Aire Mininno. Última parte

Lejos de los nervios del comienzo del encuentro, ya distendido y holgado charlando, Mininno profundiza en cómo fue el salto. El planteo inicial de “Golpe de Aire” era una experiencia que podría decirse familiar (si es que alguna lo es): la gestación de una obra para una sala independiente, posiblemente el Teatro del Abasto. El salto, un llamado teléfónico, lo lleva al Teatro Sarmiento del Complejo de la Ciudad de Buenos Aires. Cómo es este pasaje, y todo aquello que todavía están descubriendo.

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El complejo mecanismo. Última parte

Diego Starosta

Quien escribe suele describir la intuición que indica por dónde ir, pero que no da más precisiones que esa, como una brújula que indica el norte y que, entonces, uno va. Starosta tenía ideas sobre qué quería implementar y experimentar, así como aquello que esperaba lograr. Pero, como en todo proceso, el nivel de intencionalidad tenía un límite y sólo la visión en retrospectiva le permite rastrear y otear mejor el recorrido.

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Aire Mininno. 1ra parte

Marcelo Mininno

Entrevista a Marcelo Mininno. “Nos acomodamos, nos disponemos a conversar, y ver a dónde nos lleva esta charla. Partimos de sus comienzos, pasando por su relación con la docencia, por la experiencia que fue “Lote 77”, para llegar al presente: “Golpe de Aire”.”

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Sucedió en Rafaela. Última parte

Marcelo Allasino

Marcelo Allasino no tenía en sus planes ser director de teatro ni ser el director artístico de un festival cuando estaba creciendo… de hecho, nada más alejado para el purrete que soñaba con estudiar ingeniería genética o física nuclear. Pero, algo se cruzó en el trayecto durante su adolescencia, una obra de teatro de concientización sobre las drogas, y al año siguiente Allasino ya estaba sobre el escenario y no se iba a bajar más.

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Sucedió en Rafaela. Primera parte

Marcelo Allasino

La gente suele suponer (o, si se quiere, no es inusual que lo haga) que armar un festival, sobre todo uno de artes escénicas, es sólo programar las obras que habrán de participar. Con ese criterio, todos los festivales se parecerían y se olvidaría que cada ciudad tiene sus peculiaridades, que no todos los públicos reaccionan de la misma manera o expresan las mismas necesidades, que los espacios específicos de cada geografía presentan tanto limitaciones como potenciales creativos.

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“La idea fija”: “Ese claro objeto del deseo”

Una gota de sudor se desliza por un cuerpo desnudo que arremete contra el piso en una insistencia tenaz, presionando por penetrar lo casi impenetrable. Una animalidad que exuda y que confunde junto con sus cabellos artificiales y nos coloca en el lugar del observador expectante, curioso, a la vez que descubierto, en ese mirar impropio.

“La idea fija”, despliega toda una investigación acerca del sexo llevada a un lugar paródico, donde los cuerpos ejecutantes toman distancia de lo ejecutado a través de distintos recursos como la mecanización del movimiento, la canción y el uso de elementos teatrales. Movimientos, a la vez, que oscilan entre lo referencial y lo abstracto dentro de esta construcción hiperbólica.

A la mecanización y la exageración también se le suma la repetición, elementos estructurantes de la composición de esta obra. Estos recursos son muy utilizados en la comedia, por lo que la risa aquí también se vuelve inevitable. Y ésta no opera como cierta forma de catarsis, como sucedía en “El lobo”, obra dirigida e interpretada por Pablo Rotemberg, donde la angustia que despertaba era expurgada, en muchos espectadores, a través de la risa. Es decir que, más allá del

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“Freshwater”: Entre olas y poesía

Residencia de los Cameron. Inglaterra, principios de siglo XX. Cuando el sol se oculte, el matrimonio se embarcará a la India. Hasta ese momento, entre bastidores, lírica y discusiones sobre arte, los acompañarán dos amigos: Watts, un pintor obsesionado con Ellen, su joven esposa, pero sobre todo con plasmar las alegorías que ella le inspira; y Tennyson, un poeta que al más mínimo estímulo se pone a improvisar versos.

