“Teruel y la continuidad del sueño”: Seguir soñando y jugarse la vida en ello

Los nacionalistas cuentan con la ayuda de los italianos y de la Legión Cóndor proveniente de Alemania. Los republicanos (en toda la complejidad que la palabra implica y que no alcanza aquí ni de casualidad a sintetizar todas las ramas que formaban parte y las contradicciones internas), cuentan con un yunque atado al cuello bajo el nombre de Stalin. Rafael Alberti y María Teresa León, por su parte, llaman al envío de obras en pos de conformar por diferentes medios un teatro revolucionario. Llega 1938, Franco apunta a Madrid. Las palabras de La Pasionaria (“¡No pasarán!”), ya no alcanzan. Los republicanos atacan Teruel a principios de año y demoran el avance, pero poco tiempo después llega el contraataque. Al final de la guerra, los exiliados se van con una palabra que les quema: “Volveremos”.

Teruel. Una pareja de brigadistas argentinos, Andrés y Julieta, actores ellos, están tratando de escribir una obra para mandarle a Rafael. Ella sueña con tanques y batallas que no identifica. Él la acompaña, la estimula. Juntos, juegan a que tras la puerta el mundo no se viene abajo. Ahí dentro, en su

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“Lucidez, (el final)”: Imaginación solitaria

Las líneas que siguen no son la obra. La obra siempre está ahí, en la escena, en el momento que ocurre. Si buscan la obra en las palabras que siguen están, al menos en parte, equivocados. La obra, para bien y para mal, es irrecuperable, es efímera, cada función lo es. Estas son palabras que buscan proponer un orden, un sentido, a veces una visión de contexto, o no, dispararse a partir de lo que ahí hubo y ver qué sale. Me pregunto qué es lo que esperan leer…

Un grupo que se desarma, un músico y un terapeuta que elaboran sobre la idea o la crisis de creatividad, sobre la posibilidad y la necesidad de soñar. Una escena despojada: sillas, un telón de fondo, un teléfono que va de aquí para allá. Cada uno vive la cosa como puede… hay remanentes del espíritu que los movió durante un tiempo, la fé en lo que hacían para algunos, un toque místico de visiones en otros, restos que se van disolviendo a medida que se van terminando de despedir.

El terror de la página en blanco, de haber perdido vaya uno a saber dónde lo interesante que uno suponía que tenía

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Entrevista a Irene Sexer y Paula Etchebehere: “Como el trabajo del clown, hay que poder reírse de uno mismo, de sus fantasías, tormentos, sueños, miedos para poder hacer reír al otro”

Querida Marta: me he metido en tu mundo con el fin de encontrar en él las respuestas que sospeché ver cuando te vi. Es evidente que tu soledad, de la cuál nos hemos reído rememorando la nuestra, ha sido atravesada por un pequeño equipaje de flores, que te acompaña en el círculo de tu vida, para que no olvides tanto tus logros como tus caídas. Te pido, Marta, que no llores los espacios vacíos, ya que has demostrado poder acceder a lugares más iluminados y coloridos. Debe ser por esto, Marta, que te compran tragos y te regalan papelitos y colores nuevos. Quizás sea ese el motivo que nos convoca a visitarte y seguramente hallaremos en tu mirada algo tan vivo como nuestro. (Copete informal)

“Querida Marta”, la obra de Irene Sexer (actriz y autora) y Paula Etchebehere (directora), estuvo en la ciudad de Azul participando del X edición del Festival Internacional Otoño Azul. Allí fue nominada a Mejor iluminación; y fue premiada a Mejor actuación, Mejor dirección y Mejor espectáculo, además en aquél marco recibió el premio a Mejor actuación por parte del público. (Copete formal)

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