“Díptico”: Un díptico, dos tiempos, o tres, o cuatro…

Un díptico,

dos tiempos,

lo público y lo privado,

lo privado como lo indecible,

lo público como el espacio,

un espacio por obtener.

Y siempre lo perverso,

la perversa relación de querer apropiarse del otro,

de quitarle su espacio y dar el que conviene,

el que realiza los deseos.

Y entonces dos títulos que rompen su significado literal

y se prestan a la ironía.

Sencilla,

Ella merece lo mejor.

“Sencilla”, de Lisandro Rodríguez y Santiago Loza y “Ella merece lo mejor”, de Rodríguez conforman “Díptico”, que se traduce en dos obras, o una separada por un breve intervalo, porque parte de las preguntas de la trama que abre la primera las completa la segunda, así como el manejo temporal de “Sencilla”, se consuma con el transcurrir de “Ella merece lo mejor”.

Si se pudiera visualizar las obras en conjunto, integradas, se encontraría que el afuera completa el adentro, que los cambios de luces marcan ese tiempo que se omite, ese tiempo que completa el sentido. Sin embargo, cada una de ellas puede verse aún sin ese cierre, porque cada una abre a posibles obras nuevas. La primera, “Sencilla”, abre a “Ella merece lo mejor”, pero con imaginación se

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