En el mundo diletante que presenta “Freshwater”, y que seguro parodia muchos aspectos que rechazó el grupo de Bloomsbury, los hechos significan la muerte de la poesía. Por eso hay que conjurarlos. El tiempo para estos personajes, que buscan rodearse de conceptos estéticos como si fueran aire, está detenido. “Los Cameron siempre están por partir y yo posando para signoir” dirá Ellen, la pureza, musa de tiempo completo, acosada también por la dueña de casa, pero para fotografiarla.

En el escenario prácticamente vacío, los cuerpos se destacan. Por su vestuario, reconstruido al detalle, incluso hasta en las barbas y el calzado; y por el contraste que esa impronta victoriana guarda con sus acciones. Aunque solemnes y presumidos, gritan, se retuercen, se tiran al piso, se persiguen, se asoman

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“Bacantes”: La herencia

A veces, hay más preguntas que respuestas. No está mal, al contrario.

Revirtiendo lo que hubiera ocurrido hace más de dos mil años, en lugar de tener una puesta de todos actores hombres interpretando todos los personajes, tenemos un elenco enteramente conformado por mujeres (acá vestidas, salvo Dioniso, más similares a un cuerpo parapolicial que a civiles, con el cabello atado y tirante). Además de la discusión sobre el poder que uno puede encontrar en “Bacantes”, de Eurípides, está un elemento no siempre explorado, que es el lugar de lo femenino; herederos de la cultura antigua, donde la presencia femenina era fuerte, los griegos clásicos la relegaron a un segundo plano, asociándola a aquello que debía ser evitado: la emocionalidad, la irracionalidad, la pura sensualidad. La lucha por el poder, entonces, no está sólo en lo político, sino también en el discurso sobre los cuerpos y los géneros…

El dios Dioniso llega a Tebas, ciudad en la que fue negado. Busca ser reconocido pero, por sobre todas las cosas, busca venganza de aquellos que los rechazaron. Uno podría decir que es un poco como lo que ocurre en el Éxodo del Antiguo Testamento, donde en el conflicto entre el

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“Visages”: Mirame

Visage es rostro, pero también, según una definición que encontré por ahí, la expresión, la gestualidad de ese rostro. Es decir, no es sólo la forma, sino el contenido. Hay quien dice que mirar a los ojos es espiar a alguien por la cerradura. ¿Nunca se fijaron en el subte o el colectivo cómo la gente observa en todas direcciones pero siempre intentando evitar encontrarse de manera directa con los ojos de otro? La gente anda necesitada de hablar, de acercarse, que le hagan un mimo y, sin embargo, lo que prevalece es el miedo… será porque mirar es descubrir, pero también es, cuando se produce el encuentro, ser descubierto…

En el espacio oscuro de una sala, sólo fragmentos geométricos, pequeñas estructuras de luz, pero también, quizás, los monoblocs de algún barrio, algunos terminados, otros sin terminar… división de espacios, tetris destinados a cruzarse y romperse cada tanto (los que habitan los monoblocs, no las construcciones).

Apenas cubiertos por las estructuras, seres que quieren ser reconocidos, aceptados y queridos. Hay también un ángel, pero él lo que quiere es morir, harto de retornar una y otra vez; es un desilusionado, un derrotado. Rechazados, a su manera, son todos; entre

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“Pléyades”: Buscando partir del sueño

Las Pléyades son siete hermanas (aunque acá sean cinco) míticas. Como todo mito griego, se acuestan con los dioses, son perseguidas por otros y, eventualmente, transformadas por el caprichoso Zeus en algo más: estrellas que navegan el cielo eternamente.

Pero hay que olvidar un poco el mito, o tomar algunas cosas y otras dejarlas ir. Acá hay cinco mujeres que llegan a un barco, afín de partir hacia destino desconocido. Vestidas de rojo se encuentran a la entrada (en uno de los ambientes de Silencio de Negras), se saludan, algunas buscan seducirnos (embriagándose cuando brindan y con ganas de hombre). El viaje comienza.

Las viajeras se nos presentan (a cada grupo de seguidores por separado en diferentes ambientes de Silencio de Negras, ahora un barco en ultramar, y nunca es develado que fue revelado en secreto; cada uno recibirá, en potencia, una obra distinta, en función de aquella información que le fue confiada), para luego volver a reunirse cuando el barco naufraga.

Todas huyen de un pasado del que reniegan o que las expulsa, y enfilan hacia un hombre que les es promesa de felicidad. Al naufragar, sobreviven, por alguna razón, sólo para ser esclavizadas por una Capitana que

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