“Criollo”: (im)puro pop

Con  una chacarera se sacudía mi china, mientras yo aguardaba el momento oportuno de encontrarme con ella para aclarar los tantos. Allí, frente a la estación, decidí encontrarla. Allí, entre sonidos chirriantes que provenían del asfalto, fue el momento del arrebato…

La escena desnuda se presta a ser escrita de distintas maneras. El movimiento acusa una intencionalidad que tiñe todo, la música refuerza una idea, la aclara. Nos sentamos y esperamos. El nombre del espectáculo ya nos sumerge en un imaginario específico: el campo, lo autóctono, los gauchos.

Cuatro hombres se presentan en escena. El aspecto algo recio de sus rostros y vestuario coinciden con nuestra imagen inicial, el escenario despojado de cualquier elemento escenográfico se encuentra pronto a ser resignificado.

La música nos coloca en un lugar, aquel primariamente imaginado, aunque con ciertos matices que le otorgan cierta urbanidad a este ser criollo que compone la obra. Una línea de continuidad atraviesa la misma. Ninguna pausa acentuada en el medio de la pampa con un calor insufrible que no permite ni siquiera moverse. Desolación, templanza y silencio. Aquí la búsqueda parte de lo formal (música, vestuario y movimientos característicos de distintas danzas que

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