Artes Escénicas / Teatro - Crítica

Las Mujeres de los Nazis

"Las mujeres de los nazis": La inquietud, la convicción y el dilema

por Jimena C. Trombetta jimenacecilia83@hotmail.com

Autor: Héctor Levy-Daniel Dirección: Héctor Levy-Daniel, Clara Pando, Laura Yusem Intérpretes: Silvia Dietrich, Alfredo Martín Diseño de vestuario: Gabriela A. Fernández Diseño de escenografía: Gabriela A. Fernández Diseño de luces: Marco Pastorino Música original: Cecilia Candia Operación de luces: Pablo Sakihara Operación de sonido: Carolina Fernández Kostoff Fotografía: Marcela Gabbiani Diseño gráfico: Diego Alonso Asistencia de dirección: Julia Cuevas Abella Prensa: Tehagolaprensa, Tehagolaprensa Producción ejecutiva: Julieta Alfonso Coordinación escénica: Ezequiel Lozano. Patio de Actores, Lerma 568, Teléfono: 4772-9732 Entrada: $30 y $20 Funciones: Sábados 20hs

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“Las mujeres de los nazis”, la trilogía del dramaturgo y director Héctor Levy- Daniel,  fue estrenada el domingo 23 de marzo a las 20 hs en el Patio de Actores.  Cada una de las obras estuvo a cargo de un director distinto. “La inquietud de la señora Goebbels” fue dirigida por el propio dramaturgo, “La convicción de Irma Grese” estuvo bajo la dirección de Clara Pando; y finalmente “El dilema de Geli Raubal” donde la puesta en escena se desarrolló gracias a Laura Yusem. Todas con un elenco distinto y con propuestas diferentes.

“La inquietud de la señora Goebbels” con Silvia Dietrich en el papel de Magda Goebbels y Alfredo Martín en el papel de Víctor. La propuesta tiene la originalidad de pasar desde un clima realista, por uno poético que desemboca en lo fantasioso. Comienza con el encuentro de Magda Goebbels hablando de banalidades, frente a un amante judío de su juventud que expresa un gran amor aún hacia su persona. Eso deriva en un diálogo de reproches, y enajenaciones por parte de Magda, hasta que finalmente la discusión se centra en si el tren donde ellos viajan, va o no va a Berlín. Las emociones de los personajes son desencontradas. Víctor comienza a escuchar voces, mientras una luz azul intenso, ilumina el costado derecho del fondo, y los ruidos se vuelven más perceptibles. Magda por su parte no ve ni escucha nada de eso, negando los hechos e imponiéndose frente a la lucidez del otro protagonista. Mientras que la fantasía avanza, y el espectador logra develar que clase de tren es, la tensión entre Goebbels y Víctor aumenta entre la indeferencia de ella y la denuncia de él. La puesta en escena de esta parte de la trilogía mantiene la tensión de modo progresivo, hasta resolverse el final abruptamente. Parecería jugar un papel importante y silencioso la memoria. Tanto la de él que se esfuerza por recordar para desarmar la admiración frente a Magda Goebbels, como la de ella que sólo actúa frente al resultado.  De este modo, hay elementos que arman esa memoria, como las voces que se escuchan, la iluminación desde un costado del espacio escénico que entra desde la puerta, los objetos como las valijas que no tienen lo que se busca, el gesto perdido y enajenado logrado por los actores o desde la historia la relación oculta entre los dos personajes.

“La convicción de Irma Grese” funciona a partir de tres espacios, un primer sitio que reconstruye el despacho de Albert Pierrepoint (Ignacio Oliveros) quien fue verdugo de Irma Grese,  el espacio donde vemos a Irma (Julieta Alfonso), que no compone ningún lugar particular; y una tercer división donde narra alguno de los hechos sucedidos en el campo de concentración, una médica prisionera (Malala González) Estos tres espacios se van alternando. En los tres casos se intentará construir la personalidad de Irma y los hechos que atravesó, sin dejar de lado la historia de cada uno de los personajes. Para que se deposite la atención exclusivamente en la historia, la puesta en escena se ocupo de armar la escenografía con objetos escasos lo que facilita que la tensión dramática se centre en el discurso y los gestos de cada uno de los actores. Mientras que Irma se destaca por el sadismo, Albert Pierrepoint demuestra constantemente su frialdad objetiva frente a los hechos, contrastándose con el único personaje que padeció las torturas como médica prisionera del campo. Esta segunda historia de la trilogía Las mujeres de los nazis, logra con muy pocos elementos, adquirir un gran ritmo mediante la iluminación, que guía al espectador, casi a través del recurso del montaje. Entonces, así como el ocultamiento de la información en la primera historia aumentaba la tensión dramática, la dinámica de la segunda logra exactamente lo mismo.

La misma acumulación dramática se produce en la tercera historia “El dilema de Geli Raubal”. En este caso el espacio que funciona como trampolín para el suspenso, es la habitación de Geli (Rocío Domínguez), dónde va recibiendo periódicamente -mientras “escribe” oralmente su diario- el té, una manzana, la sopa, en una bandeja de plata llevada por su madre (Liana Müller) completamente ciega (literal y metafóricamente hablando). A partir de la repetición de los alimentos, de la negrura de los mismos, se va simbolizando lentamente hasta comprender que tan sólo eran un adelanto del objeto que llega en la escena final, también en bandeja de plata. Ese lugar es donde Geli, vestida como bailarina durante la gran parte de la obra, confiesa su relación con el chofer de Hitler (Jorge Sánchez Mon) y también su relación con su tío Adolf. Acompañando la seguidilla de alimentos, el gesto se va modificando progresivamente. Geli pasa de ser una niña feliz en cajita de cristal, a vivir situaciones que escasamente puede verbalizar, es allí donde la actuación se vuelve fundamental, en definitiva es allí donde la tensión dramática crece.

Las tres historias tienen una correlación, se habla de tres mujeres distintas, de tres caracteres distintos, inclusive se habla de tres nazis distintos. El ideólogo Goebbels junto a una mujer que no escucha, una mujer que logra inquietarse nada más que por el regalo a su hijo; el que ejercer el poder físicamente (Mengele) al lado de una mujer que aplica esa misma personalidad convencida de sus actos, y finalmente el que sintetiza a ambos, tío de una mujer que no resuelve, padece y sufre las consecuencias. Las tres historias, rearman el horror de las víctimas desde el sadismo, la indiferencia y la perversión de los victimarios.    

www.imaginacionatrapada.com.ar
25
/03/2008

 
   

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