Artes Escénicas
/ Teatro - Crítica

“Ilusos”: Volar, aterrizar y volver a volar
por Diego Braude
dbraude@imaginacionatrapada.com.ar
Autoría: Pablo Fusco, Sebastian Godoy, Mercedes Hernández, Martín Joab, Marcelo Katz, Juan Noodt, Irene Sexer, Luciana Wiederhold Dirección: Marcelo Katz Intérpretes: Pablo Fusco, Sebastian Godoy, Juan Noodt, Irene Sexer, Luciana Wiederhold Peinados: Fernando Ibáñez Diseño de peinados: Fernando Ibáñez Diseño de vestuario: Gabriela A. Fernández Diseño de escenografía: Gabriel Diaz Diseño de luces: Fernando Berreta Realización de escenografia: Gabriel Diaz Realización de vestuario: Marta Dieguez Música: Sami Abadi Fotografía: Sol Levinas Diseño gráfico: Agustin Pérez Laspiur Asesoramiento: Leandro Panetta, Miguel Rur Asesoramiento coreográfico: Gabi Golberg Asistencia de dirección: Leonardo Quiroz Asistencia de puesta: Martín Joab Prensa: Daniel Franco, Paula Simkin Producción ejecutiva: Iris Intilangelo Dramaturgista: Martín Joab Jefe técnico: Gabriel Diaz. El Portón de Sánchez, Sánchez de Bustamante 1034, Teléfonos: 4863-2848 Entrada: $ 20,00 - Funciones: sábados - 23:00 hs
Ilusión, juego. Cinco payasos sin nariz, cinco actores clown. Un espacio cubierto de papel. Papel que suena como olas del mar. Papel que esconde y que muestra. Luces que van de la mano con lo que ocurre. Arneses que sirven para volar sin alas. Cuerdas, burbujas.
En el medio, el amor, la necesidad de imaginar, de creer, de querer y ser queridos. Tres hombres y dos féminas, todos creando escenarios posibles donde están acompañados o son mimados.
Durante el transcurrir, se pasa por lo kitsch o lo naif, cruzando el clown con el nuevo circo de manera poética. No hay dramaturgia, sino enlace de momentos, de situaciones. El sabor agridulce de la soledad que desea compañía, pero nunca desde el lugar melanco, sino desde la sonrisa. Los cinco personajes, cada tanto, aterrizan a los tumbos (literal y metafóricamente), sólo para volver a intentar. Son un poco patéticos, como todos, pero tampoco se dejan vencer; cada desilusión, no hace más que abrir la puerta a la siguiente esperanza.
Los cinco protagonistas se turnan para ser el centro de atención, donde se ponen máscaras y elaboran mundos donde son deseados y mimados, o donde son aquello que anhelan ser. De ese espacio limitado, hacen uno ilimitado, basado en la posibilidad de imaginar diferentes usos. Cada sonido, cada imagen, cada palabra cumple la función de complementarse y enlazarse. Cada clown se activa y desactiva, máscaras que ríen.
Hombres que hacen de cuento que son playboys, mujeres que optan por la inocencia o la muñeca fatal. Extraños amores que no se concretan, princesas que desaparecen como la espuma de jabón, ser un sex symbol masajeado por un grupo de Barbies perversitas.
Tomarse la soledad y el anhelo de no estar solo con una sonrisa. Un ratito.
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22/04/2008 |