Preguntas de inicio de década

Hace diez años, el país era otro y era el mismo. Para finales de 2001, me andaban pagando en Lecops o Patacones, cuando no me querían arreglar con algún canje (en un laburo, me ofrecieron pagarme parte del honorario en pilas). Hace diez años, culminaba una década que había hecho hincapié en el individualismo a ultranza, la no-memoria, el no te metás, la deseducación, la despolitización (se hizo carne la noción de “la política no sirve para nada” o, best sellers incluso al día de hoy, “a mi no me interesa la política, yo no hago política”), etc, etc, etc. Era la bisagra de la década que había visto crecer a Bartís, Pompeyo, el Periférico, el Grupo Teatro Libre y su Trilogía del Horror, Spregelburd, Szuchmacher y otros varios que pido disculpas si ofendo por no mencionar, sin que ello les quiera quitar importancia. Fue la bisagra que vio nacer a Proteatro y del sistema de casas teatro convertirse en la norma.

La cuestión es que la lista es larga, y supongo que cada uno tiene su granito de arena para aportarle, así como que la cosa es qué nos espera de acá hacia delante. Porque hay muchas cosas que

Leer nota completa Preguntas de inicio de década

“Proyecto Vestuarios”: Triunfadores y fracasados… o algo así…

Sol Lebenfisz, en Crítica Teatral, menciona “El Matadero”, de Esteban Echeverría, en referencia a su análisis de “Proyecto Vestuario: Hombres”. Lo que ella estaría dejando afuera, a mi entender, es la contextualización bajo la cual se escribe el cuento. La imagen de Echeverría es la de un rosismo monstruoso, que encuentra su mejor ejemplo en las características que describe del matadero en cuestión, en contraposición con una identidad atildada y honrosa de sus opositores (como aparece en el cuento el caso del elegante unitario que revienta, literalmente, antes que ver su honor mancillado). La mirada detrás de la cámara que ofrece la grotesca fotografía del matadero es la de quien se pretende superior y que, tanto en el pasado como en el presente, buscó si no la destrucción, al menos la domesticación del objeto observado…

Quien esto escribe asistió en doblete tanto al vestuario de los hombres como al de las mujeres.

Es la final de un torneo de lacrosse amateur en Hungría. Aunque amateur, para muchos es el momento de gloria, con el agregado de ser de visitantes en un país ajeno. En ambos equipos, el masculino y el femenino, abundan las competencias, los

Leer nota completa “Proyecto Vestuarios”: Triunfadores y fracasados… o algo así…

“Visages”: Mirame

Visage es rostro, pero también, según una definición que encontré por ahí, la expresión, la gestualidad de ese rostro. Es decir, no es sólo la forma, sino el contenido. Hay quien dice que mirar a los ojos es espiar a alguien por la cerradura. ¿Nunca se fijaron en el subte o el colectivo cómo la gente observa en todas direcciones pero siempre intentando evitar encontrarse de manera directa con los ojos de otro? La gente anda necesitada de hablar, de acercarse, que le hagan un mimo y, sin embargo, lo que prevalece es el miedo… será porque mirar es descubrir, pero también es, cuando se produce el encuentro, ser descubierto…

En el espacio oscuro de una sala, sólo fragmentos geométricos, pequeñas estructuras de luz, pero también, quizás, los monoblocs de algún barrio, algunos terminados, otros sin terminar… división de espacios, tetris destinados a cruzarse y romperse cada tanto (los que habitan los monoblocs, no las construcciones).

Apenas cubiertos por las estructuras, seres que quieren ser reconocidos, aceptados y queridos. Hay también un ángel, pero él lo que quiere es morir, harto de retornar una y otra vez; es un desilusionado, un derrotado. Rechazados, a su manera, son todos; entre

Leer nota completa “Visages”: Mirame

“Quién es quién?”: Dos para matar

En otro tiempo, Esteban Callao conoció la gloria. Sus historietas eran famosas, tenía un matrimonio feliz y muchos seguidores. Pero de un momento a otro, su creatividad se fue a pique. Ahora (estamos en la década del 70) sale poco de su casa de la calle Parliament. Enfundado en una bata, escucha una crítica nada favorable sobre su último trabajo. La que lee con voz chillona es su esposa. El está tranquilo. Acaba de recibir un guión de un viejo alumno que puede salvarlo y tiene un plan.

