Artes Escénicas
/ Teatro - Crítica

"Te Besé": En la oscuridad
por Enea enea@imaginacionatrapada.com.ar
Sobre la novela de Manuel Puig
Dirección: Cristian Drut Intérpretes:
Leandro Airaldo, Lucrecia Gelardi, Guillermo Giusto, Blanca Lonardi,
Claudio Rangnau, Sirley Toia, Gisela Toledo, Guillermina Vigo.
Finalizó Funciones
2006 -- El Lavapiés Teatro,
San José 546/48, Teléfono: 4382-9949 Web:
http://www.lavapiesteatro.blogspot.com
Te
bese, mientras cerrabas la puerta donde la habías tomado
entre tus brazos cuando (yo) dormía. Mientras el dolor
me calaba los huesos por las muertes vividas y los amores nunca
recuperados; por el dolor físico del golpe recibido producto
de ese amor incondicional que nos debíamos según
las sagradas escrituras. Te bese, y me dispuse a ya no sentir
mas nada.
A través de las palabras
de Puig, "Te Besé" nos sumerge en su mundo de
boquitas pintadas (aunque algún pequeño
desvío también tendrá lugar), donde las palabras
toman el peso sepulcral de los cuerpos pero superficialmente se
muestran ágiles y desinhibidas. Éstas se desdoblan
y duplican en múltiples acciones.
El vacío resulta casi
nulo, y la quietud de un encuentro a solas se contrasta con un
desborde de personajes que interrumpen, cambian roles, desaparecen
y aparecen instantáneamente. Así, sobre un pequeño
escenario, las multitudes se evaporan para dirigir nuestra mirada
sobre un punto abstrayéndonos del resto.
Encontramos diferentes planos
tanto a nivel escénico como argumental. Los diálogos
se repiten con una alternancia que parece arbitraria, los personajes
mutan, el canon toma cuerpo, el pasado toma presente. Todo la
riqueza estructural que encontramos en el texto de Puig (escrito
a modo de folletín, relatos, cartas,…) parece reflejarse
a través de las acciones de nuestros personajes.
La escenografía es mínima,
todo se construye a partir de la acción y la palabra. Los
paredones mas altos y las distancias mas largas de reducen a un
par de centímetros, sin por eso dejar de ser distantes.
Los fragmentos escogidos nos
guían en la obra sin dejarnos afuera de nada. Los secretos
más ocultos nos son develados, haciéndonos participes
y cómplices.
La crítica se vuelve
instrumento de ruptura e incomoda presentándonos hechos
de un erotismo amenazante y perturbador que se diluyen en el engaño
de la apaciguadora calma de la continuidad del relato.
La oscuridad nos descubre,
y ya ha pasado más de una vida. La historia ha caído
sobre nosotros como una gran montaña de tierra y todavía
nos cuesta percibirlo. La noticia de las últimas necrológicas
apenas subíamos a la camioneta en la que nos iba a buscar
mi abuelo a la Terminal de Bahía Blanca. La luz se vuelve
cada vez más débil…, ya todos se han
ido…