Teatro

"La Omisión de la Familia
Coleman": De eso no se habla
Lix rlix@fibertel.com.ar
Autor, libro y dirección:
Claudio Tolcachir Elenco: Con Ellen Wolf, Miriam
Odorico, Inda Lavalle, Lautaro Perotti, Tamara Kiper, Diego Faturos,
Gonzalo Ruiz y Jorge Castaño.Asistencia de Dirección:
Gonzalo Ruiz, Macarena Trigo, Maxime Seugé. Prensa:
Duche&Zárate. Lugar: Timbre 4 (Av.
Boedo 640 (timbre 4) – Reservas: 4956-0164). Sábados
21 y 23:15hs, Domingos 19 y 21:15hs. Entrada:
$20. Sin reservas y con venta directa de localidades en el teatro.
Boletería abierta de lunes a viernes de 17 a 21 y los sábados
de 14 a 18.
Finalizó funciones 2005
-- Timbre 4 (Av. Boedo 640 (timbre
4) – Reservas: 4956-0164). - Leer
nota 2005
Finalizó funciones 2006 -- Timbre
4 (Av. Boedo 640 (timbre 4) – Reservas: 4956-0164).
Finalizó funciones 2007 -- Timbre
4 (Av. Boedo 640 (timbre 4) – Reservas: 4956-0164).
“Las razas mezcladas del
comienzo de la inmigración han desembocado en esta ensalada
inarticulada, agresiva y bloqueada” (“Grotesco, inmigración
y fracaso”, David Viñas)
En “La omisión
de la familia Coleman”, de Claudio Tolcachir, lo teatral
comienza desde que estamos en la calle, frente a la puerta del
teatro y un vecino enojado nos pregunta si lo estamos buscando
a él, obviamente la respuesta será negativa, entonces,
nos pide que nos alejemos de la entrada de su casa y nosotros
obedientes, pero desconcertados, nos movemos unos 50 cm y nos
paramos exactamente frente a la puerta de Timbre 4, esperando
que comience la función (el vecino, sin embargo, es simplemente
un vecino enojado, no una ficción).
Una vez adentro. El espacio
teatral parte de la estructura original de la vivienda (y estudio
del propio Tolcachir), se utiliza la última habitación
de una casa chorizo. Esto nos lleva al centro de “Lo Argentino”,
pero no a fines del siglo XIX, momento en que esta edificación
nació de la división de la antigua casa colonial,
sino en la actualidad. Una familia argentina, en una típica
casa argentina y en medio de una decadencia tan particular como
argentina. Particularidad que permite expresar la argentinidad,
la cual que hace que “La omisión de la familia Coleman”
nos resulte tan atrayente y hasta podríamos decir tan familiar.
Casa habitada por tres generaciones:
La abuela (Ellen Wolf), la madre (Meme, Miriam Odorico), los 2
hijos (Marito, Lautaro Perotti y Damián, Diego Frutos)
y una de las hijas, Gabi (Tamara Kiper). La otra hija (Vero, Inda
Lavalle) nunca vivió con ellos, creció junto a su
padre. Hijos de una madre que no quiere ser madre, que se comporta
como hija. Gabi, hija, debe por ende cumplir el rol de madre.
Tampoco son los cuatro hermanos hijos del mismo padre: por un
lado, están Gabi y Damián y por otro Marito y Vero,
aunque claro, Vero es una figura prácticamente fantasmal
en la unión familiar. Desde la enumeración de los
personajes notamos complicaciones; el entrecruzamiento de hermanos,
la ausencia de una hermana, la incapacidad de la madre, cada personaje
agregará una característica que impedirá
el orden. Familia tan rutinaria como complicada, el abandono y
la decadencia los ahoga, marcando en situaciones como olvidar
el cumpleaños de alguien.
En una combinación
de comedia, absurdo, drama y una fuerte influencia del grotesco
empieza a tejerse la trama, acampañada de la actuación
que logra mantener el tono necesario para la propuesta. En medio
de la imposibilidad de comunicación de los personajes (una
de las características principales del grotesco criollo),
de entenderse, de reconocerse, los miembros de la familia siguen
adelante su vida, y será ese quiebre comunicacional el
que llevará al máximo la posibilidad dramática.
En esta característica
casa que se cae a pedazos - y que por momentos nos hace acordar
a aquellas casas grotescas que encierran a los personajes, que
los oprimen -, la familia Coleman desaparecerá. Casa que
es mas prisión que hogar, donde todos estarán desesperados
por salir y los que no salen, los que la aman, mueren. Detengamos
un poco…
¿Por qué la
Argentina se refleja en esta familia? Dejando de lado los puntos
más obvios como los cortes de agua… Como argentinos
estamos constantemente al límite de la disolución.
Un país que no puede hacerse cargo de sus propios hijos.
Y los que se quedan, viven en una casa que rápidamente
entra en decadencia. Hijos ingratos. La imposibilidad de sus miembros
de reconocerse como un todo, donde cada uno intentará salvarse
a sí mismo, sin mirar hacia atrás ni a quienes dejan.
Y el pasado, único elemento que los une, se va borrando.
Pero entonces, mirando a esta
familia en particular, pienso en el nombre de la pieza “La
omisión de la familia Coleman” apartando “la
familia Coleman” por un momento. Pienso en las dos primeras
palabras: “La omisión”, implicando el dejar
de decir o de hacer algo. ¿Ellos dejarán de decir
y de ser o es a ellos a quienes no se los dirá ni se los
hará? Pequeña pero importante diferencia. No todos
son omitidos, sólo la familia Coleman. ¿Quiénes
son? eso es algo que el espectador tendrá que descubrir.