En el futuro, a Inés, una bizarra radioaficionada interpretada por Karina Hernández, le gustaría consagrarse como escritora. Todas las noches, asistida por un joven sumiso y atormentado, transmite desde un estudio de radio improvisado en su casa. Los oyentes cuentan sus historias; ella las recopila en un libro que algún día verá la luz. Cuando decide llevar el borrador a su vecino, Esteban Callao, nada será lo mismo.

Al igual que en las historietas, los personajes de ¿Quién es quién? tienen sus cómplices y enemigos. “El otro completa mi propia esencia”, dirán ellos. Dos para el crimen, la traición, la pasión, la escritura. La duplicidad, entendida como cualidad de doble y

Leer nota completa “Quién es quién?”: Dos para matar

“Las impacientes Polonski”: Globulitos al ataque…

Dos mujeres esperan para ir al entierro de una tía. Aguardan impacientes que las pasen a buscar mientras tratan de no dejarse descubrir entre ellas, de no exponerse, hasta que ya no sea posible conservar las fachadas. Y en ese mientras tanto, esperamos junto a ellas y nos sumergimos en sus historias y excentricidades.

Amalia y Mónica son primas. Parientes de esos que no se frecuentan mucho, que se juntan de vez en cuando para alguna ocasión especial como estas: la muerte. Cada una vive en su universo particular, entre deudas, ofrendas paganas y adicciones alternativas. El té resulta ser el ritual obligado de visitas, inconcluso , y disparador de temas. Amalia está obsesionada con las terapias alternativas, adicta a los globulitos (¡la cura indicada para cualquier peste!), pasa sus tardes leyendo revistas de las que obtiene todo su conocimiento (¡Susana se las sabe todas!). Mónica, una mujer de alta alcurnia venida a menos, endeudada, perseguida por la AFIP, que hace pasar a los empleados de la misma por posibles candidatos. (¿Se terminará enganchando alguno?) Aquí todo es posible.

Ellas van descubriéndose, e incluso exponiendo algún que otro pedazo de piel ante un dios personal que cuelga de la

Leer nota completa “Las impacientes Polonski”: Globulitos al ataque…

“Beatriz, la historia de una mujer inventada”: Memorias y un abrazo

Beatriz es una mujer que es muchas. Beatriz es muchas ella misma, porque fue niña, joven, adulta y anciana. Beatriz nació, como decía Dickens en “David Copperfield”, y en algún momento muere.

En un espacio vacío, está sólo siempre Beatriz, siendo ella y los otros. ¿Los imagina? ¿Los recuerda? ¿Son fantasmas? ¿Acaso es siempre la misma figura que se transforma porque los vemos a través de sus ojos? Ocupa y rellena huecos dejados por los demás con su propia fuerza e imaginación, mezclada con resignación.

Una vida que no es exactamente la que se deseaba: ella dueña de un comercio, su marido mozo. La plata siempre justa, las hijas que crecen y se van. Lo que queda es la soledad de la rutina. ¿Qué pasó con el amor? ¿Qué pasó con los sueños? A Beatriz la invade la melancolía permanentemente. El negocio la absorbe, pero también es el escape, la compañía, el refugio.

Laura Pagés se evidencia, en determinado momento, como la titiritera. Beatriz es un títere, pero también alguien que podría ser cualquiera. Siempre conocemos alguien como ella, podríamos ser nosotros mismos… Quizás por eso (o porque, no sé, quizás se me antoja o necesito verlo así), en

Leer nota completa “Beatriz, la historia de una mujer inventada”: Memorias y un abrazo

“Después del Borde”: Entre la muerte y la locura

Ver la obra de Heidi Steinhardt “Después del Borde” es ingresar a un mundo de fantasía que se ampara poéticamente en lo fantástico. Así, la escenografía que propone Alejandra Polito, cumple la función de situar a los seis personajes, así, se recrea un mundo similar al bosque donde podría haberse perdido la Alicia de Lewis Carroll. Lejos de conservar la inocencia de la estructura escenográfica y del vestuario, los personajes de “Después del borde”, van acercando sus historias, dejando en ellas los motivos que los acercan a la muerte y a la locura, motivos que los anclan y los retienen en un lugar falso, que los detienen en el tiempo.

