Artes Escénicas
/ Teatro - Crítica

"Casa": Forma y fondo
por Enea enea@imaginacionatrapada.com.ar
Dirección:
Gerardo Litvak, Gabriela Prado Intérpretes:
Gabriela Prado Vestuario: Pilar Beamonte Iluminación:
Eli Sirlin Video: Julia Fisicaro Música
original: Martín Ferres Música:
Alva Notto Fotografía: Mariana Pantotis
Asistencia general: Alexis Losada Prensa:
Daniel Franco, Paula Simkin.
Finalizó Funciones 2007 -- El Camarín de las Musas, Mario
Bravo 960, Teléfono: 4862-0655 Web: http://www.elcamarindelasmusas.com.ar
A la casa se entra por la puerta
de calle. Antes de ingresar al cuarto principal cruzamos un pasillo
ancho. De sus paredes penden algunas fotos llenas de azules. Una
línea, una detención, otra línea que se superpone
con otra, y a un costado a la izquierda, ella.
Vemos mas adelante un grupo
de gente dispuesta en una suerte de fila observando algo sobre
otra pared. Nos sumamos y la vemos entre hojas digitales moverse
en una pantalla. Aun nos encontramos a unos metros y una escalera
de distancia de nuestro objetivo.
Alguien sale de otra habitación
que se halla en la misma planta que nosotros. Tratamos de seguirlo
buscando más rastros, pero parece pertenecer a otra ficción.
Abre una puerta junto a la pantalla y desaparece. Nuestra mirada
se dirige nuevamente hacia la pantalla y vemos las mismas imágenes
repetirse sin detención alguna.
Por fin llega la invitación
y todos nos acercamos junto al chico de los papelitos (¿Será
un empleado de la casa? ¿Algún pariente? ¿O
quizás un vecino?). Subimos por las escaleras y nos posicionamos
en el lugar que nos indican. Ella no aparece.
Nosotros a un costado, en
frente nuestro los otros invitados, en el medio un pasillo elevado
a medio metro del suelo. A nuestra derecha al fondo un entrepiso
de cemento. Pequeñas luces, proyecciones azuladas, ella
se encuentra allá arriba. Se mueve lento, con mucha precisión.
Cada movimiento ocupa un tiempo y un espacio determinado. Nada
se corre de su lugar.
A la minuciosidad, a la precisión
y a la tranquilidad le sigue la explosión. Una rápida
aparición en planta baja. Correr, saltar, moverse sin parar.
Y así continua bailando ella, la anfitriona de este convite.
Entre azules proyectados sobre las paredes, sobre su cuerpo. No
hay casi detenciones, siempre existe el movimiento. Ella sube
y baja, recorre, nos muestra, nos abre las puertas de su casa
dejándonos conocer diferentes datos de esa ficción
que ella ha construido.
¿Pero que pasa con ese movimiento?
¿Que quiere provocar en nosotros?
¿ Se termina de crear realmente esa ficción?
¿Es solo simple admiración
de la belleza de la abstracción? Nos quedamos en la precisión,
nos ahogamos en ella pero, ¿qué pasa después
de eso? ¿Donde se encuentra aquello que potencia esa precisión
en la ejecución? ¿Existe o es solo eso? Un encantamiento
de la exactitud en la concreción de las formas.