Artes Escénicas / Danza - Crítica

Olympica - Luciana Acuña y Luis Biasotto

"Olympica": Jugando a escribir las reglas del juego

por Enea enea@imaginacionatrapada.com.ar

Coreografía y Dirección: Luciana Acuña, Luis Biasotto Intérpretes: Luciana Acuña, Gabriel Almendros, Luis Biasotto, Edgardo Castro, Fernando Tur Vestuario: Edgardo Castro, Gabriela A. Fernández Escenografía: Ariel Vaccaro Iluminación: Marcelo Alvarez Música: Gabriel Almendros, Fernando Tur Fotografía: Luz García Prensa: Daniel Franco, Paula Simkin Producción: Mariana Tirantte.

Finalizó funciones 2007 -- El Portón de Sánchez, Sánchez de Bustamante 1034, Teléfono: 4863-2848

Nos adrentramos en la cancha y ahí los vemos. Esta el flaco desgarbado, el petisito simpático, el extrovertido, el del tórax enorme y ella, compacta y pequeña. El juego inicia y ellos se pasean lentamente por la cancha. Ella se desliza por la rampa y persigue un objetivo brillante. Alguien la sigue. Mejor dicho, algo la sigue. Es un piano. Tras él, el flaco.

Ella pisa un cuerpo tirado en la escena. Él se levanta, la levanta, la da vuelta, se da vuelta, la pisa, se sube, se enredan, se desenredan, y tiran hasta que vuelven a la posición inicial. Y entonces volvemos al juego.

Uno, dos tres, avanza y se la tira de costado. Cubo que vuela por los aires, proyectil corpóreo mediante. Lo toma otro, se lo sacan. Vuelve a probar, se detiene y anuncia la pauta. Junta oficial de las olimpiadas. Detención. Repentinamente, el petisito corre hasta alcanzar una silla y ahí se queda. El resto lo sigue. Miradas, derrumbe y nuevo pase.

Procesión por la rampa hacia una caída segura. Clavados. Avanzan hacia la otra bolla, ayudados de una plataforma sobre un riel. Se pierden detrás de una pared negra: “el escondite perfecto”.

Reaparición extraña sobre la cancha. ¿Serán peces? ¿Quizás olas? ¿...?

Suspensión total, la caída no existe. Se intercalan, se cruzan, aparecen y desaparecen. Nunca el espacio se vacía, siempre viene uno por detrás, o por el costado, para evitar que esto pase. Nado sincronizado.

El ambiente se espesa cuando uno de ellos cae en las profundidades de un túnel. Tratan de rastrearlo entre todos, pero sólo escuchan el eco de su voz. Y esa voz, y sus voces, no es tan sólo una voz o voces, sino un producto de una superposición: la voz grabada que resuena en los parlantes y la voz fingida, que resuena en los labios.

El terror asecha.¿Dónde están? El terreno es pedregoso y está muy oscuro. Alguien se cae, y otro grita.(...) Fin de la búsqueda. Desmayo general sobre las sillas.

El engaño de unos cuerpos inmóviles.(¿Tercer tiempo?). El grandote los acomoda. ¡Uy! Se le escapa uno. Por allá se fue otro. Esperen. Hay dos enanos cantando sobre el piano , y uno de ellos no deja de tocarse.

El juego nunca acaba, nos sumergimos cada vez mas dentro de una galera de la cual un mago invisible no deja de sacar lo impensable.

La pared del escondite se cae y ¿todo se viene abajo? No. Porque de eso se trata el juego, de animarse a ser descubiertos, de hacer uso del artificio, a la vez que dar cuenta del mismo. De atreverse y ser insólitamente obscenos. De llevar nuestras historias hasta el paroxismo sin importar las incoherencias que nuestro discurso encierre.

Y en ese jugar desde lo físico, lo musical, lo discursivo, lo mimético, etc. se resignifican continuamente las formas. Necesitamos de ese nuevo contenido (que no es sólo significado, sino que es también significante, figura y fondo) para poder entrar en el juego, así como también necesitamos del juego para poder modificarlo.

El salto anuncia la caída, y la caída el final. Pero el salto nunca termina, y la interrupción resulta ser la única posibilidad.

Apagón.

(Fin del juego, este juego, un juego posible entre muchos)

 
   

¡IMPORTANTE!: Este artículo que está/s leyendo, los listados a continuación y los que se encuentran en este link, pertenecen a la sección de Artes Escénicas de Imaginación Atrapada discontinuada el 15 de mayo de 2009 . Las notas publicadas luego de esa fecha se encuentran en la nueva sección. Para ir a la nueva sección, clickear aquí o en el menú superior en Artes Escénicas

"Quienquiera que hubiera dormido en esta cama": Te recuerdo, amor - por Diego Braude

"124": Cuerpos en rearme permanente - por Enea

"B": Representación en potencia - por Enea

"Dos mil treinta y cinco": La corrosión va por dentro - por Diego Braude

"Tren": Viajantes se buscan - por Diego Braude

“Mecanismos del cortejo”: ¿De quién es este cuerpo? - por Jimena C. Trombetta

“Dolor Exquisito”: Representando el dolor... - por Nadia Isasa

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