Preguntas de inicio de década

Hace diez años, el país era otro y era el mismo. Para finales de 2001, me andaban pagando en Lecops o Patacones, cuando no me querían arreglar con algún canje (en un laburo, me ofrecieron pagarme parte del honorario en pilas). Hace diez años, culminaba una década que había hecho hincapié en el individualismo a ultranza, la no-memoria, el no te metás, la deseducación, la despolitización (se hizo carne la noción de “la política no sirve para nada” o, best sellers incluso al día de hoy, “a mi no me interesa la política, yo no hago política”), etc, etc, etc. Era la bisagra de la década que había visto crecer a Bartís, Pompeyo, el Periférico, el Grupo Teatro Libre y su Trilogía del Horror, Spregelburd, Szuchmacher y otros varios que pido disculpas si ofendo por no mencionar, sin que ello les quiera quitar importancia. Fue la bisagra que vio nacer a Proteatro y del sistema de casas teatro convertirse en la norma.

La cuestión es que la lista es larga, y supongo que cada uno tiene su granito de arena para aportarle, así como que la cosa es qué nos espera de acá hacia delante. Porque hay muchas cosas que

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“Bacantes”: La herencia

A veces, hay más preguntas que respuestas. No está mal, al contrario.

Revirtiendo lo que hubiera ocurrido hace más de dos mil años, en lugar de tener una puesta de todos actores hombres interpretando todos los personajes, tenemos un elenco enteramente conformado por mujeres (acá vestidas, salvo Dioniso, más similares a un cuerpo parapolicial que a civiles, con el cabello atado y tirante). Además de la discusión sobre el poder que uno puede encontrar en “Bacantes”, de Eurípides, está un elemento no siempre explorado, que es el lugar de lo femenino; herederos de la cultura antigua, donde la presencia femenina era fuerte, los griegos clásicos la relegaron a un segundo plano, asociándola a aquello que debía ser evitado: la emocionalidad, la irracionalidad, la pura sensualidad. La lucha por el poder, entonces, no está sólo en lo político, sino también en el discurso sobre los cuerpos y los géneros…

El dios Dioniso llega a Tebas, ciudad en la que fue negado. Busca ser reconocido pero, por sobre todas las cosas, busca venganza de aquellos que los rechazaron. Uno podría decir que es un poco como lo que ocurre en el Éxodo del Antiguo Testamento, donde en el conflicto entre el

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Entrevista a Alejandro Catalán. 3º Parte: Reinventarse

Si no hay diferencia entre el teatro comercial y el que se presenta como “alternativo”, ¿entonces qué?. Si lo que impera es la velocidad, la falta de tiempo y la lógica del impacto, ¿cómo pararse frente a eso si lo que se pretende es recuperar el proceso de búsqueda como un valor? ¿Cómo construir relato en medio de la dispersión?

1º Parte: La lógica de las formas

2º Parte: La lógica del impacto

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Entrevista a Alejandro Catalán. 2º parte: La lógica del impacto

Si tomamos en cuenta que hay alrededor de 500 espectáculos en cartel por semana en más de 160 salas (puede, incluso, que la cifra sea más del doble, si tomamos como referencia las estadísticas que aparecen en Alternativa Teatral), no es loco preguntarse cuál es la lógica que imperaría en el modo de producción.

1º Parte: La lógica de las formas

3º Parte: Reinventarse

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“Mariano Moreno y un teatro de operaciones”: Luchar por un mundo posible

En el fondo, una pantalla. En el inicio, el mar en el que murió Mariano Moreno y en el cual se lo sepultó.

Una obra dentro de una obra dentro de una obra. El escritor escribe, mientras los personajes representan ser actores representando y entrando en conflicto… no, mostrando el conflicto… el conflicto de la historia que busca ser narrada. Y quien narre la historia, está también plantando semillas para el futuro.

Excursus… de chico, no recuerdo a ningún niño que dijera que quería ser San Martín o Belgrano. Sí, teníamos actos escolares – yo participé en algunos de ellos -, pero lo que decíamos y exponíamos rara vez se planteaba como algo vivo que nos afectaba y, más bien, era algo con tufo a naftalina que hablaba de cosas que no importaban. En cambio, en nuestro vecino del norte te queman la cabeza con los purretes que sueñan convertirse en futuros George Washingtons y Thomas Jefersons. Pero la cosa no es tan lineal…

¿Qué pasaría si contáramos la Revolución de Mayo a través de Mariano Moreno?

“Quien controla el pasado, controla el presente. Quien controla el presente, controla el futuro”, circulaba por “1984″, el

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Entrevista a Alejandro Catalán. 1º Parte: La lógica de las formas

Hace dos años invité a Alejandro Catalán (director, actor, profesor y teórico) a participar de unas mesas de debate para Tecnoescena ’08. La mesa que le tocaba era la de “Teatralidad” y en la charla elaboró, haciendo hincapié en el concepto de mercado. La cuestión me quedó picando y, en parte, se fue filtrando en clases y diálogos durante el 2009, mezclándose con otras preguntas que me fueron surgiendo.

