“Lo bueno por conocer, clínica para matrimonios fracturados”: Pánico a lo nuevo, angustia por lo viejo…

Que lo bueno por conocer siempre está hacia delante, ahí, en algún lugar. Entonces, ¿con el presente qué hacemos?

Tres parejas coinciden en un extraño retiro espiritual. El objetivo es claro: salvar sus matrimonios. Ahora, por las discusiones iniciales dentro de cada reducto relacional, pareciera ser que nadie se preguntó realmente si los matrimonios en cuestión desean ser rescatados. Esencialmente, es factible llegar a la conclusión de que todos están con la persona equivocada, al menos en el presente…

El presente es el lugar de lo que todavía no pasó y del recuerdo de lo que alguna vez fue. Es, también, el tiempo de la acción. Pero, ¿qué pasa cuando la acción está orientada a recuperar algo que ya no está ahí, a personas que ya no existen?

Las parejas siguen como pueden las consignas estrambóticas de un sacerdote que cobra fortunas por aplicar recetas sacadas de un manual de coaching para empresas o de algún libro de autoayuda. Y, en cada binomio, hay uno de ellos que desea que resulte. El problema, claro, es que no es claro si el deseo es compartido…

Ellas no tienen más lo que alguna vez tuvieron (las miradas de todos los hombres

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“Absentha”: Poesía bajo consigna, antes y después del ajenjo

“Embriáguense.

Con poesía, con vino o con virtud.

Como quieran

Charles Baudelaire

Atención los que creímos que estaba todo dicho (escrito) en poesía.

Recomendación: visitar ABSENTHA. En absoluto estado de sobriedad.

Visitar en horario nocturno aula de escuela pública. Terminadas las vacaciones, tres hombres vuelven a encontrarse. Tallerarán poesía.

(Balde de almejas) Uno habla de cosas simples. Otro de patria y amor.

No pueden evitar ser poetas.

Se nota.

Docente venido a peor. Scotch on the rocks.

Y falta alguien. Falta. Si. Se despidió. Haiku invertido, o una consigna que se pierde en el desierto.

Poesía socioamorosa. Polipoesía con base rítmica. Poxirán, social y popular.

Quedaron tres.

Poéticas compaincompatibles.

Oliverio Girondo tuvo su Croquis en la Arena. Otro, allí, en el aula, décadas más tarde, su oda al anotador playero, que te habrás caído en la mar salada. Oleaje punga.

Milk Man de vanguardia obscena.

Permitite rimar. Permitítelo.

Clase tras clase. Repetidamente.

Sopor de poesía banal, berreta. Pretenciosa.

Es natural que escriban mierda. Es epocal.

Por suerte existen elíxires. En todos los tiempos. Hay un hada verde que vive en el ajenjo.

Algo

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“Un hueco”: Sueños rotos

Entramos al club, subimos por la escalera. Bullicio. Poca luz. Sandwiches (sanguchitos) y vino. No lo sabemos aun, pero asistimos a un velorio. Alguien murió y el pueblo asiste al evento pero, ¿por qué?

Se abre una puerta, pasamos, volvemos a ser espectadores.

Los tres amigos históricos del difunto se reunen en el vestuario. Entre las luces de tubo y los lockers vacíos, se rebelan contra el morbo de lo que hay ahí afuera. Pero, también, se esconden (o se refugian) de tener que enfrentar los hechos. Cada uno lo hace como puede… la muerte no viene con un manual de instrucciones.

Uno de los amigos anda rengo, el otro viene aporteñado (es el que dejó el pueblo y se fue a Buenos Aires) y el tercero tiene un pedo que apenas puede sostenerse en pie. Los une la muerte y el espanto (y ahora pienso en cuánto eso se repite en nuestra historia… pero divago…); la muerte del amigo que se fue antes de tiempo y el espanto por el circo que hay tras las puertas (no obstante lo cual eso no les impide calentarse con las meseras que sirven el copetín o espiar, en algún caso, en

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“El club de las bataclanas”: No nos olviden

Según la definición de la todopoderosa y sabia Wikipedia: “La palabra bataclana aparece en 1922, tras la llegada a Buenos Aires de la compañía teatral parisina Bataclan.

En los espectáculos, las coristas vestían con escasa ropa y se las relacionaba con una vida disipada, lo que provocó que a las mujeres de vida liviana, se las llamara despectivamente “bataclanas”.”

Bataclana, 2009, café concert, mozos yendo de aquí para allá. La gente va llegando. La hora de comienzo, previsiblemente, se va pateando para delante. Todos, o la mayor cantidad posible de los asistentes al espectáculo, tienen que poder hacer su pedido.

Los personajes de Mónica Cabrera no están aislados. Es decir, hay una conexión entre todos ellos. Personajes femeninos fuertes, impregnados de historia, de marcas personales y culturales. No son estereotipo, sino arquetipo que aparece detrás de la estructura de humor.

Los cuadros que siguen a continuación son los de un grupo de mujeres que intentan recauchutar la gloria perdida de este “club de bataclanas”. Rengas, rotas, fumadoras, posesivas, tímidas, con tics pintorescos. Orgullosas, tímidas, bizarramente sensuales. Se narran para el público… Es que una licenciada en Marketing les

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Cuerpos y corazones solitarios II

Otra serie de casualidades o causalidades, me llevó a encontrarme con una cantidad creciente de obras donde el encuentro afectivo es imposible o dolorosamente efímero. Ni siquiera en un espectáculo para niños como “Luna de Oriente” los amantes pueden permanecer juntos al final de la obra (los dos protagonistas masculinos luchan por los favores de la fémina, al punto de perderla). Nuevamente, es la separación de los individuos y la sensación de un duelo constante. Mmm… quizás sea esto último el común denominador: una herida que no cierra y que es lo que aleja y la frustración por no poder avanzar. De nuevo, las propuestas estéticas y el registro actoral varían, con lo cual es una forma que se puede ver en diferentes estructuras.

“Mal amor”, de Paula Bartolomé, es una obra silente. Con proyecciones de fondo detrás de los personajes, que oscilan entre flashbacks y mostrar un fuera de campo escénico que suma suspenso y música que construye climas (contraste, a su vez, entre un imagen – ¿distanciadora? – estilizada y una presencia de menos detalle), un hombre y una mujer se separan. Textos escritos se cruzan cada tanto, en

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“Noches de verano”: Qué calor en la ciudad

Nos recibe en la sala música en vivo, de voz femenina. La banda Equis y su cantante se irán convirtiendo en transmisión de radio y locutora, respectivamente, que acompañarán un peculiar fenómeno meteorológico: resulta ser que en Buenos Aires va a ser de noche por más de la noche, promete luna y estrellas por tiempo indefinido. Justo noche de verano. Pensemos en Shakespeare : el calor de la noche es escenario/tiempo concebido para soñar con amores enredados. Los transeúntes de la escena muestran su desconcierto frente al suceso, único, y probablemente irrepetible en sus historias. Es que la noche siempre es larga cuando hablamos de amores desafortunados y confundidos (a Sabina le llevó aprender a olvidar 19 días, pero 500 noches, si se me permite la cita)

Lo que más les interesa al dramaturgo, Cristian Scotton, y al director de la puesta, Pedro Antony, es contar una historia perfectamente reconocible para el espectador (idas y vueltas y dimes y diretes mediante). A tal efecto trabajaron juntos en el proceso de ensayo, escritura y reescritura. Esto los posiciona claramente frente a una generación de escenas y poéticas jóvenes, que suelen reconocerse hijos o discípulos de tal o cual maestro, tomando el

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