Artes Escénicas
/ Teatro - Crítica

"Las Descentradas": Mujeres con alma de tango
por Jimena
C. Trombetta jimenacecilia83@hotmail.com
Autoría: Salvadora Medina Onrubia Dirección: Adrián Canale Intérpretes: Corina Bitshman, Tian Brass, Sergio Di Florio, Paula Jmelnitzki, Silvina Katz, Verónica Seara, Javier Sebastián, Carolina Tisera, Martín Urbaneja Vestuario: Paula Jmelnitzki, Carolina Tisera Diseño de luces: Adrián Canale, Sergio Costessich Diseño sonoro: Tian Brass Asistencia de dirección: Valeria Castro Prensa: Tehagolaprensa. Puerta Roja, Lavalle 3636, Teléfonos: 4867-4689 Web: http://puerta-roja.blogspot.com Entrada: $ 20,00 - Funciones: Sábados - 22:30 hs - Hasta el 13/12/2008
Las descentradas: ni mujeres del hogar educadamente femeninas, ni mujeres machotas. Mujeres fuera del centro, que intentan una y otra vez volver a lo que les es negado, mujeres que sueñan demasiado, que piensan demasiado, que comprenden de más. Almas prácticas y sufridas, extremadamente concientes. Concientes de lo que son y lo que dicen, concientes de su lugar. Y con ese perfil, una historia de amor que no es, que debería haber sido más que un sueño.
“Las descentradas” de Salvadora Medina Onrubia, habla sobre el amor, pero además habla sobre la posición de la mujer 60 años atrás. Un casa de alta alcurnia, un posible casamiento entre una niña de veinte años y un hombre de treinta, una tercera mujer en discordia con un marido corrupto veinte años mayor que ella, y el qué dirán de por medio. Todo un escenario que rompe los anhelos con los que se nace, que rompe con la ambición, con la generosidad, con el ansia de vida.
En este escenario la puesta se construye con dos espacios: el mostrado y el oculto. Si generalmente el espacio oculto es aquel que el espectador debe descubrir, aquí no funciona del mismo modo. En este caso, paradójicamente, los personajes se esconden frente al espectador, se esconden en lo mostrado, porque esta obra propone dejar a la vista todo lo prohibido. El espacio visto en la primera parte de la obra representará, poco a poco, los enlaces que Juan Carlos y Elvira van teniendo aún con interrupciones de por medio. Pero un personaje, más nombrado que presente, irá cobrando fuerza en la segunda parte de la obra, donde el espacio se unifica para romper cualquier tipo de felicidad. Esta destrucción que acompaña la infelicidad de Elvira, se irá representando mediante la caída social del personaje, una caída imposible de detener.
Es entonces donde un cuarto personaje entra en acción, un personaje que rompe el realismo y simplemente expresa cantando Niebla del Riachuelo, la síntesis de la obra. Esta canción, que funciona como leitmotiv, puesta en la boca de una mujer dejará a la vista la impotencia del género, la imposible solución frente al rol que le toca jugar. Algo que será anticipado frente al discurso que Gloria -transmisora de la autora y mejor amiga de Elvira-, recita diciendo Es que los sueños también estorban. Todo estorba si lo que buscamos es ser felices. Hay que arrancarse una a una todas esas cosas estúpidas con las que no se debería nacer. Sueños brillantes, talento, ambición, generosidad, ansias de vida. Todo lo que puede hacernos nobles y redimirnos. Cortarlo de raíz, arrancarlo, volverse una bestia pintada y adornada. Nada más
Recursos Web:
Más información sobre Salvadora Medina Onrubia
www.imaginacionatrapada.com.ar
2/07/2008