Teatro

"Nunca estuviste tan adorable":
El cariño que sobrevive en el tiempo
Lix rlix@fibertel.com.ar
Autor y Director: Javier
Daulte Actuan: Mirta Busnelli, Luciano Cáceres,
Lorena Forte, María Onetto, Lucrecia Oviedo, Carlos Portaluppi,
William Prociuk Vestuario: Mariana Polski Escenografía:
Alicia Le Loutre Iluminación: Carlos Casella
Diseño sonoro: Pablo Ratto Video:
Pablo Ratto Asistencia de iluminación:
Magali Acha Asistencia de dirección: Valeria
Correa Arreglos: Ezequiel Borra, Pablo Ratto
Coreografía: Carlos Casella Este espectáculo
formará parte del evento: V Festival Internacional de Buenos
Aires Teatro de la Ribera, Av. Pedro de Mendoza 1821 Entrada:
$10,00 - domingo - 18:30 hs - Hasta el 04/09/2005 Entrada: $5,00
- jueves - 20:00 hs - Hasta el 04/09/2005 Entrada: $10,00 - viernes
y sábado - 20:00 hs - Hasta el 04/09/2005. Repuso
funciones a partir de enero de 2006 en Complejo La Plaza
El ciclo de “Biodrama”
del Teatro San Martín, organizado por Vivi Tellas (directora
artística del Teatro Sarmiento) desde el 1998, se basa
en que un director elija una persona argentina viva y transforme
su historia en material dramático. "Nunca estuviste
tan adorable", estrenada en octubre del 2004, es la séptima
obra que se lleva a escena dentro de este ciclo. Javier Daulte,
autor y director de la misma, decidió trabajar con “la
red vincular de su familia materna” (tomando palabras del
dramaturgo) y los encuentros y desencuentros que la atraviesan.
Llevando al extremo la cercanía que se produce entre la
realidad, la puesta y el autor/ director y apoyándose en
sus recuerdos y en los agregados maravillosos que uno realiza
para cubrir la falta de memoria absoluta.
Daulte realza las rupturas
que presenta su familia, las debilidades, pero desde el amor,
desde la mirada de un niño que aunque ve quiebres los llena
de magia. Esto hace que la obra se aleje de lo estático
o del drama para cargarse de risas, resaltando lo turístico
de nuestra memoria y acercándolo a la creación artística.
Esto que atraviesa toda la puesta es resaltado en el final, construido
desde una completa arbitrariedad por su relación con una
película clásica, llenándola de emoción.
La obra se podría dividir
en dos momentos que transcurren en dos núcleos temporales
separadas por un fragmento musical al mejor estilo Hollywoodense
y siempre en el mismo espacio, el departamento en Olivos de los
abuelos de Javier. El primero durante los 50´ cuando su
madre era todavía adolescente y vivía cómodamente
con su tío (también adolescente) y sus abuelos;
la figura central aquí es la de su abuela (María
Onetto). Termina con la llegada del padre de Javier como pretendiente
(Luciano Caceres) y el abandono de la familia del abuelo (Carlos
Portaluppi). El segundo momento transcurre en los 60¨ cuando
los padres de Daulte ya están casados, siguen viviendo
en el mismo departamento que cuando ella era adolescente y aunque
no lo vemos Javier ya ha nacido, ahora el centro de la familia
es la madre de Javier (Lucrecia Oviedo). Los dos períodos
repiten un mismo momento: el de la mujer que espera (primero Lucrecia
y luego María) al hombre que ama, pero que no se anima
a recibirlo. En donde madre e hija repiten las mismas palabras
ante el timbre que suena, saben que es él y sienten verguenza.
Es muy interesante, en el
nivel de la historia, que el final de la obra está determinado
por un hecho que aunque marcó duramente a su familia, no
le sucedió a un miembro de la misma sino a una vecina (Mirta
Busenlli) que se entiende era tratada como parte de la familia.
Esto habla de una característica del ambiente familiar
que había en el departamento, no sólo porque haya
sucedido sino porque sea considerado, dentro de la memoria de
Javier, importante (no hablando del hecho sino de la persona)
como para ser llevado al escenario cuando prácticamente
no la había conocido, sino que trabaja sobre relatos.
Ambas décadas están
tratadas con gran cuidado, desde el vestuario, la escenografía
y las elecciones musicales todo hace referencia a la magia que
se respiraba por la invasión de las películas clásicas
de Hollywood, la televisión y la música, más
allá de la situación socio – económica
que no deja de estar presente, pero que cede lugar ante la fantasía
sobre la que Daulte trabaja la historia de su familia.
Sobre la prolijidad de la puesta lo que sobresale es el trabajo
de los actores, en particular el de Maria Onetto, que realiza
una sorprendente modificación física, al comienzo
de la obra nos encontramos con una mujer fuerte, dominante a tal
punto que se la podría considerar arrogante, una mujer
incapaz de demostrar amor hacia el otro, sólo para ella
misma. En el segundo momento la encontramos abatida por el abandono
de su esposo y comenzamos a darnos cuenta el amor que tiene tanto
para el hombre que la abandonó como por toda su familia
y su vecina (Busnelli también realiza un trabajo impecable),
los rasgos que encontrábamos al comienzo no se pierden,
sino que se encuentran disminuidos.
La obra que sigue en cartel
en el Teatro de la Ribera dará sus últimas funciones
en Argentina en el marco del Festival Internacional de Buenos
Aires. Ver una obra de estas características, a pesar de
que tiene momentos de tristeza y de decadencia llena de alegría
el espíritu, es una obra atravesada por el amor, por personajes
que aman, que son felices y que dan todo por los seres a los que
quieren. Pero no sólo cuenta cuánto se amaban, en
tiempo pasado, sino también en presente. Parecería
ser que es eso lo que le permite vivir la historia desde lo fantástico,
hasta el nombre de la obra, atravesado por este cariño:
“Nunca estuviste tan adorable”.