Teatro

“Neblina”: Cuatro personajes
pop en busca de un motivo para vivir
por Diego Braude
dbraude@imaginacionatrapada.com.ar
Autoría: Grupo Piel
de Lava. Dirección: Hector Díaz Elenco:
Elisa Carricajo, Valeria Correa, Pilar Gamboa, Laura Paredes Vestuario:
Margarita Ciarlotti, Marina la Grasta Diseño de escenografía:
Ariel Vaccaro Diseño de luces: Matias Sendón
Diseño sonoro: Ignacio Bouquet, Federico
Islas Realización de escenografia: Ariel
Vaccaro Diseño gráfico: Pablo Sternbach
Prensa: Daniel Franco, Paula Simkin Producción
artística: Paco Fernández Onnainty Producción
ejecutiva: Sebastian Soler Coreografía:
Veronica Melnik Director asistente: Carolina Milli.
Espacio Callejón, Humahuaca 3759. Teléfono:
4862-1167. Web: http://www.callejonteatro.com.ar.
Entrada: $10,00 / $7,00 - Domingos - 21:15
hs Finalizó funciones en 2005
“Valentina es una estrella pop y
está por formar su nueva banda. La productora hace un casting,
elige tres chicas y las muda junto a ella a una casa donde las cuatro
conviven. Allí las cuatro entrenan para cantar y bailar.
Pero las tres elegidas tienen un plan extraño, inocente y
posible.”
El aspecto más triste de la fama es
cuando se va. En el caso de los niños o adolescentes estrellas,
la adultez suele traer consigo la desaparición del mapa.
La frescura que los hiciera consumibles se vuelve difícil
de mantener con los conflictos adultos o los cambios corporales.
Como productos, quedan estancados en un tiempo pasado, y su presente
se convierte muchas veces en un limbo difícil de sobrellevar.
Valentina es esa ex-estrella adolescente, cuya imagen ha quedado
congelada en la mente de sus fans, y su nueva banda Neblina es el
proyecto mediante el cual busca demostrar y demostrarse que su incipiente
adultez no es obstáculo para seguir en el candelero. Sin
embargo, curiosamente elige la fórmula propia del mundo que
pretende dejar atrás: la del grupo pop para adolescentes
(los Backstreet Boys han demostrado que eso es posible).
El proceso descripto en la introducción
será el que se irá desenvolviendo a lo largo de la
obra, en un juego contrapuntístico entre los dos objetivos
(el de Valentina y el de las chicas), que en dicho juego entran
en una suerte de esperando a Godot, cuando plazos que parecían
próximos y cumplibles se estiran por cuestiones de fuerza
mayor.
La historia, el argumento, sin embargo, termina
por ocupar un poco un segundo plano. En el desarrollo de tipo fuga
(los dos objetivos funcionan a forma de tema que se va repitiendo
con un desarrollo cada vez más intenso hasta llegar al final),
se entra en momentos de repetición que parecen jugar en contra
del ritmo de la obra (y, paradójicamente, es difícil
imaginarse la obra sin esos momentos). E incluso el final aparece
más como un cierre necesario que como una clausura real de
todo lo expuesto a lo largo de la ficción. Lo central de
“Neblina”, en realidad, aparece en la forma de un montaje
de instantes, de climas, de situaciones disparadoras; intensos,
perturbadores, melancólicos, poéticos. Frivolidad
e idealismo, propios del mundo del teen pop, se encuentran una y
otra vez, perdiendo sentido hasta construir un universo burbuja
propio.
Si bien hay un clima buscado desde la puesta
técnica (particularmente en determinadas secuencias donde
los personajes aparecen de forma individual y desde el vestuario),
el acento está puesto en el trabajo actoral, desde el cual
se construye todo el universo. Las cuatro actrices, sobre todo Pilar
Gamboa y Elisa Carricajo, trabajan sus textos y, principalmente,
su gestualidad como los lugares por donde se transforman, se condensan
y explotan las atmósferas de la propuesta. Detrás
de lo cómico y lo patético que aparece constantemente
en la superficie, o quizás como un resultado cuidadamente
buscado, aparecen sensaciones más sutiles. Porque “Neblina”,
a diferencia de la poética de Muscari (la burla de y desde
lo frívolo) o de la obra “Chicas Cosmo” (la denuncia
de una sociedad carnívoramente superficial), se encariña
con sus personajes, a los cuales ve en la más absoluta soledad,
incluso estando juntos. Y dentro de ese abandono, cada uno busca
el motivo que lo haga avanzar, que lo justifique en su vivir para
algo.
Si se quiere, en ese sentido “heróico”,
“Neblina” está construida en el estilo de cierto
tipo de comedia cinematográfica norteamericana, donde el
antihéroe bizarro (nerd, freak, fumón, rockero idiota
o excéntrico, el solitario, etc, etc), en su inmanente inocencia
se transforma en la concentración de determinado tipo de
valores. Pero hilando fino, si se busca un director, probablemente
habría que elegir a Jim Jarmusch, en su dulce y pequeña
demencia poética y su gusto por personajes que bien podrían
ser “olvidables”, “perdedores” a primera
vista; personajes heróicos en su aparente simplicidad, estóicos
en su patetismo.
www.imaginacionatrapada.com.ar
16/09/2005 |