El manejo del espacio y del tiempo en la obra es creado por los relatos que construyen los personajes, los relatos con los que se dirigen a un receptor que ubican por momentos en el lugar de terapeuta, y que no es necesariamente el espectador. Y no lo es, porque el nivel de emociones que transmiten todos los personajes involucra a quienes escuchan, rompiendo un posible distanciamiento.

Esta obra de relatos fragmentados, de mundos desgarrados, de faltas, de vacíos, se centra además en

Leer nota completa “Después del Borde”: Entre la muerte y la locura

“La verdad fugaz”: Las buenas mentiras tienen patas gordas

Te digo que si, todo esto es verdad. La mampostería detrás de nosotros y mis pestañas largas y negras. El señor que esta bailando allí, lleno de tules y con el ombligo al aire, y, sobretodo, aquel helicóptero volando dentro de este bar sin techo. No te preocupes, yo nunca te negaría la verdad.

Si la verdad es fugaz, es decir, rápida, breve, efímera, momentánea, perecedera; entonces, ¿cuánto vale mentir? Cuando mentimos nos volvemos creativos, detallistas, e invertimos mucho tiempo en tramar una buena mentira. Incluso sufrimos reacciones corporales desagradables, como ponernos colorados y podemos, ante un mentiroso profesional, quedar muy mal parados. Pero algunas mentiras (sino todas) adquieren tal peso, tal presencia, que terminan revelando ciertas verdades acerca de nosotros mismos. Porque quizás en ese mismo instante donde prefiramos inventar una mentira se fugue, por entre los recovecos de ésta, alguna verdad fugaz.

Un bar como el lugar del encuentro de una cita sin fecha ni hora. Lugar de la pura casualidad. Punto de fuga, donde todo lo que allí se muestra, parece pero no es, aunque en realidad termina siendo. (¿?) Un encuentro entre desconocidos como disparador de toda esta historia llena de pequeñas historias.

Leer nota completa “La verdad fugaz”: Las buenas mentiras tienen patas gordas

La Entrevista (Nahuel Cano – Segunda Parte)

Nahuel Cano –entrevistado-

Sol Salinas -entrevistadora-

SEGUNDA ESCENA: FORMA Y CONTENIDO

El elenco de Un Hueco y algunos espectadores que andaban dando vueltas por ahí comienzan a irse poco a poco:

me pregunto si será el clima que propone este club de barrio el que facilita

que la gente simplemente permanezca.

Nahuel y yo

también permanecemos, seguimos conversando

– no sé exactamente cuánto, pero hace mucho tiempo que estamos conversando –

en el patio.

Me gusta este espacio porque tiene vida propia más allá de la función,

me pregunto acerca de esta construcción hiperrealista que propone la obra

pero no quiero perder el hilo de la entrevista…

Sol. Hace un tiempo leí una crítica acerca de un libro – “En medio de Spinoza”, de Deleuze y el crítico decía que como se trata de un libro que reúne clases dictadas por Deleuze, aborda los temas de otra manera, de una manera más blanda.

Nahuel: Las clases siempre son buenísimas. Hace poco en un seminario leí un

Leer nota completa La Entrevista (Nahuel Cano – Segunda Parte)

“La Plaza del Diamante”: Y a pesar de todo, los pájaros siguen volando

Una mujer sentada en un banco de plaza cuenta, o recuerda, o algo así… Pienso en “Harina”, la de Román Podolsky. Sin embargo, aquella era una mujer que bien podía ser un fantasma que se negaba a partir, que era el rastro de lo que alguna vez había estado allí. Esta mujer, al contrario, quizás se anima a “estar” por primera vez y, por eso, necesita desesperadamente narrarse. Por eso habla y no puede parar, no quiere, por primera vez…

Está sentada en una plaza, aquella donde, probablemente, haya comenzado todo para ella. La luz baña la escena, suave, amable. Las hojas caídas y la tierra la rodean. Para poder irse, a veces es necesario primero volver…

Es el relato de una vida llena de penas y sufrimientos pero, sobre todo, de silencios (¿miedos quizás? no estoy seguro…). Es la historia de una vida donde el cuerpo de ella nunca fue asumido como propio, y los hechos, por más terribles que resultaran, fueron tomados como naturales. Es en los gestos pequeños, como el de comer medio caramelo para terminar la otra mitad más tarde, o en los hombros que siguen tirando para adentro, donde se

Leer nota completa “La Plaza del Diamante”: Y a pesar de todo, los pájaros siguen volando

Archivos