Artes Escénicas / Teatro - Crítica

Prometeo. Hasta el cuello - Muererío Teatro

“Prometeo. Hasta el cuello”: La muerte del héroe

por Diego Braude dbraude@imaginacionatrapada.com.ar

Autoría y Dramaturgia: Juan José Santillán Dirección: Diego Starosta Intérpretes: Eliana Antar, Emanuel Belser, Diana Cortajerena, Lucía Rossi, Diego Starosta, Dario Szraka, Paula Tabachnik Realización de escenografia: Duilio Della Pittima Realización de vestuario: Maia Lusternik Fotografía: Julián Ledesma Asistencia artística: Juan José Santillán, Juanjo Santillán Asistencia general: Claire Salabelle Producción ejecutiva: Germán Bermant Puesta en escena: Diego Starosta Dirección de arte: Julián Romera Web: http://prometeohastaelcuello.blogspot.com Teatro del Abasto, Humahuaca 3549, Teléfonos: 4865-0014 Web: http://www.teatrodelabasto.com Entrada: $ 20,00 y $ 15,00 - Funciones: Sábados - 21:00 hs - Hasta el 29/11/2008

Finalizó Funciones 2008 -- Ciudad Cultural Kónex Sarmiento 3131, Teléfonos: 4864-3200 Web: http://www.ciudadculturalkonex.org

Asociación Libre:

--- "Bacantes (simulacros de lo mismo)”: La tragedia de lo mismo detrás de la locura y la cordura - por Diego Braude

--- Entrevista a Guillermo Cacace: "no sé si es que uno vuelve sobre la tragedia o la tragedia vuelve sobre uno" - por Diego Braude

¿Quién es Prometeo? Es el Titán que llevó el fuego a los hombres, el que los iluminó sobre las artes y las ciencias, el que les dio las armas, en definitiva, para independizarse de los dioses. ¿Su premio? El castigo eterno (un águila le devora las vísceras - las que se regeneran para volver a ser devoradas - hasta que lo salva Hércules, descendiente de Io, quien aparece en el drama de Esquilo para que Prometeo le vaticine que habrá, digamos, de engendrar la descendencia que, eventualmente, traerá su salvación).

Esquilo escribe el drama de Prometeo. El Titán, absoluto protagonista, utiliza a los demás personajes como meros receptores de su relato, que es el relato de su presente - los hombres, parte del relato -. Su tragedia es ver su propio futuro, conocerlo - su nombre, de hecho, apela a su capacidad de vidente -. En su narración hacia atrás, él ayuda a Zeus a derrocar a su padre Cronos. Ofendido por la traición de Prometeo (que no es la primera), Zeus decida imponerle el castigo. Asimismo, el dios intuye que Prometeo posee una información clave sobre su futuro, y espera que, bajo la tortura a que lo somete, hable. Zeus quiere romper el ciclo, quiere pensar que puede detentar el poder sin que nadie lo deponga. Prometeo sabe que las cosas no funcionan así. Todo poder nace, crece, se convierte en Poder, y cae. El drama de Esquilo es fallido, no tiene desarrollo de su conflicto, es expositivo, por eso inserta a Io, la amante de Zeus que huye perseguida por el Tábano (la culpa). Ella recibe las visiones de Prometeo. Es una intervención exógena, colocada ahí para anunciar lo que vendrá; dramáticamente, no tiene peso. Curiosamente, ironías del destino, las dos obras que siguen a “Prometeo Encadenado”, se perdieron. Narrativamente, sólo queda la promesa de liberación. Prometeo, en este sentido, permanece eternamente avizorando su liberación, pero esta no habrá de ocurrir.

Una nueva versión del mito, posterior, arregla el desajuste y plantea todo este proceso como un camino en el cual, al final, los hombres aprenden a convivir en paz con ellos mismos y los dioses, con Zeus a la cabeza. ¿Qué es un mito, entonces? Volver ciegamente a los orígenes nos devuelve, en realidad, algo que no existe; no hay origen único, sino varios. Es decir, el mito existe para crear, pero, también, para ser discutido y reformulado. Para algunos, a conveniencia, para otros, por necesidad. El mito da orden, una base de la cual partir. El ser humano, por esencia, construye mitos, relatos que lo expliquen. Si ellos se rompen, si sólo queda el polvo o tripas que se degradan para ser digeridas por los gusanos, ¿qué queda?

