Artes Escénicas
/ Teatro - Crítica

"Intemperie": Instantáneas
por Jimena
C. Trombetta jimenacecilia83@hotmail.com
Sobre textos de: Marguerite Duras Dramaturgia: Claudia Carbonell, Alejandra González Dirección: Claudia Carbonell Adaptación: Claudia Carbonell, Alejandra González Intérpretes: Fernando Armani, Alicia Muxo Músicos: Alejandro Elijovich, Fernando Lerman, pollo Vestuario: Graciela Caruso Escenografía: Marcela Bazzano Diseño de luces: Claudia Carbonell, Marcos Pastorino Realización de escenografia: Jorge Mondello Música original: Fernando Lerman Fotografía: Marina Devesa Diseño gráfico: Florencia Fernández Prensa: Tehagolaprensa.
Finalizó Funciones 2008 -- Patio de Actores, Lerma 568, Teléfono: 4772-9732
“Intemperie”, una obra de Claudia Carbonell y Alejandra González basada en “El Square” de Margaritte Duras. El y ella. Él termina de enjuagarse los pies cuando la ve llegar con todo su cuerpo para sentarse firmemente en el banco de la plaza. Ella se percata de él y espera. Ella es una sirvienta que vive en una casa de familia de clase alta, él es un vendedor ambulante que decidió vivir viajando. Ambos son lo último de lo último, pero curiosamente saben bailar. Dicen comer todos los días, lamentan ser tan distintos y tan iguales a la vez.
Sentados en el banco de una plaza, buscan comunicarse, no sin vergüenza. Tanto él como ella irán mechando juegos de seducción, sutilezas, pequeños momentos donde las miradas se cruzan y los rostros se sonrojan. Esos momentos tan tímidos como suaves se invertirán en otros instantes que quise releer como interludios donde el teatro decide mostrar las fantasías de los personajes. Casi como una fotografía instantánea, ellos cambiarán su estado de quietud para pasar a bailar, a discutir, a compatibilizar y a dejar de lado aunque sea por un momento sus estados. El de ella, permanecer siempre en el mismo sitio hasta encontrar marido. El de él, moverse constantemente para no sentir la soledad.
Luego de esta breve síntesis del argumento de la obra, habría que mencionar que “Intemperie” vive desde ese juego de movimientos, desde lo pasivo a lo activo, y viceversa. En los fragmentos pasivos el espectador puede reposar, e identificarse con los personajes, sin dejar de reírse por las ocurrencias de los mismos, en lo activo se despierta extrañándolo y lo invita – depende a quien- por lo menos a algún tipo de introspección. Si la identificación y la introspección son posibles, sea quizás, gracias a la pautada puesta en escena que marca los tiempos para cada momento, la utilización del espacio, los climas que se generan a partir de las actuaciones, de la iluminación y de la música. Porque los actores se encargan en los momentos activos, de recorrer todo el espacio, llenando todos los huecos posibles, hasta rearmar escenarios diferentes desde una misma escenografía. Lo que primero es tan solo una plaza, también llega a ser casa, y salón. Desde allí es que los personajes se conocen y se dan a conocer, se acompañan y se enamoran
Pero “Intemperie” no habla sólo del amor, entendiendo a éste como compañía, como momento de comunicación, sino que además hace resonar las críticas a una sociedad que no se percata de “lo último de lo último”, aunque sin embargo recurre a ellos como si fuese casi una necesidad intrínseca, como un remedio para la infelicidad no justificada. Es esta sociedad que, creyendo no saberlo, explota a estos seres que no se inmutan porque a pesar de todo logran encontrar una salida en las fantasías, en las observaciones de los pequeños cambios. Ellos reflexionan sobre esos cambios, se preguntan si son verdaderos, se preguntan si podrían realizarlos, si quieren. Y dejan abierto el final sólo para los optimistas.
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25/03/2008