Entrevista ALEJANDRO CATALÁN : El actor y su Otro

Alejandro Catalán

¿Qué implica el trabajo del actor en este tipo de propuesta? ¿Cómo es aquí la creación del personaje? ¿se puede hablar de personaje? ¿Qué relación tienen estos actores con lo que dicen? ¿Y la obra? ¿La obra dice? ¿Y el director? ¿Qué pasa con el sentido en este método? ¿ Podemos hablar de método?

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De caminos y Utopías. Última parte

Mauricio Kartun

En esta última parte, Mauricio Kartun habla de Utopías, de las pasadas, de las presentes, de desengaños y angustias, de lo Sagrado, de su nueva obra y de un santo en San Juan al que le dejan partes de autos como ofrenda.

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De caminos y Utopías. 2da parte

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Cuando le pregunto a Mauricio Kartun por Teatro Abierto, la mítica movida teatral que este año cumple 30 años, en determinado momento se detiene y resalta que habría que rescatar la figura de Osvaldo Dragún. Y, más allá de la exposición sobre ese punto, define al teatrista con una palabra: Utópico.

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Entrevista Alejandro Catalán: El Tiempo, de mi lado

Alejandro Catalán

Hace más de un año, presencié una clase de Alejandro Catalán ,y estando ahí me pregunté por esta forma de abordar la actuación y la dirección. Entrenando, terminé de comprender el sentido del trabajo sobre los gestos, sobre la voz, sobre las dinámicas que proponen los cuerpos.

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De caminos y Utopías. 1ra parte

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Creo que las cosas son más como decía Haroldo Conti, que la vida es como un borrador lleno de borroneadas, tachaduras, reescrituras. Por eso, quizás, la primer pregunta que se escucha es “¿Quién era Mauricio Kartun?”

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Preguntas de inicio de década

Hace diez años, el país era otro y era el mismo. Para finales de 2001, me andaban pagando en Lecops o Patacones, cuando no me querían arreglar con algún canje (en un laburo, me ofrecieron pagarme parte del honorario en pilas). Hace diez años, culminaba una década que había hecho hincapié en el individualismo a ultranza, la no-memoria, el no te metás, la deseducación, la despolitización (se hizo carne la noción de “la política no sirve para nada” o, best sellers incluso al día de hoy, “a mi no me interesa la política, yo no hago política”), etc, etc, etc. Era la bisagra de la década que había visto crecer a Bartís, Pompeyo, el Periférico, el Grupo Teatro Libre y su Trilogía del Horror, Spregelburd, Szuchmacher y otros varios que pido disculpas si ofendo por no mencionar, sin que ello les quiera quitar importancia. Fue la bisagra que vio nacer a Proteatro y del sistema de casas teatro convertirse en la norma.

La cuestión es que la lista es larga, y supongo que cada uno tiene su granito de arena para aportarle, así como que la cosa es qué nos espera de acá hacia delante. Porque hay muchas cosas que

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Entrevista a Carlos Belloso (II): “Sin riesgo, el artista no funciona”

“El límite es volverte loco. Pero, como decía Dalí, la diferencia entre un loco y yo es que yo no lo estoy. Un actor tiene que ir al límite. Y a veces sí, conocer la frontera y decir: oia, me da miedo, me vuelvo.”

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Entrevista MARIELA ASENSIO: TRES

“Pienso que uno siempre se está repitiendo y paradójicamente pienso que uno necesita darse tiempo para no repetirse que es algo muy difícil porque estamos en un momento en el que parece que hay que ser hiperproductivo…”

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Entrevista a Carlos Belloso (I): “A la dirección la tomo como si fuera un arquitecto”

Una mezcla de Cyrano, Fantasma de la Opera y Hamlet, interpretado por Carlos Belloso, nos introduce en la historia del mítico Lon Chaney, donde volvemos a encontrar a Belloso, que a su vez, en el aquí y ahora de la sala Gargantúa, repasa con ironía sus trabajos en la televisión.

En “Mundo Mudo” vemos que, como Proteo, Belloso se nos escurre. Una búsqueda similar, pero llevada al extremo y en un registro muy diferente, se da en “¡Pará, fanático!”. En este unipersonal, que se presenta por estos días en el Paseo La Plaza, los personajes sufren metamorfosis de unos a otros, dialogan, se pelean con la televisión de fondo (el actor recrea todos estos sonidos), combaten y el resultado es… aterrador, en un buen sentido.

Pareciera que Belloso escenificara así una fórmula posible para escapar de algo que le preocupa bastante: el encasillamiento. Y, a juzgar por su trayectoria, queda claro que ha sabido combinar trabajos con buena intuición.

Lejos quedaron los días del Parakultural, espacio donde surgió junto a Damián Dreizik, con quien formaba “Los Melli”. Aunque algo de esa impronta under persiste en este espectáculo, escrito por Belloso justo después de disolverse la dupla para

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“La idea fija”: “Ese claro objeto del deseo”

Una gota de sudor se desliza por un cuerpo desnudo que arremete contra el piso en una insistencia tenaz, presionando por penetrar lo casi impenetrable. Una animalidad que exuda y que confunde junto con sus cabellos artificiales y nos coloca en el lugar del observador expectante, curioso, a la vez que descubierto, en ese mirar impropio.

“La idea fija”, despliega toda una investigación acerca del sexo llevada a un lugar paródico, donde los cuerpos ejecutantes toman distancia de lo ejecutado a través de distintos recursos como la mecanización del movimiento, la canción y el uso de elementos teatrales. Movimientos, a la vez, que oscilan entre lo referencial y lo abstracto dentro de esta construcción hiperbólica.

A la mecanización y la exageración también se le suma la repetición, elementos estructurantes de la composición de esta obra. Estos recursos son muy utilizados en la comedia, por lo que la risa aquí también se vuelve inevitable. Y  ésta  no opera como cierta forma de catarsis, como sucedía en “El lobo”, obra dirigida e interpretada por Pablo Rotemberg, donde la angustia que  despertaba  era expurgada, en muchos espectadores, a través de la risa. Es decir que, más allá del

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