Una caja que es escenario. Cuatro otros personajes sentados a los costados. Agua comenzará a caer, muy de a poco (al inicio). Fuerza / Violencia y Hefesto - Rodríguez y González – llevan a Pontani – Prometeo – a una habitación. Lo van a guardar, o lo van a matar. Interna política en épocas electorales. Él ha traicionado, Titán de saco y pantalón. Quieren algo que él, Pontani, Prometeo, tiene. Zeus también lo quería, el secreto de su fin. Pero Pontani y Solano – Zeus - son mortales, no dioses ni titanes. Todo es reducido a una mezquina humanidad, la del poder que, por un tiempo, hace que ellos, probablemente, se vean a sí mismos con letras mayúsculas. Los demás hombres - que, a lo sumo, son "las bases" - sólo aparecen en el relato.

Pontani, acá, no expone, como en Esquilo, sino que contrapone. Todos los personajes (los que ya están adentro, los que irán entrando), son parte de una misma voz que discute consigo misma. Uno de los personajes (a quien todos esperan; el mensajero), marca escénica que termina operando como acento a prestar atención, es quien había dado la señal de comienzo de las acciones. ¿Hay, aparte de estas voces, una Voz que dirige desde afuera, que ya sabía que todos ellos estaban ahí para representar el drama de Pontani?

El texto poético, entreverado, enjambre de palabras, sentimientos y pensamientos. No pueden cerrar, por más que se esfuercen. Son inaprensibles, porque son demasiadas. Múltiples son también los planos. Adentro y afuera se confunden. Adentro y afuera, ¿cuál es la diferencia?

Internas políticas, campañas, chicanas. Militancia de aquí, ahora, de antes, mucho antes. Cinismo / Idealismo. El primero es tentador, más realista - ¿sí? -, el segundo (el de Silvina Basualdo – las Oceánides -), parece dulce, pero inútil, inocente, fuerte y débil a un tiempo. Pero Pontani no existe sin ninguno de los dos. Pontani sabe que está muerto, que sólo está demorando. Se divierte discutiendo con Rodríguez y González que, en definitiva, son dos caras de una misma moneda; sicarios y bufones ácidos simultáneamente, lo que queda de un discurso o de varios. Pero es el otro personaje, con mucho menos diálogo, el de Silvina, el que sostiene, sólo por el hecho de existir. En Esquilo, las Oceánides son un coro amigable hacia Prometeo, lo escuchan para que él hable. Silvina Basualdo no está ahí simplemente para que Pontani exponga, sino que lo defiende, lo incita a rebelarse; lucha por una causa perdida, una que, probablemente, ni siquiera exista más, pero lo hace de todas maneras.

¿Qué queda? ¿Por qué valía la pena luchar? ¿Era luchar lo adecuado? ¿Qué queda de quienes se jugaron la vida? ¿Qué queda de las consignas? El "aparato"... un "aparato" cuyo único deseo es sobrevivir. ¿Es eso lo único? Preguntar, preguntarse, dudar, reformular, debatir, discutir. El mito (griego) no como cadáver, anquilosado, cristalizado; herida abierta que sangra palabras, que sangra cuerpos.

Afuera, una voz de coro, pero también otra u otras, que se muestran heterogéneas (también están Basualdo - Océano -, oportunista, el eterno sobreviviente político; Eugenia Tobar - Io -, la desterrada, la exiliada, como le dicen los otros personajes, una "licencia poética", de un género fallecido si no es reescrito; Camoranesi - Hermes -, el mensajero, la muerte, el final de un final que es comienzo de lo mismo hasta quién sabe cuándo); cuentan pequeñas anécdotas en tono poético, complementan lo que se dice adentro, aportan otros colores. Contrastan, anuncian, se anuncian.

