdaderos sentimientos.
Pero esto no se da como una progresión, sino que por momentos
se nos muestra y por otros se nos oculta. No existe la revelación
total y la “conciliación armoniosa” con el
espíritu, porque entonces nos estarían presentando
seres ideales sin tiempo y espacio y no “seres reales”
aquí y ahora.
Unos de los personajes, “la mujer
perro”, resulta una interesante síntesis, de ideas
tan dispares como la fidelidad, la búsqueda de aprobación
y por el otro lado la astucia, el engaño y la ferocidad
ante el otro. Otros ahondarán en otras aguas, dándose
a conocer como amorosos novios preocupados sólo en complacerse
a sí mismos, machos represivos que lindan en la homosexualidad,
o como parlanchines nostálgicos imposibilitados de comunicar
nada al otro. Pero si logramos no encandilarnos con esta jungla
podemos advertir un personaje para el que todo lo dicho anteriormente
parece no regir. “La novia”: sensible, dulce y desea
muy fervorosamente no estar sola. Si bien esto se plantea como
un secreto, no encontramos el friso tan contradictorio que hay
en los otros personajes, sino que es mas bien “desequilibradamente
sutil”. Finalmente, “el músico”, que
más que un personaje neutral, (poco conocemos de él),
nos parece un personaje sepultado, que no sale a tierra. Estos
últimos dos personajes podrían considerarse como
un contrapeso ante tal parafernalia de neurosis.
Pero no nos olvidemos de la música.
Ésta nos arrastrará a la paz antes que a la locura,
funcionando de esta manera como apaciguadora de momentos. Nos
calmará, nos traerá recuerdos y alegrará
el día.
Es así como este hotel nos dará
a conocer sus lujosas inmediaciones, con personalidades despampanantes
y momentos inolvidables; algo que no es más que la
vida.