Artes Escénicas
/ Teatro - Crítica

“Mecanismos del cortejo”: ¿De quién es este cuerpo?
por Jimena
C. Trombetta jimenacecilia83@hotmail.com
Texto y Dirección: Luis Cano Intérpretes: Gonzalo Alvarez, Lidia Epsztejn, Miguel Israilevich, María Eugenia López, Agustín López Pavan, Tamara Raschcovsky, Noelia Sciancalepore, Ana Laura Urso, Constanza Viceconte Caracterización: Noelia Sciancalepore Diseño de maquillaje: Noelia Sciancalepore Diseño de luces: Juliana Benedictis, Paola Costamagna Fotografía: Alejandro Ojeda Diseño gráfico: Miguel Israilevich Entrenamiento corporal: Agustín López Pavan Asistencia de escenario: Gonzalo Alvarez Coordinación de producción: Sergio Spinella Coreografía: Diego Starosta Dirección musical: Tian Brass Director asistente: Lorena Ballestrero. ElKafka Espacio Teatral, Lambaré 866, Teléfonos: 4862-5439 Web: http://elkafkaespacioteatral.blogspot.com Entrada: $ 25,00, $ 20,00 y $ 15,00 - Funciones: Jueves - 21:00 hs - Hasta el 30/04/2009
¿Qué es lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros?, esa es la pregunta que se hace el elenco, quienes consideran a aquella como el eje que lleva adelante la acción. Y ciertamente lo es, porque "Mecanismos del cortejo", de Luis Cano, lejos de querer narrar una historia lineal, propone rearmar situaciones por medio de algunos personajes que no necesariamente respetan el proceso temporal, sino que lo invierten o entremezclan generando suficientes saltos y suficiente movimiento que se potencia mediante el ritmo marcado de los cuerpos.
La puesta de "Mecanismos…", prefiere evitar destacar la escenografía -que se limita mayormente a algunas sillas mimetizadas con el fondo- con el fin de poner la actuación en primer plano (la obra se propone como trabajo final del elenco recientemente graduado en el IUNA). Por la misma razón, incluyen escasos objetos, cuya finalidad es ser funcionales al trabajo de los actores, como lo son la pelota y la mochila, que se re-significan en el transcurso de la obra al humanizarse en el primer caso y al transformarse en núcleo del conflicto en el segundo. Cabe aclarar, que la estética de la puesta, logra destacar la actuación y los objetos, al armar climas mediante las luces, que si bien no proponen realizar el montaje, guían al espectador hacia la complejidad de la obra.
En la acción de poner la actuación en primer plano a partir de la articulación de todos los signos mencionados, la obra le da, como también se dijo, una gran importancia al cuerpo. Este ritmo y movimiento corporal, está al servicio de resaltar la concepción de mecanismo por un lado, y la concepción de mecanismo aplicado al cortejo por el otro. Desde esa perspectiva, en las escenas donde se muestran determinados juegos actorales, claramente pautados y ensayados, se destaca el mecanismo, entendiéndolo como la repetición de una estructura que reproduce una y otra vez lo mismo. Cuando el mecanismo se aplica al cortejo –al erotismo y a la muerte-, ya no se incorpora sólo a los cuerpos, sino que está depositado en las mismas situaciones, en todas aquellas estructuras afectivas que los personajes intentan romper sin efecto. En este sentido, los personajes se alejan de lo vital, o si se quiere articulan lo vital desde una mecánica, actuando desde fórmulas impuestas que resaltan la pregunta sobre ¿Qué hacemos con lo que hicieron de nosotros? , pregunta que se podría reformular diciendo ¿qué podemos hacer con lo que hicieron de nosotros?
En este sentido, la obra cuestiona, movilizando a la recepción a preguntarse lo mismo, llevándola a identificarse, paradójicamente extrañados por el mecanismo, sobre cuáles son las posibilidades de cambiar ciertos “rituales” extremadamente pautados y aceptados por la sociedad que se incorporan a determinadas relaciones.
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6/4/2009