Leyendo una entrevista que le hicieron a Catalán hace poco en función de su última obra, “AMAR”, encontré que había seguido elaborando las ideas que le había escuchado en Tecnoescena. En una situación donde siguen apareciendo nuevas salas, cientos de obras en cartel por semana y creciendo, me dieron ganas, entonces, de continuar la charla que había comenzado un par de años atrás.

2º Parte: La lógica del impacto

3º Parte: Reinventarse

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“Nomeolvides (en la niebla)”: La cárcel de cristal

Hay momentos en la vida que te definen. Quizás sea cruel plantearlo de esta manera, pero es así. Es el instante en que podrías haber tomado un camino y seguiste otro que nunca más se modificó.

En una noche oscura, en uno de esos momentos mencionados, Francisco elige no elegir, decide tomar una decisión para que nada cambie. El miedo es así.

El corset que aprieta fuerte y no deja que nada se escape está hecho de silencios y buenos modales, de negaciones y de gente que ve lo que quiere y que el resto del tiempo se hace la distraída. Las decisiones tomadas, se viven como inamovibles, y lo que no encaja, lo distinto, se borra, se oculta, se exilia.

Como en todo melodrama, lo que enuncia el “acá no ha pasado nada” es el amor, el permitido y el que no puede ocurrir. El primero es trágico, porque no es sentido, sino compromiso y deber ser; el segundo es trágico, porque para confirmarlo es necesario animarse a romper con todo y, quizás, hasta ser señalado por haberse apartado del camino más “recomendable”. El pasado tiene la costumbre de repetirse gracias a que la gente teme cambiar.

En

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“AMAR”: Una cuestión de intereses en primer plano

Una noche, un reencuentro, tres parejas. Amor, desamor, agobio, culpa, envidia, celos, y nuevamente amor, sólo que un poco más destartalado que al principio. La locación: una fiesta en algún lugar de la costa. La playa como escenario virtual que nos llega mediante el ruido de las olas. Todo sucede allí, en la oscuridad de la noche; los intérpretes, manipulando ellos mismos la iluminación puntual y suave, van construyendo espacios y miradas.

El aparato teatral se construye y devela ante nosotros. Los actores hacen y deshacen en la oscuridad. Las escenas se vuelven cinematográficas al poner en primer plano los rostros y las acciones. La oscuridad permite construir cada momento como un detalle en sí mismo, hacia donde nuestra atención se dirige. Mirar más allá del halo que forma la luz sería mirar hacia la nada. La atención-dispersión propia del teatro se reduce, y adquiere la dirección-puntuación del género cinematográfico.

Todo transcurre en una noche, donde las miserias se exponen mediadas por las historias del pasado y el peso de los vínculos que unen a estos amigos. Las parejas presentan una armonía que sólo es una fachada que ellos mismo se proponen sostener para poder seguir

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“Yo soy Fijman”: Buscando a Fijman

Lo que queda de uno cuando uno ya no está es lo que los demás recuerdan. El uno de verdad, el original, ya se fue, y lo que lo sobrevive es el relato, la memoria, a veces la leyenda. Uno pasa a ser un personaje y, como tal, se trasciende a sí mismo y se transforma en otra cosa. Si el relato es bueno, en algún punto, ¿importa realmente si uno existió? Por eso también la importancia de un buen relato y de que no hay narradores inocentes…

Tenemos a cuatro personajes en escena (escena en la que estamos todos distribuidos al estilo tertulia, en mesas y con correspondientes copas de vino servidas; para los abstemios, bebidas sin alcohol): dos hombres que plantean haberse puesto la labor de escribir una obra sobre el poeta Jacobo Fijman, un músico y un personaje femenino que sobrevuela cual fantasma el espacio interviniendo periódicamente; hay otro también que hace apariciones y se ubica más en el registro de narrador, del “contador de historias”, pero también de una suerte de entrevistado por un invisible periodista (el también poeta y amigo de Fijman, Vicente Zito Lema). La descripción está acá simplificada,

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Entrevista a Mónica Cabrera: “Tenés el poder, cuando tenés el humor”

Ya había comenzado el fresco. Llegaba con tiempo. Pasé por el kiosco a comprar pilas para el grabador (mi fiel y barato MP3 a prueba de balas y que, por alguna razón que desconozco, no acepta pilas Duracell). Mientras repasaba con los ojos chocolates, alfajores, caramelos, galletitas y demás – sólo para luego no llevar nada -, seguía pensando diferentes formas de encarar la entrevista. Es algo que siempre hago, de obsesivo nomás, darle vueltas al asunto hasta el último momento.

Ahora más gente la reconoce gracias a sus roles en “Tratame bien” y “Malparida”, pero Mónica Cabrera viene laburando desde hace mucho: entre otras cosas (también tuvo su programa de radio, al que vale la pena echarle una escuchada), el año pasado publicó su primer libro, una antología de sus monólogos, que tienen sus orígenes hace diez años, lo cual a su vez dio pie a la “Maratón Cabrera”, donde por diferentes salas han ido rotando las obras incluidas en la antología.

Cabrera se sentó del otro lado de la mesa y fuimos de 0 a 100 sin escalas. El humor es la constante – en

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