Marcelo Allasino, director del INT, se reunirá con teatristas de CABA

Las nuevas autoridades del Instituto Nacional del Teatro vienen manteniendo una serie de encuentros en distintas ciudades del país con el objetivo de tomar contacto con miembros de la comunidad teatral de cada una de las regiones.

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Estar ahí. Guillermo Cacace sobre la situación de Apacheta

En diciembre del año pasado se hizo pública la noticia: Apacheta Sala/Estudio, la sala dirigida por Guillermo Cacace debe dejar el espacio que ocupa y en el que desarrolló todo su proyecto artístico y pedagógico por m…

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Estar ahí.

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RUMBO E INTENCIONALIDAD EN MI LA LABOR DE DIRECCIÓN

En cualquier objeto teatral el “todo” es más que la sumatoria de sus partes, pero para arribar a ese “todo” solo puedo hacerlo a través del entramado de los diferentes planos y niveles dramatúrgicos que lo producen.
Pienso en la dirección escénica o en la tarea de dirección, como la labor que tiene el objetivo de organizar y/o crear las relaciones necesarias y particularmente coherentes entre estos diferentes planos y niveles dramatúrgicos con el fin de construir una obra escénica.  
Cuando utilizo el término dramaturgia o dramatúrgico, no me refiero únicamente al plano del texto escrito o literario de una pieza:  

La palabra texto, antes que significar un documento hablado, manuscrito o impreso, significa tejido. Todo lo que se refiere al tejido del espectáculo, puede ser definido como dramaturgia; es decir drama-ergon, trabajo, obra de las acciones. La manera en que se entretejen las acciones, es la trama.(1)

La esencia de los objetos que produzco se desprende de un modo operativo, referido a la composición, que se podría resumir en la noción de estratificación. Esto significa pensar, crear y operar sobre el objeto desde el reconocimiento y la definición de los estratos que lo componen. A partir del  descubrimiento y definición de las lógicas singulares de cada plano puedo generar las herramientas para trabajar luego sobre la composición general.
Lo que persigo con esta individualización de “las partes” en el proceso de creación, es poder profundizar en cada una de ellas para desplegar un juego de tensiones con el objetivo de mantener viva la percepción total del espectador a partir de una multiplicidad simultánea de estímulos.
Esta modalidad operatoria implica, por supuesto,  una “ecualización” de los diferentes planos, que juega un rol determinante en el resultado de una obra, y que a mi entender, es el aspecto que termina definiendo su naturaleza poética y su especificidad escénica.

Sobre la base de estos fundamentos, los diferentes planos escénicos son las acciones, o conjunto de acciones:  las acciones físicas y vocales de los actores, los ruidos, los sonidos, las luces, las transformaciones espaciales, las distintas caras de una situación, los arcos de tiempo entre dos acentos de una puesta, la evolución de un acompañamiento musical, las variaciones de ritmo y de intensidad, los objetos que se transforman adquiriendo distintos significados o distintas tonalidades emotivas, las relaciones e interacciones entre los personajes, entre los personajes y las luces, los sonidos, el espacio, etc. De todas formas, lo que importa no es poner de manifiesto cuantos y cuales son los conjuntos de acciones (o planos) sino que éstos son operantes cuando están tramadas entre sí: cuando se convierten en un “tejido”.
Los niveles de organización dramaturgica que operan en un espectáculo son tres: el dinámico, ligado al cómo de los sucesos; el narrativo, vinculado con el qué, con el significado, y el evocativo, producido por el mundo de representaciones propio de cada espectador
Trabajar sobre la dirección escénica es, entonces,  operar y reflexionar continuamente sobre la lógica particular y la manera en que se “entretejen”  los diferentes planos escénicos y niveles de organización dramatúrgica.

La intencionalidad de mi trabajo como director ha estado guiada siempre por el deseo de construir un objeto escénico a partir de esta concepción de estratificación recién señalada. El rumbo de mi trabajo como director ha sido marcado y definido por la convicción de desarrollar esta tarea en el marco de una continuidad posibilitada por un proyecto constante como es, en mi caso, la compañía El Muererío Teatro, que fundé y dirijo hace mas de 18 años.

