“Sangra, nuevas Babilonias”: Caníbales

Sonido de ladridos de fondo al principio que, para el final de la obra, se tornan un leit-motif oscuro, visceral…

Fuera de eso, el silencio. Una carpa cocina. Hay una fiesta, este es el backstage, donde las luces no brillan tanto y el sudor de los cuerpos no es por la cantidad de danzar acumulado.

Lobo y Marina en escena. Lobo está en la suya. Cada tanto, le echa miradas directas a Marina, ¿qué le está queriendo decir? Lobo quiere ser el macho alfa de la carpa cocina y Marina es lo que él considera más bajo en su territorio. Marina está lavando copas. Marina irá a hacer los mandados. Marina irá de aquí para allá con botellas que se le caen. Marina apagará el fuego. Marina llorará y nadie querrá observar su llanto.

Puntos de partida: “Babilonia”, de Discépolo y “Señorita Julia”, de Strindberg. De “Babilonia” queda la estructura de la anécdota: una cocina, los sirvientes de turno, una situación de conflicto y desbalance que dispara la trama; de “Señorita Julia”, los vínculos de poder. De “Babilonia”, ya no quedan los personajes esperanzados ni la inocencia forzada, ya no queda Buenos Aires – ahora es Barcelona, donde

Leer nota completa “Sangra, nuevas Babilonias”: Caníbales

Entrevista con Marina Gubbay: Un recorrido por los vericuetos de la creación

Una obra surge desde muchos lugares: imágenes, cuentos, recuerdos, etc. Es cierto que el proyecto puede haber nacido desde una única idea, pero ésta, al final, se pierde o queda muy atrás, producto de los infinitos elementos que la van poblando y transformando. Intentamos explorar un poco esos recorridos. Quizás, las palabras se repitan o retomen, porque este recorrido no es lineal, sino que se compone de múltiples capas. La obra, en este caso, es “Derivada”

Caminamos hacia una mesa mientras ella me cuenta…

Realmente es una creación de los tres, por más que la idea y la dirección general sean mías. Para mi, eso es algo importante de marcar, porque hace también a un trabajo en equipo interdisciplinario que yo valoro mucho, y que creo que las obras, hoy en día, tienen que tener estas distintas interdisciplinas. El dramaturgo le dio un hilo conductor a la obra que, por eso, la creación fue de los tres.

(…)

Siempre la obra intento dejar al espectador lo mas vacío

Leer nota completa Entrevista con Marina Gubbay: Un recorrido por los vericuetos de la creación

“La respiración del vacío – Trash”: Miedo a respirar

Un espacio cubierto de forma dispersa por un mobiliario escueto que habrá de ser significado y resignificado. Tres personajes. Una mujer bonita de gesto ausente. Dos hombres: uno es el amante, el otro se evidencia como el sirviente; su rostro puede remitir a sensaciones de temor, templanza, desesperación, furia contenida (depende de la lectura que hagamos cada uno de nosotros).

Texto críptico, enrevesado, laberíntico. Pienso en Alain Resnais en los ´60s. Burguesía decadente, víctimas y victimarios, representaciones que no se sostienen y máscaras que se mantienen a la fuerza.

Los personajes son incapaces de sentir ninguna emoción. Todo está extrañado. Pienso en escenas de films de David Lynch.

Ya no queda ni el dolor. Discursos que atraviesan los monólogos y se muestran vetustos. Pueden tener un sentido que ilumine, o no, ser simplemente pronunciados de manera mecánica; la pose de la pose de la pose.

En los ´60s, en el cine de la Nouvelle Vague o en el de Antonioni, era el aburrimiento, el deambular. Estos personajes no deambulan, son, apenas, decadentes, hastiados. Viven en el miedo a ser y se remiten a repetir y repetirse. Se amparan en un discurso burgués que regla y codifica el vivir y el

Leer nota completa “La respiración del vacío – Trash”: Miedo a respirar

“El beso de la mujer araña”: Iguales y diferentes

Manuel Puig fue criticado por retomar un género como el melodrama, por acudir al mundo del tango, al mundo de los boleros y al mundo del cine de clase B como lo fue el film de Jacques Tourneur, La mujer pantera” (1942). Éste film, retomado en la novela El beso de la mujer araña” (con la que gana reconocimiento internacional), narra la historia de Irena, una mujer que carga sobre sus hombros el temor de convertirse en pantera si besa a quien ama.

En “El beso…”, esta historia es incluída de modo alegórico, ya que la metamorfosis que sufre Irena de mujer a mujer pantera la llevaría al encierro, así como la diferencia de Molina, depositada en su homosexualidad, también lo ha encarcelado. Además, la alegoría se extiende no sólo hacia la metamorfosis, hacia lo diferente, hacia lo que es condenable en la realidad de 1976 (año de la novela) o de 1942 (año del film), sino que también se extiende hacia el acto de besar, es decir, hacia la entrega que

Leer nota completa “El beso de la mujer araña”: Iguales y diferentes

“(De mi)”: Quiero, deseo, sueño, anhelo… que mi máscara caiga

Ser feliz……….…………si/no………………………………………

Despertar, exposición…….…..hora:…….…….fecha:…………

Ser feliz……..….nunca…..…..a veces….….siempre………….

Miseria, encuentro…….colectivo..….subte…….ascensor……

Feliz………chocolate…..…helado….…sol en invierno……….

Roce, lucha………campestre….….citadina…….a muerte…….

Ser………………………………………………… ¿junto a alguien?

Amanece y entramos en la sala. Ellos, ya despiertos, se preparan para comenzar el día. Seis personajes, uno junto al otro, nos muestran sus rituales, sus miserias. No se relacionan entre ellos, sino que se dirigen a nosotros. Ellos exhiben su intimidad, su estado, su modo de ser, sus secretos…

Los pequeños espacios estallan, y el ritual acaba. Ahora es momento de tapar, de esconder y de no mostrar. El sobretodo tapa hasta el rostro. El espacio se reduce aunque la superficie de acción sea más amplia. ¿Entrar en el espacio del otro, significa entablar una lucha?

El espacio personal se circunscribe al cuerpo, nuevas barreras se arman ante el avance del otro. ¿Por qué somos tan temerosos al encuentro? ¿Qué nos asusta de ese momento? Caminamos por la calle en una suerte de alienación autoinfligida, avanzamos mecánicamente. No nos miramos. El contacto con el otro nos pone incómodos, nos altera,pero cuando

Leer nota completa “(De mi)”: Quiero, deseo, sueño, anhelo… que mi máscara caiga

Archivos