Imágenes Alteradas

Tormenta de ideas…

Written by Kappuz

February 28th, 2010 at 3:59 pm

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Un taxi atravesó flotando la avenida sin conductor. Lo hizo lento, pausado. En el medio, un colectivo de la línea 92 por poco pasa haciendo sapito.

Con el agua trepando los cuatro escalones hasta la entrada del edificio, mi portero mira entre resignado y asombrado. Uno de los vecinos va de aquí para allá hecho una furia mirando con bronca su celular. Le pregunto a quien llama…

"A los bomberos"

Lo atienden

"Sí, señorita. Mire, llamo para pedirles, por favor, que manden alguien para cortar el tráfico en Ángel Gallardo y Corrientes, porque estamos con un metro de agua y siguen pasando todos los colectivos haciendo olas… ¿Cómo que no puede hacer nada? No, señorita, ya llamé a Defensa Civil y me dijeron que llame acá… No, señorita, ya llamé a la policía y me dijeron que llame a Defensa Civil… "

La llamada se continúa y mi vecino llega al punto en que se le está por escapar una diarrea de puteadas.

"¡Hola! ¿Hola? ¡Hola! Me cortó…"

Delante del edificio pasa un convoy de tachos de basura en dirección oeste. Baja un vecino de los viejos… mira y dice, para quien lo quiera escuchar:

"Es el lago del Parque Centenario, que desborda cuando llueve así"

Mi vecino lo mira y temo que lo ahorque.

Pasa un auto a todo lo que da y varias olas revientan contra las paredes del edificio. Se escucha un "¡Y la puta que te remil parió!", que cobra cuerpo cuando un flaco de baja estatura aparece con el agua hasta la cintura, pero mojado como si hubiera salido a nadar, seguido de un tacho de basura que se separó del convoy, a su vez seguido de una valiza que ha devenido claraboya nómade.

Para cuando los nenes del vecino del primero salen corriendo con sus tablas de telgopor para barrenar – la abuela, parece ser, les grita "¡Tengan cuidado con los colectivos!", para de llover, el agua ya está bajando, y vuelven desilusionados a su casa.

Pasan 15 minutos y ya no hay rastros del agua, salvo en los edificios que se quedaron sin luz (y, más tarde, irónicamente, sin agua). Cacerolazos por segunda vez en la semana. Los nenes del primero salen corriendo con sus cacerolas a la calle.

Ya dos días después, no hay más agua donde no debe y se ha hecho la luz. Se puede retornar tranquilamente a los anuncios del próximo Apocalipsis.

El vecino de arriba tiene la tele con el volumen bien a tope y se escucha que es claro el inminente colapso total de la Argentina hasta profundidades jamás jamás jamás vistas. Del otro lado de la calle, "¡Gooooooooooool! ¡Vamos River, carajo y la concha de su madre!", a lo que alguien que pasa por ahí le responde "¡Callate, gallina puta!". Todo ha vuelto a la normalidad.

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