Nicolas Bourriaud, en su libro Radicante (2) , plantea, dentro de un análisis que se organiza en torno a los problemas del multiculturalismo, la posmodernidad y la globalización cultural, la noción de sujeto radicante: término extraído de la Botánica que designa un organismo que hace crecer sus raíces a medida que avanza., y en contraposición a la idea de raíz, radical, presente en los manifiestos artísticos (o políticos) de la modernidad. 
Bourriaud define el Ser radicante:

Poner en escena, poner en marcha las propias raíces en contextos y formatos heterogéneos, negarles la virtud de definir completamente nuestra identidad, traducir las ideas, transcodificar las imágenes, transplantar los comportamientos, intercambiar en vez de imponer…Tal proceso de obliteración pertenece a la condición del errante, figura central de nuestra era precaria, que emerge y persiste en el seno de la creación contemporánea.

Al avance de mi accionar en el territorio del arte escénico como director, materializado mayormente en la praxis con mi compañía a los largo de todos estos años, lo defino radicante. Mi teatro y mi ejercicio con la dirección fueron y son construidos a cada paso. El Muererío Teatro encarna una identidad singular pero una que se ha definido hasta ahora, y se va definiendo, en el hacer y en el andar: Las raíces existen pero, como señala Bourriaud, están puestas en marcha y confrontadas con los elementos propios que acarrea cada nueva experiencia que surge en el seno de la compañía, cada objeto que encara y arroja esta máquina impulsada por energía humana.(3)
El modo de mí accionar en el campo de la dirección, ha producido obras de características diferentes. Sin embargo, estas piezas no han sido más que instalaciones momentáneas (traducciones) de una esencia que se manifiesta en acto y que existe solo en el recorrido. Aparece la paradoja: existe “un algo” sustancial en mi labor como puestista, un núcleo primordial definible, distinguible en cada objeto creado, pero esa sustancia esencial solo se define a partir de la puesta en marcha y la sucesión de acciones y reflexiones producidas.
Dice Bourriaud:  

La traducción es, por esencia, un desplazamiento: hace que el sentido de un texto se mueva, de una forma lingüística a otra, y manifieste estos temblores. Al transportar el objeto del que se apropia, sale al encuentro del Otro para presentarle algo ajeno bajo una forma familiar. (4)  

De esta manera, cada objeto producido es una traducción de una sustancia esencial que adquiere diversas formas debido a los accidentes circunstanciales.(5)
Esta traducción en maniobra constante a partir de la relación entre una continuidad casi obstinada y la atención sobre los momentos y espacios contingentes y coyunturales son las bases de mi trabajo y es lo que define mi desarrollo como director teatral.  

Diego Starosta
Buenos Aires, Junio de 2015


TEXTO LEIDO EN OCACIÓN DEL PANEL, PERSPECTIVAS RECIENTES SOBRE LA DIRECCIÓN TEATRAL, ORGANIZADO Y COOORDINADO POR LOLA PROAÑO GÓMEZ Y GUSTAVO GEIROLA PARA EL WHITTIER COLLEGE DE LOS ANGELES, CALIFORNIA, EN LA UNIVERSIDAD METROPOLITANA DE LA CIUDAD BUENOS AIRES EL 25 DE JUNIO DE 2015.

(1) Barba, Eugenio y Savarese, Nicola, El arte secreto del actor, Ed. Escenología, México, 1990.
(2) Bourriaud, Nicolas (2009). Radicante. Adriana Hidalgo Editora. Buenos Aires.
(3) Oliver, Mauro. (2006) Inédito.  
(4) Bourriaud, Nicolas (2009). Radicante. Adriana Hidalgo Editora. Buenos Aires. Pág. 60 
(5) Me refiero aquí a la acepción aristotélica del concepto de accidente.

Aristóteles. Metafisica. Editorial Espasa Calpe, Madrid (1997) Pág. 166


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Marcelo Allasino es el nuevo director del Instituto Nacional del Teatro

Marcelo Allasino fue designado ayer como Director ejecutivo del Instituto Nacional del teatro por el Ministerio de Cultura de la Nación.

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Día del Teatro Nacional: Homenaje a La Ranchería, primera sala porteña.

El 30 de noviembre de 1783 el virrey Juan José de Vértiz y Salcedo mandó crear en Buenos Aires una Casa de Comedias.

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Odeón, la plataforma de contenidos audiovisuales argentinos

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ODEON es el nombre de la primera plataforma de contenidos audiovisuales de producción nacional, que ya ofrece más de 700 horas de películas, series, documentales, programas infantiles y cortos de producción nacional.

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Ley de Centros Culturales

El 30 de septiembre de 2015 se aprobó la segunda parte de la Ley de Centros Culturales, por la cual se incorpora al Código de Planeamiento Urbano y al Código de Edificación de la Ciudad de Buenos Aires el rubro Centros Cultu…

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