Cada personaje puede representar, pero también apelar, disparar, proponer, conectar. Un líder político, un héroe para algunos, espera su hora. Pero ¿qué representa? ¿por qué es equiparable a Prometeo? ¿es, realmente, un héroe? ¿qué es un héroe?

Lo circular merodea permanentemente, un círculo vicioso que parece carecer de síntesis. Frases, terminologías, anécdotas, apuntan sobre diferentes épocas del peronismo – que es lo mismo que decir que habla de los últimos 60 años de historia argentina -, pero no lo cierran como discurso. Para cada espectador su experiencia, su conocimiento o ignorancia, seguramente producen diferentes lecturas y posicionamientos frente a la obra.

El vestuario de los actores parece atemporal, lo mismo que la decoración de la habitación que se explicita como lugar de representación (¿retro-futuro?). Los actores se apoyan sobre un tono predominantemente neutro (con un leve cantito “de barrio”), distanciado y apasionado a un tiempo (exacerbando la idea del artificio teatral). Frente a una fuerte presencia textual, los movimientos aparecen coreografiados. Un baile de sillas que se trasladan una y otra vez por el espacio, como si fuera un juego de damas que no termina, donde los personajes suelen empujarse para reemplazarse. Líneas de fuerza que se dibujan invisibles mientras los parlamentos suenan en el aire, mientras el agua sigue cayendo - el agua que lava, que limpia la mugre; el agua que ahoga, de rabia, de impotencia, que tapa, que sepulta -.

El afuera, extraño, complementario, individual, contiene a los personajes que luego se suman a este espacio escénico acentuado. Este afuera tiene algo de performático, más libre, en cierta manera, que el adentro. Afuera, hay música, mientras adentro buscan encender una radio que no termina de captar nada. El adentro se ilumina con fuentes de luz que nunca terminan de cubrir todo; en el afuera, dos pines blancos bañan a los cuatro personajes que esperan su entrada. El adentro es, probablemente, demasiado potente, pero puede elegirse el afuera. ¿Existe esa dicotomía? ¿Cómo es elegir el afuera? ¿Cómo es elegir el adentro y no ser consumido? ¿Es posible elegir?

Entre los personajes, el contacto físico sólo existe como violencia, violencia que está presente también en el texto, mientras se van cubriendo de agua. Todo parece dirigirse hacia un final que es volver al mismísimo principio. ¿Es Pontani Prometeo, o sólo uno más? ¿Cómo quebrar el círculo? ¿Cómo elaborar una síntesis?

Recursos Web:

- Versión online gratuita de "Prometeo Encadenado", de Esquilo

- Mito de Prometeo

www.imaginacionatrapada.com.ar
22/04/2008

 
   

¡IMPORTANTE!: Este artículo que está/s leyendo, los listados a continuación y los que se encuentran en este link, pertenecen a la sección de Artes Escénicas de Imaginación Atrapada discontinuada el 15 de mayo de 2009 . Las notas publicadas luego de esa fecha se encuentran en la nueva sección. Para ir a la nueva sección, clickear aquí o en el menú superior en Artes Escénicas

"Quienquiera que hubiera dormido en esta cama": Te recuerdo, amor - por Diego Braude

"124": Cuerpos en rearme permanente - por Enea

"B": Representación en potencia - por Enea

"Dos mil treinta y cinco": La corrosión va por dentro - por Diego Braude

"Tren": Viajantes se buscan - por Diego Braude

“Mecanismos del cortejo”: ¿De quién es este cuerpo? - por Jimena C. Trombetta

“Dolor Exquisito”: Representando el dolor... - por Nadia Isasa

  Buscador de Notas (no incluye productos del E-Shop):

E-Mail:

 
 
 
 
 

Sobre el sitio ------- ------- Contacto

© Imaginación Atrapada 2005 - Prohibida la reproducción de los contenidos sin autorización previa o cita de autor y procedencia del material