Las fiestas recuperadas y las nuevas dramaturgias - por Carlos Fos -- Las dudas del teatro contemporáneo, en el mundo y en Latinoamérica son muchas. La incertidumbre es la respuesta más cierta por el momento y esto se expresa en la producción escénica. Reducir desde la crítica el análisis a ciertas verdades parciales es desconocer la riqueza y complejidad que nos regala esta contemporaneidad.

 

Tecnoescena '08: Preguntemos... - por Diego Braude -- El “resultado” se basa en la eficiencia sobre un modelo de cosas dado; la “pregunta”, como pretendo entenderla, implica que no hay, necesariamente, una idea de “final” ni, compulsivamente, un modelo de cosas entendido como esencia primigenia. Tecnoescena '08 funcionó desde esta premisa.

"Hiroshima mon amour": Los cuerpos - por Sol Salinas -- Alguna vez escuché que sólo notamos que tenemos cuerpo en el momento en que estamos enfermos o nos duele: entonces somos conscientes de que tenemos un cuerpo… pero ¿tenemos o somos un cuerpo? …

"Amadeus": La narración musical en el film de Milos Forman - por Carolina Sol Miori -- Un grito masculino: “¡Mozart”! y  por corte directo un farol  abre  la oscuridad de la intersección de otras dos  calles, y esta nueva imagen recibe a otro acorde pariente de aquel primero, pero  apenas una cuarta  nota más grave, otro carruaje cruza la calle, una pareja con un perro camina apurada y mientras escuchamos otra vez en off “¡Mozart!,  ¡perdona a tu asesino!, ¡confieso te he matado! Perdóname!”

De la modernidad del Ballet a la posmodernidad de Bejart - por Florencia Guglielmotti -- Nada permanece inmutable a través del tiempo. Cambian los sistemas de gobierno, los mecanismos económicos, las relaciones sociales, todo evoluciona, y el arte, como manifestación  estética de la sociedad, sigue el mismo camino. Este cambio, en el Ballet,  conlleva una modificación en el concepto de corporeidad.

La épica Hollywoodense: Comparaciones entre los décadas de 1950 y 2000 - por Jimena C. Trombetta -- En la década de 1950 hasta mediados de los 60’, Estados Unidos de la mano de Eisenhower se encuentra en plena Guerra Fría. Se puede observar dentro de la filmografía Hollywoodense de aquella época, una importante producción de films de género épico. Luego de un gran salto temporal, y con una situación social, también de guerra y además sangrienta, el cine épico vuelve a resurgir en el año 2000.

Wong Kar Wai y su trilogía no habrá más penas ni olvidos - por Diego Braude -- En todos sus films, Wong Kar Wai reincide temáticamente sobre el amor. La narración siempre es un intento de volver, de recuperar lo ocurrido desde el contarlo. En “2046”, Chow, el protagonista, dice que “encontrar el amor de tu vida es inútil si lo encontrás demasiado temprano o demasiado tarde”. El escritor, presunto dueño de las palabras y los personajes, encuentra imposible escribirse a sí mismo en el momento exacto en el lugar indicado.
Barton Fink - Joel y Ethan Coen“Barton Fink”: El autor atrapado en su laberinto - por Diego Braude -- Lejos de su hogar, de su ambiente natural, obligado a trabajar sobre un género que le es ajeno y extraño, Barton Fink sufrirá de bloqueo creativo. La búsqueda traumática de la Idea y la relación de Barton con el medio (cinematográfico o teatral), son el eje temático del film. En palabras más simples, sería una mirada detrás de bambalinas al proceso creativo del autor y su relación con su entorno.
Cine y Genocidio: Sobre la (im)posibilidad de representación - por Diego Braude y Florencia Guglielmotti -- La deshumanización sistemática de los campos de concentración, el horror indescriptible de lo que implica el genocidio, parecen caer en un hueco dentro de la experiencia humana. Partiendo de los planteos de Tzvetan Todorov y de Slavoj Zizek, de necesidad e imposibilidad de representación, abordamos cuatro films y sus formas de aproximación a la historia como hecho concreto y narrable o como pensamiento simbólico a construir a través del relato: “Noche y Niebla”, de Alain Resnais, “La Lista de Schindler”, de Steven Spielberg, “El tren de la vida”, de Radu Mihaileanu, y “Ararat”, de Atom Egoyan