“La Quema”: Nunca acabará el humo

Se cura con Pancután. “Se podrá apagar todos los fuegos Pero nunca acabará el humo.” Roberto Juarroz

El fuego sana, cura. Pero el proceso de purificación no está completo si no hay sufrimiento. Juana de Arco, las brujas de Salem, la audacia de Prometeo, el éxodo jujeño…el Ave Fénix…hace falta fuego para empezar de nuevo.

¿Y el humo?

Queda. Resabio de lo muerto, nos recuerda que algo ha pasado por ahí. Huella inevitable, obligada a habitar en el viento, en el aire, acá, adentro, desde la nariz y la boca hasta la garganta, hasta los pulmones. Epitafio de lo que pasó.

Humo. Mucho humo. Sentada, anota remedios en una libretita. Sillón desvencijado. De la vicedirección. Acá hay olor a pelo quemado (fijate si en la cartera no tenés una birome que ande) Dibujados en tiza, hay cosa que dicen su ausencia. Yo no me llamo Marcela. ¿Qué pasa? Yo no me llamo Sofía. Señora, equivocado. Mi perro se comió la pata, la engangrenada. Se ve que la gangrena da olor a. Ojito, estoy vigilando. A ver si a alguno se le ocurre quemar otra peluca. De a ratos, la radio habla. Con humo habla, en todas partes, en todos,

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